Audioclasica

02-VII-2017 Vuelve la opereta

Foto: T+T Fotografie / Toni Suter + Tanja Dorendorf

ZURICH TEMPORADA OPERA. OPERNHAUS Beczala, Julia Kleiter, Rebeca Olvera, Spencer Lang, Cheyne Davidson, Martin Zysset. Coro y Orquesta del Teatro. Director: Fabio Luisi. Dirección escénica: Andreas Homoki. Lehár: Das Land des Lächelns Aforo:1100. Asistencia: 95% Una obra popularísima desde su estreno en 1929 y cuya aria más conocida sirvió de carta de presentación en muchos lugares a su creador, Richard Tauber, hoy en día no lo suele ser tanto, y menos en teatros de ópera de primer nivel con los honores de una nueva producción. Yo la había visto sólo en una ocasión en forma discreta. Ahora, con cortes profundos…

Foto: T+T Fotografie / Toni Suter + Tanja Dorendorf

Foto: T+T Fotografie / Toni Suter + Tanja Dorendorf

ZURICH

TEMPORADA OPERA. OPERNHAUS

Beczala, Julia Kleiter, Rebeca Olvera, Spencer Lang, Cheyne Davidson, Martin Zysset. Coro y Orquesta del Teatro. Director: Fabio Luisi. Dirección escénica: Andreas Homoki.

Lehár: Das Land des Lächelns

Aforo:1100. Asistencia: 95%

Una obra popularísima desde su estreno en 1929 y cuya aria más conocida sirvió de carta de presentación en muchos lugares a su creador, Richard Tauber, hoy en día no lo suele ser tanto, y menos en teatros de ópera de primer nivel con los honores de una nueva producción. Yo la había visto sólo en una ocasión en forma discreta. Ahora, con cortes profundos en los diálogos y algún personaje de menos, nos hemos quedado en escasas dos horas, pero fue una fiesta. El director de Zúrich, Homoki, se encargó él mismo del espectáculo (era, además, la primera opereta que dirigía). Si bien la época y el mundo de Lehár, y este título (pero no sólo) en concreto, pueden admitir planteos ‘serios’ o ‘inquietantes’, se inclinó por hacer algo así como un gran musical, con espectaculares intervenciones del coro, que tuvo mucho que hacer además de cantar (sobre todo la sección femenina), decorados esenciales sin mucho estorbo para los desplazamientos, y bellísimo vestuario (ambos de Wolfgang Gussmann y para el segundo también Susana Mendoza). El entusiasmo del público presente le dio la razón.

Crédito; Foto: T+T Fotografie / Toni Suter + Tanja Dorendorf

Crédito; Foto: T+T Fotografie / Toni Suter + Tanja Dorendorf

Claro que no sólo se trató de regalar los ojos, sino también, y yo diría que sobre todo, los oídos. La dirección de Luisi puso de relieve el excelente nivel de la orquesta, aunque desde la misma chispeante obertura encontré que subrayaba mucho el volumen. Por suerte, como es un maestro con una larga tradición de concertación en grandes teatros (ahí está el Met), consiguió no romper el equilibrio con la escena. Claro que tenía como protagonista principal, el príncipe chino Sou-Chong, a quien hoy ha heredado el cetro de los grandes tenores que han seguido la tradición de Tauber: Beczala se movió (y bailó) como un pez en el agua y cantó como si fuera un paseo, cosa que el rol no es, ya que no sólo tiene un aria difícil, sino dos, además de dúos y conjuntos que requieren dominio de la respiración, extensión en el agudo, notas filadas y un centro resonante. Sin duda sigue estando en un gran momento de su carrera. Kleiter fue la austríaca Lisa que lo seduce y parte con él a China para comprobar que los usos y costumbres pueden más que el amor. Muy ágil, buena cantante (un agudo algo metálico, pero la voz ha crecido) y expresiva fue una digna pareja para Beczala. La segunda está formada por el Conde Gustavo, pretendiente sin esperanza de Lisa, que al seguirla se enamora de la hermana del príncipe, Mi, aunque también se separarán al final. Olvera fue muy simpática y cantó correctamente, y Lang lo hizo bien, con una voz liviana que puede rendir mucho ya que tiene una excelente formación técnica y artística.  En personajes menores estuvieron bien Davidson, y sobre todo Zysset, un divertido eunuco imperial.

Jorge Binaghi