Audioclasica

25-VI-2017 La trágica resonancia del silencio eterno

Tancredi © Tato Baeza - Palau de les Arts Reina Sofía (8)

Temporada 2016/2017. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal DANIELA BARCELLONA. JESSICA PRATT. YIJIE SHI. PIETRO SPAGNOLI. MARTINA BELLI. RITA MARQUÉS. EMILIO SAGI, director de escena. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCESC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. ROBERTO ABBADO, director musical. Gioachino Rossini: Tancredi Aforo: 1412 Asistencia: 70 % Una semana antes del estreno de Tancredi conocíamos la noticia del deceso del musicólogo Philip Gosset en Chicago, posterior, en poco más de tres meses, al de Alberto Zedda. Ambos son los estudiosos y difusores de la obra de Rossini tal y como la conocemos. El primero es…

Daniela Barcellona y Jessica Pratt en Tancredi. Palau de Les Arts. Créditos: Tato Baeza

Temporada 2016/2017. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal

DANIELA BARCELLONA. JESSICA PRATT. YIJIE SHI. PIETRO SPAGNOLI. MARTINA BELLI. RITA MARQUÉS. EMILIO SAGI, director de escena. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCESC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. ROBERTO ABBADO, director musical.

Gioachino Rossini: Tancredi

Aforo: 1412 Asistencia: 70 %

Una semana antes del estreno de Tancredi conocíamos la noticia del deceso del musicólogo Philip Gosset en Chicago, posterior, en poco más de tres meses, al de Alberto Zedda. Ambos son los estudiosos y difusores de la obra de Rossini tal y como la conocemos. El primero es el autor de la edición que sirve de base a esta producción y el segundo fue director del Centro Plácido Domingo. A él están dedicadas todas las funciones. Junto a Bruno Cagli formaron el consejo editorial elegido para publicar la edición crítica del corpus rossiniano. Ambos fallecimientos refuerzan “la trágica resonancia del silencio eterno” que envuelve, según Zedda, la muerte del protagonista de esta ópera.

El melodrama es un constante desencuentro entre Tancredi, un soldado de Siracusa, y Amenaide, hija de Argirio, uno de los líderes de las dos familias rivales de la ciudad. Ambos se aman, pero ninguno de ellos conoce los sentimientos del otro. El padre de la joven la da en matrimonio al jefe de la familia rival, Orbazzano, para salvaguardar la paz y poder luchar contra el enemigo impío en tiempo de cruzadas. Cuando Amenaide y Orbazzano se van a casar aparece una carta de la que no se conoce destinatario. Todos piensan que la joven se la envía al sarraceno Solamir en un acto de rebeldía y traición, pero en realidad su destinatario era Tancredi. Este embrollo, que en otras óperas del de Pésaro provoca una situación cómica y jugosa, nos lleva a  dos posibles finales.

Contaba Zedda que el compositor y Adelaide Malanotte, primera Tancredi, eligieron la mansión de ésta para descansar unos días después del estreno del melodrama en Venecia (6 de febrero de 1813), anterior al de Ferrara. Allí, el poeta Luigi Lechi propuso al compositor cambiar el final marcado por la tradición de la ópera seria para acercarse más a la tragedia de Voltaire. Rossini accedió, pero, no conforme con el resultado, volvió a la conclusión de que la pareja debía perdonarse y vivir feliz, por lo que descartó el dramático desenlace ferrarés. El propio Lechi guardó el manuscrito. En 1976, su bisnieto proporcionó una serie de papeles a Zedda y entre ellos se encontró esta parte que se consideraba definitivamente perdida. El director lo incluyó en la edición que la Fundación Rossini preparaba bajo la dirección de Gosset. Por otra parte, Roberto Abbado comparó ambos finales en la versión que llevó al disco con Vesselina Kasarova (RCA Victor, 1996). El veneciano acaba con un canto al placer y a la felicidad, difícil de encajar tras la incapacidad de comunicarse de los enamorados. En el de Ferrara, Tancredi vuelve mortalmente herido de la batalla y, en brazos de Amenaide, expira. Una conclusión que no corrige la desmesura y futilidad del libreto, pero que al menos lo dota de un pathos más sugerente.

Este último fue el final de esta puesta en escena de Emilio Sagi (dirección) y Daniel Bianco (escenografía) estrenada en 2015 en la Opéra de Lausanne. Esta institución suiza y el Teatro Municipal de Santiago de Chile la coprodujeron. El regidor traslada la acción a un momento indefinido en el que la firma de un tratado de paz pone fin a alguna de las guerras europeas sucedidas entre el siglo XIX y la I Guerra Mundial. Varios salones palaciegos sirven de marco arquitectónico y los movimientos son elegantes y bien definidos. Abbado, desde el podio, se encargó, aun a pesar de manejarse solo con el brazo izquierdo debido a una operación, de fabricar la argamasa necesaria para sustentar la trama: la música de Rossini, a la que supo sacarle muchos colores, mimar el fraseo y matizar con profusión. La orquesta se mostró precisa, flexible y equilibrada. Al igual que la parte masculina del Cor de la Generalitat Valenciana, fina en todas sus intervenciones.

Tanto Daniela Barcellona como Jessica Pratt, quien cantó esta versión en Laussana, tienen interiorizados sus respectivos papeles. Juntas formaron un dúo muy lindo. Barcellona hizo una aparición estelar en “Oh, Patria”, manejando el messa di voce a placer para generar gran expectación y desarrollar el número con fruición y naturalidad, al igual que el resto del personaje con virtuosismo, a la par que expresividad. La Pratt fraseó con gusto y llenó su personaje actoral y vocalmente. Lució un hermoso legato y un picado lleno. Yijie Shi participó como Argirio tanto en el estreno suizo como en el chileno. Destacó por la agilidad y gracia en la coloratura y por la musicalidad que imprimió a sus recitativos. Spagnoli gustó más en el segundo acto que en el primero, pero resultó un sólido Orbazzano. Martina Belli lució sonido redondo y caudaloso y Rita Marqués cantó con mucho gusto y simpatía su pequeño papel, rémora, como el protagonista, de los antiguos castrati.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI