Audioclasica

13.IX.2017 Apurando el ocio estival

Crédito: © A. Bofill

BARCELONA Temporada 2017/18. Gran Teatre del Liceu LUNGU, BEAUMONT, PUÉRTOLAS, INIESTA, STAYTON, BROWNLEE, TAGLIAVINI, SPAGNOLI, CHAUSSON, ESTEVE. ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. GIACOMO SAGRIPANTI, director musical. EMILIO SAGI, dirección de escena y escenografía. PEPA OJANGUREN, vestuario. EDUARDO BRAVO, iluminación. Gioacchino Rossini: Il viaggio a Reims Aforo: 2286 Asistencia: 95% Inmejorable propuesta para inaugurar su vigésima temporada tras la reapertura liceísta la de este Il viaggio a Reims, cuyas funciones se dedicaban expresamente in memoriam de las víctimas del atentado en las Ramblas del pasado agosto; y, además, en la reconocida puesta en escena de Emilio Sagi, que lleva…

Crédito: © A. Bofill

Crédito: © A. Bofill

BARCELONA

Temporada 2017/18. Gran Teatre del Liceu

LUNGU, BEAUMONT, PUÉRTOLAS, INIESTA, STAYTON, BROWNLEE, TAGLIAVINI, SPAGNOLI, CHAUSSON, ESTEVE. ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. GIACOMO SAGRIPANTI, director musical. EMILIO SAGI, dirección de escena y escenografía. PEPA OJANGUREN, vestuario. EDUARDO BRAVO, iluminación.

Gioacchino Rossini: Il viaggio a Reims

Aforo: 2286 Asistencia: 95%

Inmejorable propuesta para inaugurar su vigésima temporada tras la reapertura liceísta la de este Il viaggio a Reims, cuyas funciones se dedicaban expresamente in memoriam de las víctimas del atentado en las Ramblas del pasado agosto; y, además, en la reconocida puesta en escena de Emilio Sagi, que lleva década y media recorriendo los escenarios internacionales (el Teatro Real, entre ellos) desde su estreno en Pésaro en 2001.

Mantiene la visión del escenógrafo ovetense su fresca simplicidad: el ambiente único, en primer plano, de un blanco balneario que insinúa, aprovechando la escasa acción dramática de la cantata escénica rossiniana, una pasarela playera o el aire de una verbena estival de altos vuelos, apoyándose en una iluminación templada y en la economía de un cromatismo reducido a blancos, azules y negros. El comentario y movimiento escénicos de cada número es eficaz por su sencillez, como también la ruptura de la frontalidad imperante en dos momentos particularmente significativos, el aria de Corinna “Arpa gentil, che fida”, dicha desde un palco lateral, y la irrupción de un Carlos X infante y despreocupado en el pasillo central en el tramo final, justa ironía que descarga de solemnidad el complaciente finale de la obra.

© A. Bofill. La soprano Irina Lungu en un momento de la representación

© A. Bofill. La soprano Irina Lungu en un momento de la representación

Precisa este título rossiniano un elenco compacto, incluso en los papeles menores del servicio, servidos con suficiencia. Tan solo el caballero Belfiore de Taylor Stayton y el inicio de la participación de Lawrence Brownlee (conde de Libenskof) –quien, sin embargo, se creció en su dúo inicial del acto tercero– se situaron un punto por debajo de una prestación vocal notable, de la que destacaríamos el canto regulado y pleno de Irina Lungu (Corinna), la brillantez de Sabina Puértolas como condesa de Folleville, la agilidad de la Madame Cortese de Ruth Iniesta y la expresividad de Maite Beaumont (marquesa Melibea) en el reparto femenino, contrapesado por el recio carácter de Manel Esteve (Don Alvaro) y por el pleno dominio vocal y escénico de Pietro Spagnoli y Carlos Chausson en sus respectivos papeles (Don Profondo y barón de Trombonok).

Sagripanti dominó con acierto rítmico una orquesta robusta, en ocasiones poco dada al matiz, pero cómplice en el encaje de los números de conjunto, singularmente en los dos sextetos del primer acto, y con papeles obligados (flauta, arpa) bien resueltos, al igual que las prestaciones de metales y del fortepiano en los recitativos; un apoyo sinfónico que rubricó una velada divertida, premiada con aplauso nutrido y convincente preludio de una temporada prometedora.

Germán Gan Quesada