Audioclasica

17-XII-2017 Propuesta desafiante y lograda

© Yasuko Kageyama

ROMA TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE ROMA (TEATRO COSTANZI) SIMEONI, ESPOSITO, CERNOCH, JURIC. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: DANIELE GATTI. Puesta en escena: MICHIELETTO H.Berlioz: La damnation de Faust Aforo: 1350. Asistencia: 90% Si la leyenda dramática de Berlioz –de sus esfuerzos líricos la más ‘fragmentaria’ y difícil de ubicar como ‘ópera’ sin más- suele desplegar toda su seducción en versión de concierto, esta nueva producción que inauguraba la temporada actual de un Teatro que hace muy poco ha vuelto con fuerza a ocupar el lugar que merece en la escena italiana supuso un gran riesgo –que en las primeras…

© Yasuko Kageyama

© Yasuko Kageyama

ROMA

TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE ROMA (TEATRO COSTANZI)

SIMEONI, ESPOSITO, CERNOCH, JURIC. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: DANIELE GATTI. Puesta en escena: MICHIELETTO

H.Berlioz: La damnation de Faust

Aforo: 1350. Asistencia: 90%

Si la leyenda dramática de Berlioz –de sus esfuerzos líricos la más ‘fragmentaria’ y difícil de ubicar como ‘ópera’ sin más- suele desplegar toda su seducción en versión de concierto, esta nueva producción que inauguraba la temporada actual de un Teatro que hace muy poco ha vuelto con fuerza a ocupar el lugar que merece en la escena italiana supuso un gran riesgo –que en las primeras funciones causó polémica entre el público durante su desarrollo- saldado con éxito, con un silencio inusual (salvo las protestas aludidas, que en la tercera ya no se escucharon) durante dos horas y cinco cargadas de alto voltaje emocional (se ofreció sin pausas).

© Yasuko Kageyama  Goran Juric como Brander en un momento de la representación

© Yasuko Kageyama
Goran Juric como Brander en un momento de la representación

La versión de Damiano Michieletto no dejará indiferente a nadie y es probable que a muchos no guste. A mí me suele gustar a medias por su carácter hiperquinético y demasiado fantasioso, y si esta vez tampoco evitó algunos de esos riesgos (u otros), con una obra tan ‘extraña’ su visión fue coherente y, por lo que a mí respecta, muy interesante aunque no sea la leyenda de Fausto, sino el descenso a los infiernos de un adolescente poco adaptado, en una situación difícil, y en la que arrastra a su amor más o menos ideal, que esta vez sin embargo no muere como víctima propiciatoria. En cuanto al diablo, pues sí que lo es, como corresponde a la tradición francesa, ambivalente, cínico y tal vez parte del mismo adolescente y de todos nosotros. Daniele Gatti afirma haber trabajado de común acuerdo durante largo tiempo sobre este proyecto con el director de escena y al menos su forma de dirigir sin acudir casi nunca a los bombos y platillos que algunos asimilan al estilo de Berlioz, pero manteniendo siempre la tensión y con una gran expresividad, es la prueba (si hacía falta). La orquesta lo sigue puntualmente y con un elevado nivel técnico, y el coro preparado por Roberto Gabbiani (y colocado tras un telón que se va ‘disipando’, con trajes pero sentado como si fuera un concierto) estuvo simplemente estupendo.

© Yasuko Kageyama Veronica Simeoni (Marguerite), Pavel Cernoch (Faust) y Alex Esposito (Mefistófeles)

© Yasuko Kageyama
Veronica Simeoni (Marguerite), Pavel Cernoch (Faust) y Alex Esposito (Mefistófeles)

Tampoco aquí se logra mucho sin los solistas, que también parecían creer en el proyecto y daban todo lo que podían. En el caso del protagonista, Pavel Cernoch, no siempre fue suficiente (le es extraña la emisión ‘a la francesa’ de los agudos terribles en que abunda la parte, y lo saldó con falsetes poco gratos y no siempre exitosos), pero compensó con su adhesión a la dirección de escena. Alex Esposito es, como siempre, un animal escénico y un óptimo cantante y dio una lección de fraseo sutil administrando volumen y color como se le daba la gana (y como era necesario para su demonio). Veronica Simeoni, que como él debutaba en la parte de Marguerite, cantó y actuó con profunda convicción, buen color, homogeneidad de los registros y conmovió con su interpretación. Fue todo lo bueno que tiene que ser Goran Juric en el breve papel de Brander (la canción de la rata fue, a su vez, un momento fortísimo del espectáculo). Público muy numeroso, atento, y, al final muy caluroso con los artistas en los saludos.

Jorge Binaghi