Audioclasica

22-VI-2017 Una actitud

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VALENCIA HALLA STEINUNN, violín. ANTINA HUGOSSON, viola. HANNA LOFTSDÓTTIR, violonchelo. GUƉRUN ÓSKARSDÓTTIR, clavecín. NORDIC AFFECT. Obras de Valgeir Sigurðsson, María Huld Markan Sigfúsdóttir, Anna Thorvaldsdottir, Jóhann Jóhannson y Úlfur Hansson. Aforo: 423 Asistencia: 65 % Decía Pierre Boulez que la música es una actitud: “Una forma de estar en el mundo”. Desde esta perspectiva esta disciplina es un compromiso, no un mero placer estético pasivo. Muchos creadores y creadoras han hecho de esta máxima su forma de estar en la música, en el mundo. Entre ellos el cuarteto femenino islandés Nordic Affect que desde 2005 ha pasado por la interpretación…

Nordic Affect. Créditos: Nordic Affect.

VALENCIA

HALLA STEINUNN, violín. ANTINA HUGOSSON, viola. HANNA LOFTSDÓTTIR, violonchelo. GUƉRUN ÓSKARSDÓTTIR, clavecín. NORDIC AFFECT.

Obras de Valgeir Sigurðsson, María Huld Markan Sigfúsdóttir, Anna Thorvaldsdottir, Jóhann Jóhannson y Úlfur Hansson.

Aforo: 423 Asistencia: 65 %

Decía Pierre Boulez que la música es una actitud: “Una forma de estar en el mundo”. Desde esta perspectiva esta disciplina es un compromiso, no un mero placer estético pasivo. Muchos creadores y creadoras han hecho de esta máxima su forma de estar en la música, en el mundo. Entre ellos el cuarteto femenino islandés Nordic Affect que desde 2005 ha pasado por la interpretación de repertorio barroco con instrumentos originales y por la creación actual. Ellas mismas son intérpretes y creadoras, lo cual no es óbice para que encarguen y reciban obras de otros autores y autoras. Las seis incluidas en este programa apelan a ese espíritu: al trabajo colaborativo y al flujo constante de ideas. En este concierto no se pudo ver pero en algunos de sus proyectos adoptan un talante interdisciplinar que enriquece su propuesta. Además, si el uso de instrumentos históricos resulta llamativo, no lo es menos su interés por investigar los efectos que sobre ellos produce la fonética del islandés y los modos de la música tradicional de aquel país, dando lugar a un paisajismo sereno, afectivo y ecológico.

A él cabe añadir el tinte onírico de piezas como Raindmage (2014), compuesta para el cuarteto por Valgeir Sigurðsson (1971), fundador de la comunidad de músicos de Reikiavik, Bedroom Community, a medio camino entre el folk y la vanguardia electrónica. Como sello han estado presentes en la última edición de Sonar en Barcelona. En él editan sus obras artistas como Ben Frost, Nico Muhly, Hildur Guðnadóttir o Björk. Raindmage forma parte y da nombre al álbum publicado este mismo año por Sono Luminus en el que el conjunto explora la interconexión entre medio ambiente y ser humano a través de procesos artísticos cooperativos. De ahí, que cerrara el concierto otra de las páginas de este disco: Þýð (2014) de Úlfur Hansson (1988). Þýð es una palabra que hace referencia a una descripción meteorológica utilizada por Roni Horn (Nueva York, 1955) en Library of Water que se traduce como favorable, suave o agradable. Esta instalación situada en la localidad de Stykkishólmur está compuesta por 24 columnas de cristal transparente que contienen agua del deshielo de otros tantos glaciares islandeses. Para su interpretación, Halla Steinunn, violinista y directora artística, pidió al público que subiera al escenario y entonara, una vez situado en círculo alrededor de las músicas, las tres notas que forman el acorde sobre el que violín, viola y chelo desarrollan sus partes.

Hildur Guðnadóttir (1982) es una chelista, compositora y cantante conscientemente situada entre el pop experimental y la música contemporánea. Su obra Point of departure (2016) surge tras el encargo de Nordic affect de ampliar un solo para violín titulado 2 Circles (2013). En ella, la autora reflexiona sobre la relación física del músico con su instrumento y explora las texturas producidas al superponer el canto emitido por el propio instrumentista al sonido del instrumento. Además, parece indicar que ese punto de partida se encuentra en el uso del clavecín y el chelo (en otras ocasiones Loftsdóttir acude a la viola da gamba) a modo de bajo ostinato al extender sobre la partitura una atractiva pátina barroca.

Clockworking (2013) pertenece al disco homónimo editado por por Sono Luminus en 2015. Es un trío para cuerdas, con parte grabada y parte en vivo, de la violinista del cuarteto Amiina, María Huld Markan Sigfúsdóttir (1980). Está basado en motivos rítmicos repetitivos y en cantos de trabajo tradicionales que aportan una sensación simultánea de movimiento mecánico y quietud.

Anna Thorvaldsdottir (1977),  una “superestrella” según Steinunn, estuvo presente en el programa con Shades of Silence (2012). Ha sido galardonada con el premio Kravis Emerging Composer de la New York Philharmonic y Alan Gilbert ha dicho de ella que es “una de las voces más personales y expresivas de la escena compositiva actual”. Su obra acerca al oyente al mundo ingrávido de Cage y trata el clave como un piano preparado. Cualquier matiz sonoro producido por las técnicas extendidas aplicadas al cuarteto es amplificado por la electrónica en un sutil juego de profundidades. Shades of Silence está incluida en la muestra de autores e intérpretes islandeses que recoge el disco Aerial (DG, 2014), seleccionado por Alex Ross en The New Yorker como una de las “Notable Performances and Recordings of 2014” por su inducción a la escucha imaginativa de paisajes y naturaleza.

Jóhann Jóhannson (1969) es conocido por escribir música para películas como La teoría del todo pero cuenta con una faceta de investigador, más arriesgada y con menos concesiones a lo comercial. En 2014 produjo y compuso parte de la banda sonora (en la que también participa Hildur Guðnadóttir) de End of Summer, una película que cuenta un viaje por los austeros paisajes antárticos durante el verano en una serie de escenas estáticas. En esta música combina un chelo y voces. Halla Steinunn comentó que A wheel, slowly, rolling out of itself! (2017) sigue esa línea: entre los motivos repetitivos de la cuerda el compositor inserta ululaciones que imitan los sonidos de los pingüinos. Con ello, el autor se suma a la lista de creadores y creadoras que fusionan sonidos animales y música como John  Tavener, Einojuhani Rautavaara o nuestra Fátima Miranda, quien cantó como las ballenas.

Nordic affect casi cerró un Ensems que apunta a su cuarenta cumpleaños. Ambos están convencidos de que no se puede poner puertas al campo. Un campo musical, el islandés, en femenino, lleno de nombres impronunciables que denota la necesidad de tomar conciencia ante los problemas ecológicos que padecemos y de revestir de afecto y belleza nuestras acciones colectivas en un mundo turbulento.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI