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01-VII-2017 El inolvidable genio de Giorgio Strehler

Crédito: ©Brescia/Amisano 
Escena final del primer acto de El rapto en el Serrallo

MILÁN Temporada de ópera 2016/2017. Teatro alla Scala LANNEKE RUITEN, MAURO PETER, TOBIAS KEHRER, SABINE DEVIEILHE, MAXIMILIAN SCHMITT, CORNELIUS OBONOYA, FRANCESCA ALBERTI. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. GIORGIO STREHLER/MATTIA TESTI, Dirección de escena. ZUBIN MEHTA, Dirección Musical Mozart: Die Entführung aus dem Serail Aforo: 2.222 Asistencia: 95% Han pasado veinte años desde la muerte de Giorgio Strehler (1921-1997) y la Scala de Milán ha querido recordar al gran director de escena retomando su versión de Die Entführung aus dem Serail (El rapto en el Serrallo) de Mozart, estrenada en el Festival de Salzburgo en el lejano 1965. Esa…

Crédito: ©Brescia/Amisano Escena final del primer acto de El rapto en el Serrallo

Crédito: ©Brescia/Amisano
Escena final del primer acto de El rapto en el Serrallo

MILÁN

Temporada de ópera 2016/2017. Teatro alla Scala

LANNEKE RUITEN, MAURO PETER, TOBIAS KEHRER, SABINE DEVIEILHE, MAXIMILIAN SCHMITT, CORNELIUS OBONOYA, FRANCESCA ALBERTI. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. GIORGIO STREHLER/MATTIA TESTI, Dirección de escena. ZUBIN MEHTA, Dirección Musical

Mozart: Die Entführung aus dem Serail

Aforo: 2.222 Asistencia: 95%

Han pasado veinte años desde la muerte de Giorgio Strehler (1921-1997) y la Scala de Milán ha querido recordar al gran director de escena retomando su versión de Die Entführung aus dem Serail (El rapto en el Serrallo) de Mozart, estrenada en el Festival de Salzburgo en el lejano 1965. Esa producción tuvo mucho éxito en su época y fue retomada muchas veces en muchos teatros, incluido el coliseo milanés done fue presentada en 1972, 1978 y en 1994, cuando el mismo Strehler siguió los ensayos con la ayuda de Mattia Testi. Testi ha sido justamente el encargado en recoger el testimonio para esta nueva reposición, garantizando una gran fidelidad a las intenciones del gran regisseur triestino y ofreciendo al público de hoy en día una verdadera joya de la puesta en escena del teatro mozartiano.

©Brescia/Amisano Lenneke Ruiten en el segundo acto de El rapto en el Serrallo

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Lenneke Ruiten en el segundo acto de El rapto en el Serrallo

 

Hay espectáculos maravillosos, bellos y perfectamente realizados, pero hay otros que trasmiten pura magia especial, una perfección, un equilibrio y una inimitable genialidad en el saber transmitir e interpretar una determinada dramaturgia. El rapto en el Serrallo de Strehler es uno de ellos. En él todo es perfecto y de forma siempre simple y natural. No es casualidad que en su tiempo el trabajo de Strehler se impusiera como el paradigma de le puesta en escena de una ópera del XVIII, ya que se trata de una producción modélica que hizo escuela gracias también al esencial marco escénico pensado por el gran escenógrafo Luciano Daminai, fallecido hace diez años. Hoy el espectáculo parece todavía más bello. Se nos ofrece como un halito de aire fresco frente a los abstrusos y absurdos conceptualismos y a las ideas despilfarradas que cada día vemos más a menudo en los teatros de ópera de todo el mundo. Las geometrías perfectas, la justa medida en los gestos, la gran sensibilidad en subrayar las transiciones musicales y ciertas abstracciones (las figuras en contraluz en el momento de las arias) parecen un modelo de gusto, cultura, elegancia y pureza y al mismo tiempo una parodia autoirónica de los manierismos que con el tiempo ha generado en otros realizadores. Al mismo tiempo el trabajo de Strehler exalta de la dimensión jocosa, casi de comedia del arte, que caracteriza la partitura de Die Entführung aus dem Serail, obra en la que Mozart alcanza (quizás por única vez) un equilibrio perfecto entre frescura juvenil y capacidad de organizar musicalmente de forma ya madura la específica dramaturgia del Singspiel.

©Brescia/Amisano Lenneke Ruiten, Sabine Devieilh, Mauro Peter y Maximilian Schmitt en el segundo acto de El rapto en el Serrallo

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Lenneke Ruiten, Sabine Devieilh, Mauro Peter y Maximilian Schmitt en el segundo acto de El rapto en el Serrallo

 

De hecho con el Rapto en el Serrallo el joven compositor se presentaba por primera vez en la escena vienesa de José II. Por este motivo puso en su partitura una enorme cantidad de ideas musicales (en una orquesta nunca antes tan densa), así como una gran invención melódica y armónica ofreciendo a los cantantes la posibilidad de exhibirse en vistosísimos de gran calado.  Todos estos aspectos fueron valorizados perfectamente por la interpretación de Zubin Mehta en La Scala. Respecto al Mozart que se hace hoy en día, quizás más eléctrico y jocoso, el que ofreció el director indio (que fue también el director de la original puesta en escena en Salzburgo en 1965) fue más levigado, cálido – casi neoclásico –, con tempos quizás algo lentos en ciertos momentos, pero con una gran capacidad de sacar a luz cada detalle de la intricada partitura. Lo que quedó muy bien definido fue sobre todo el trabajo sobre el farseo, los colores y la eficacia en desarrollar de forma natural la dramaturgia de la obra. Lo siguieron convenientemente todos los cantantes que fueron también excelentes actores bajo la atenta dirección de Testi/Strehler. Magníficos estuvieron los dos tenores (Mauro Peter en el papel de Belmonte e Maximilian Schmitt como Pedrillo)  así como las dos sopranos: la excelente Konstanze de Lenneke Ruiten y todavía más la Blondchen di Sabine Devieilhe. Logrado fue el Osmin de Tobias Kehrer, algo flojo en la sección grave, pero capaz de interpretar con gran soltura su personaje. Muy buena fue finalmente la actuación (en un papel sólo hablado) de Cornelius Obonya como Selim. Gran éxito al final de la velada con un triunfo personal para Zubin Mehta.

Gian Giacomo Stiffoni