Audioclasica

21-VI-2017 La belleza y fuerza de la palabra

©Michele Crosera. Gianluca Buratto en el inicio del segundo acto de La incoronazione di Poppea

VENECIA Temporada de ópera 2016/2017. Teatro la Fenice HANA BLAŽÍKOVÁ, KANGMIN JUSTIN KIM, MARIANNA PIZZOLATO, GIALNLUCA BURATTO, CARLO VISTOLI, ANNA DENNIS, LUCILE RIGHARDOT, SILVIA FRIGATO, MICHAL CZERNIAWSKI, FRANCESCA BONCOMPAGNI, FURIO ZANASI. ENGLISH BAROQUE SOLISTS – MONTEVERDI CHOIR. SIR JOHN ELIOT GARDINER Y ELSA ROOKE, Dirección de escena. SIR JOHN ELIOT GARDINER, Dirección Musical Monteverdi: L’incoronazione di Poppea Aforo: 1000 Asistencia: 95% Al acercarse a L’incoronazione di Poppea de Claudio Monteverdi la sensación es siempre la misma: estar delante, no sólo de una obra maestra del repertorio operístico (sin duda uno de los títulos clave en la historia del género) sino…

©Michele Crosera. Gianluca Buratto en el inicio del segundo acto de La incoronazione di Poppea

©Michele Crosera. Gianluca Buratto en el inicio del segundo acto de La incoronazione di Poppea

VENECIA

Temporada de ópera 2016/2017. Teatro la Fenice

HANA BLAŽÍKOVÁ, KANGMIN JUSTIN KIM, MARIANNA PIZZOLATO, GIALNLUCA BURATTO, CARLO VISTOLI, ANNA DENNIS, LUCILE RIGHARDOT, SILVIA FRIGATO, MICHAL CZERNIAWSKI, FRANCESCA BONCOMPAGNI, FURIO ZANASI. ENGLISH BAROQUE SOLISTS – MONTEVERDI CHOIR. SIR JOHN ELIOT GARDINER Y ELSA ROOKE, Dirección de escena. SIR JOHN ELIOT GARDINER, Dirección Musical

Monteverdi: L’incoronazione di Poppea

Aforo: 1000 Asistencia: 95%

Al acercarse a L’incoronazione di Poppea de Claudio Monteverdi la sensación es siempre la misma: estar delante, no sólo de una obra maestra del repertorio operístico (sin duda uno de los títulos clave en la historia del género) sino también de un verdadero milagro en lo que se refiere a la relación entre texto, música y escena. Pocas obras en la historia de la ópera (las creadas por Mozart por ejemplo, algunas de Gluck y las de Verdi) han sabido transformar de forma tan efectiva un texto de gran eficacia y calidad poética (en este caso el magnífico libreto del veneciano Giovan Battista Busanello) dentro de un guion perfecto, siempre al servicio de una dramaturgia musical efectiva y sin pausas. El teatro (entendido como expresión literaria que se hace en cada momento, puro drama de gesto y acción) en la obra de Monteverdi se impone en todo momento gracias a la manera en que la música crea un armazón imprescindible para su poderoso desarrollo. Por esta razón en el estreno de 1743 en el pequeño Teatro di SS. Giovanni e Paolo en Venecia la presencia de la orquesta debió de ser mínima (probablemente no más de siete u ocho instrumentos) ya que lo que era imprescindible, sobre cualquier otro elemento, era la comprensión de la palabra convertida en el célebre “recitar cantando”.

Crédito: ©Michele Crosera. Un momento del segundo acto de La incoronazione di Poppea

Crédito: ©Michele Crosera. Un momento del segundo acto de La incoronazione di Poppea

Estos aspectos han guiado la elección de John Eliot Gardiner que, al igual que hizo en el Orfeo y en Il ritorno di Ulisse in patria (los otros dos capítulos de trilogía monteverdiana propuesta en forma semi-escénica por la por el Teatro La Fenice para celebrar los 450 años del nacimiento del compositor de Cremona) ha optado por una orquesta (los English Baroque Solists, acompañados por algunos elementos del Monteverdi Choir) de medianas dimensiones: casi sólo cuerdas con el añadido del bajo continuo (dos claves y dos archilaúdes) y de unos pocos instrumentos de viento. El resultado fue sin duda impecable, aunque no del todo filológicamente correcto. Creo que la orquesta original fue mucho más reducida y formada solo por cuerdas para dejar el justo espacio a la expresión vocal de los cantantes. De todos modos, Gardiner supo graduar igualmente con inteligencia el uso de los vientos, empleándolos casi únicamente en los momentos puramente instrumentales.  El coliseo de la Fenice pese a no ser muy grande no es la excelencia para este repertorio ya que exige una cercanía mayor entre espectador y escenario. Las intenciones expresivas de los cantantes y el trabajo minucioso sobre la palabra se vieron así algo desaprovechados. Un trabajo (el del director y de todos los interpretes) de todas formas impresionante por la atención proporcionada a cada detalle expresivo anclado a una idea más cercana a un estilo madrigalista que al servicio de una realización escénico-teatral. La falta de una verdadera puesta en escena (la ópera se ejecutó, como ya se ha dicho, en forma semi-escénica) se notó apenas gracias al admirable trabajo de Gardiner y de Elsa Rooke que dejaron espacio a una sobresaliente actuación de los cantantes, muy teatral y atenta a cada detalle; gracias también al empleo de trajes que recordaban continuamente los personajes interpretados.

“©Michele Crosera. Hana Blažíková y Kangmin Justin Kim en el primer acto de La incoronazione di Poppea

“©Michele Crosera. Hana Blažíková y Kangmin Justin Kim en el primer acto de La incoronazione di Poppea

El trabajo de casi todo el reparto fue excelente, destacando principalmente la Ottavia de Marianna Pizzolato (con una dicción ejemplar) el Neron de Kangmin Justin Kim y el Seneca de Gianluca Buratto. Muy bien el Ottone del contratenor Carlo Vistoli y las Drusilla de Anna Dennis (intérprete también de Virtud y Pallade). Efectiva, pero algo débil la Poppea de Hana Blažíková, a causa de una interpretación poco convincente, un volumen de voz limitado, una escasa claridad en la pronunciación y problemas de afinación. Una lástima, ya que este personaje necesita una carga de sensualidad y erotismo en la voz y en la actuación que son fundamentales. Algo que no faltó a Francesca Boncompagni y Silvia Frigato en el famoso dúo entre el “Valletto” y la “Damigella” en el segundo acto de la ópera. Excelente el resto del amplio reparto donde destacaron sobre todo Lucile Richardot (Arnalta y Venus), Furio Zanasi (Primer soldado y Liberto) y John Taylor Ward (Mercurio y Littore). Éxito contundente al final de la velada en un teatro completamente agotado.

Gian Giacomo Stiffoni