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31-V-2017 Werther frente al espejo

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VALENCIA Temporada 2016/2017. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal  JEAN-FRANÇOIS BORRAS. ANNA CATERINA ANTONACCI. HELENA ORCOYEN. MICHAEL BORTH. ALEJANDRO LÓPEZ. MOISÉS MARÍN. JORGE ÁLVAREZ. FABIÁN LARA. IULIIA SAFONOVA. JEAN-LOUIS GRINDA, director de escena. ESCOLANÍA DE LA MARE DE DÉU DELS DESEMPARARTS. ESCOLA CORAL VEUS JUNTES DE QUART DE POBLET. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. HENRIK NÁNÁSI, director musical. Jules Massenet: Werther Aforo: 1412 Asistencia: 85 % Dicen que hay situaciones en las que antes de morir se puede repasar la vida en unos segundos. De ese instante parte Jean-Louis Grinda, director de la Ópera de Montecarlo y coproductor…

Werther (Jean-François Borras) frente al espejo. Créditos: Tato Baeza.

VALENCIA

Temporada 2016/2017. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal

 JEAN-FRANÇOIS BORRAS. ANNA CATERINA ANTONACCI. HELENA ORCOYEN. MICHAEL BORTH. ALEJANDRO LÓPEZ. MOISÉS MARÍN. JORGE ÁLVAREZ. FABIÁN LARA. IULIIA SAFONOVA. JEAN-LOUIS GRINDA, director de escena. ESCOLANÍA DE LA MARE DE DÉU DELS DESEMPARARTS. ESCOLA CORAL VEUS JUNTES DE QUART DE POBLET. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. HENRIK NÁNÁSI, director musical.

Jules Massenet: Werther

Aforo: 1412 Asistencia: 85 %

Dicen que hay situaciones en las que antes de morir se puede repasar la vida en unos segundos. De ese instante parte Jean-Louis Grinda, director de la Ópera de Montecarlo y coproductor con Davide Livermore de esta nueva versión. En el “Preludio” sitúa al joven Werther frente a un enorme espejo que rompe y atraviesa para reflexionar sobre cómo ha llegado ahí. Este flashback contiene, al mismo tiempo, reminiscencias de la Alicia de Carroll, coetánea del Werther goethiano, y de la voz en off del malogrado guionista que narra El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder. Sin embargo, esta técnica colisiona con los momentos musicales que  preparan el dramático desenlace. Por ejemplo, el acierto de Henrik Nánási al dotar de un carácter premonitorio a los solos de chelo y violín precedentes a la aparición del protagonista tras la escena del villancico contradice la misma presencia del difunto con un manchurrón de sangre en la camisa. También pierde efectividad la lectura del pasaje ossiánico por el soñador poeta que atisba su propia muerte. Ésta ya se ha producido. El espejo es el elemento omnipresente que da continuidad a un fondo neutro que muta en habitación estanca o en opresivo bosque de tilos. Además, una vitrina con cuatro pistolas y el clavecín en el que los protagonistas se regocijaban tiempo atrás. En este marco tan simbólico los seis angelitos emplumados quedan un tanto kitsch.

En lo musical, la lectura de Nánási no tuvo ni la más mínima grieta. El húngaro tejió con sumo cuidado y conocimiento el sutil entramado sinfónico de motivos que pueblan la partitura, la cual, como tantas otras pertenecientes al último tercio del siglo XIX, sucumbió al wagnerianismo. No obstante, también homenajea a Méhul, recoge parte de la interválica del Macbeth verdiano y tonalidades de los románticos alemanes. Por tanto, hablar únicamente de drama lírico sin coro en la estela de Wagner se queda corto. Además, la paleta instrumental y armónica del galo llama a las puertas del siglo XX. Ahí está el saxofón. El uso de la máquina de viento en la “Sinfonía de la noche de Navidad” se antoja anacrónico, no sé si se podría haber sustituido por un efecto electrónico. El director encendió la acción desde el foso en muchos momentos y contribuyó siempre a profundizar en la psicología de cada personaje. La orquesta se dejó moldear.

En el elenco destacó por color, homogeneidad, técnica y musicalidad Jean-François Borras. Todo ello le permite expresarse con mucho gusto. Anna Caterina Antonacci resultó irregular en lo sonoro pero convincente en una joven Charlotte, condicionada por su madre y por la sociedad de la Tercera República, que ya se le escapa por edad. Helena Orcoyen lució bello y ligero timbre. El resto del elenco, perteneciente al Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, cumplió con su cometido, así como los niños de la Escolanía de la Mare de Déu dels Desamparats y de la Escola Coral Veus Juntes de Quart de Poblet.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI