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Gustavo Dudamel: “Me emociona muchísimo poder dirigir en el Teatro Real”

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El director venezolano debutará en el Teatro Real, y lo hará junto a la Filarmónica de Viena con obras de Mahler y Berlioz. Una cita para la historia. En el marco del ciclo del Formentor Sunset Classics, dirigido por Simón Pedro Barceló, presente para la ocasión, fue presentado el concierto que se celebrará el próximo día 13 de enero a las 20h en el Teatro Real con Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Viena, y que servirá como broche de oro a un ciclo que por primera vez extiende sus fronteras más allá de su paradisíaco enclave mallorquín. En la…

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El director venezolano debutará en el Teatro Real, y lo hará junto a la Filarmónica de Viena con obras de Mahler y Berlioz. Una cita para la historia.

En el marco del ciclo del Formentor Sunset Classics, dirigido por Simón Pedro Barceló, presente para la ocasión, fue presentado el concierto que se celebrará el próximo día 13 de enero a las 20h en el Teatro Real con Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Viena, y que servirá como broche de oro a un ciclo que por primera vez extiende sus fronteras más allá de su paradisíaco enclave mallorquín. En la rueda de prensa celebrada el 3 de enero, en el Hotel Torre Barceló de Madrid, se desvelaron los detalles con el propio Gustavo Dudamel, en una cita en la que se interpretarán el Adagio de la Sinfonía nº 10 de Gustav Manhler y la Sinfonía Fantástica de Héctor Berlioz. El mismo concierto se repetirá al día siguiente en L’Auditori de Barcelona dentro de su temporada regular.

Acostumbrado a un lugar, como él mismo afirmó: “Tan familiar para mí” como es Madrid, siempre desde el escenario del Auditorio Nacional de Música, el aclamado director venezolano, titular en la actualidad de la Filarmónica de los Ángeles, expresó su emoción por la que será su primera vez sobre el podio del coliseo madrileño: “El misterio acústico que guarda como teatro clásico al cual uno se tiene que ir adaptando y que lo hace mucho más especial frente a la cuidada acústica de los teatros actuales”. Al mismo tiempo repasó con entrañable y sincera cercanía la trayectoria y excelente relación que mantiene con la formación vienesa desde hace casi doce años, a la que profesa un profundo afecto y respeto: “La verdad es que les dirijo desde que tenía 6 años en casa con mis muñecos”. Todo pasando por el ya histórico concierto de Año Nuevo celebrado en 2017 y los proyectos que llevarán a cabo en un futuro próximo.

Sobre el programa del concierto, apuntó al acuerdo con la Filarmónica de Viena sobre traer una obra emblemática como el Adagio de la 10ª Sinfonía de Mahler: “Una sinfonía inconclusa pero una de las obras más hermosas que muestra la trascendencia al modernismo del cual Mahler fue promotor”. En cuanto a la Sinfonía Fantástica de Berlioz, señaló que se trata de una obra que evoca la vida del artista con un espíritu maravilloso.  Como director dice ser aún muy joven, y aunque dirige a Mahler desde que tiene 16 años, asegura que le queda mucho repertorio por descubrir y del que ya conoce, aún queda mucho por hacer: “Ese es el arte musical, hay una infinitud en la partitura que vas descubriendo”.

Entre otras cuestiones, fue inevitable referirse a la situación de su país natal, sobre la que habló con exquisita prudencia: “Opinar de política es muy delicado, lo que creo que hay que hacer como ciudadano es seguir construyendo, yo lo hago con la música”. Y aludió también a la situación respecto de Nicolás Maduro: “Hice unas declaraciones en las que llamé a todos los políticos a sentarse para resolver los problemas por el bien común, hay que apartar los egos y pensar en la gente”. La solución para Dudamel, por encima de señalar culpables, está en la democracia y en la unión de la ciudadanía y la madurez del pueblo.

También tuvo oportunidad de comentar su origen alabando el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado en 1975 por José Antonio Abreu, a quien venera y debe gran parte de su vida como músico. Un proyecto que sigue creciendo y se constituye como una oportunidad para la sociedad a pesar de las circunstancias y la crisis: “Cuando veo un niño con un instrumento me veo reflejado, creo que El Sistema es un símbolo de esperanza”. Afirmó además que sus planes con El Sistema y las giras con su Orquesta Simón Bolivar siguen adelante.

En un tono más relajado comentó alguna cuestión sobre su vida personal y sus gustos musicales: “Hay muchas cosas que no conozco, pero aparte de Mahler y Beethoven me gustan mucho Pink Floyd, Led Zepppelin o Codlplay”. Y aseguró ser un gran entusiasta del género de la Zarzuela.

Quien fuera galardonado con el premio Príncipe de Asturias en 2008, se siente un ciudadano más, una persona sencilla sin ínfula alguna de estrella: “No me siento alguien particular ni único, me gusta lo que hago y lo trato de hacer con el entendimiento y la profundidad del tiempo que vivo” pero sí le ilusiona ser un referente para que los niños alcancen sus propios logros. Dice haber crecido con la música y sin duda se siente absolutamente comprometido con la vital y necesaria presencia de la música, la cultura y el arte en la sociedad, como un derecho humano, en especial para los niños como futuras generaciones, tal y como refleja su origen, y citó a Unamuno: “La mayor libertad que se le puede dar al pueblo es la cultura”.

Además de comentar sus proyectos para este año del centenario de Bersntein, afirmó que le encantaría hacer ópera en el Teatro Real y dejó caer la posibilidad de que este hecho se produzca muy pronto.

Juan Manuel Rodríguez Amaro