Audioclasica

21-X-2017 La ópera de una artista

© Rosellina Garbo

TEMPORADA OPERA. TEATRO MASSIMO   PALERMO FIORENZA CEDOLINS, ANGELO VILLARI, MARIANNE CORNETTI, NICOLA ALAIMO, CARLO STRIULI, LUCA CASALIN. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DANIEL OREN: director musical. IVAN STEFANUTTI: dirección escénica Cilea: Adriana Lecouvreur Aforo:1381. Asistencia: 85% El Teatro Massimo es uno de los edificios operísticos más bellos de la península. Últimamente parece apuntar alto como lo comprueba esta misma representación de que se habla, con dos repartos. He visto el más ‘italiano’ y aparentemente el menos ‘glamuroso’. Pero cuando de ‘glamour’ se trata, y más con la protagonista del título, la gran actriz de teatro francesa, a veces se…

© Rosellina Garbo

© Rosellina Garbo

TEMPORADA OPERA. TEATRO MASSIMO

 

PALERMO

FIORENZA CEDOLINS, ANGELO VILLARI, MARIANNE CORNETTI, NICOLA ALAIMO, CARLO STRIULI, LUCA CASALIN. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DANIEL OREN: director musical. IVAN STEFANUTTI: dirección escénica

Cilea: Adriana Lecouvreur

Aforo:1381. Asistencia: 85%

El Teatro Massimo es uno de los edificios operísticos más bellos de la península. Últimamente parece apuntar alto como lo comprueba esta misma representación de que se habla, con dos repartos. He visto el más ‘italiano’ y aparentemente el menos ‘glamuroso’. Pero cuando de ‘glamour’ se trata, y más con la protagonista del título, la gran actriz de teatro francesa, a veces se nos suele dar sólo una apariencia, o una caricatura, del verdadero glamour. Es, en cambio, lo que tenía, por no intentar aparentarlo, la interpretación de Cedolins, no por conocida menos impactante, sobre todo por la sabiduría con que su frecuentación del rol le permite dar todos los matices no sólo con el gesto, sino con la intención de la palabra (un manual del canto de conversación como casi no queda en ninguna parte) y con un canto que sigue siendo límpido, dotado de memorables medias voces, un agudo seguro, un centro y un grave cada vez más consistentes. Es un ‘misterio’ por qué no vemos con más frecuencia en el mundo lírico a tan notable cantante, capaz de un ‘Poveri fiori’ intimísimo y de un vibrante y altanero monólogo de Fedra en el tercer acto. Alaimo fue su réplica en un Michonnet cantado estupendamente (su monólogo rivalizó en aplausos con los dedicados a la protagonista) y actuado con gran humanidad. Villari parece en posesión de sólidos medios vocales, sin mucho ‘squillo’, y más seguro en el agudo que en otros registros, y no demasiado brillante como intérprete, pero su Maurizio fue, en cualquier caso, estimable. También lo es, por el canto (salvo esos agudos cada vez más hirientes), la Bouillon de Cornetti, que no logra una traducción escénica feliz del personaje. Muy bien todos los comprimarios, y, en el camino entre ellos y los papeles más importantes, excelente Príncipe el de Striuli y muy correcto Abate el de Casalin.

La puesta en escena ya se había visto, al menos en Como y Canarias, y no innova, lo que en esta ópera es una bendición, y aunque no presenta más que bellos efectos y vestuario, y es claro que los cantantes quedan bastante librados a sí mismos, al menos no molesta. El coro no tiene mucho que hacer y lo hizo bien, pero la orquesta se lució bajo la dirección un tanto aparatosa y a veces algo excedida en volumen de Oren, que, con todo, en este repertorio sabe lo que debe hacer, aunque su vehemencia lo lleve, como siempre, a cantar en voz demasiado alta

Jorge Binaghi