Audioclasica

13-II-2018 Gergiev = Mahler

BARCELONA L’Auditori. Ibercamera. Temporada 2017-2018. Sala Pau Casals ORQUESTA SINFÓNICA DEL TEATRO MARIINSKY. COR IBERCAMERA. ANASTASIA KALAGINA, soprano. YULIA MATOCHKINA, mezzosoprano. VALERY GERGIEV, director. Gustav Mahler: Sinfonía n. 2 ‘Resurrección’ Aforo: 2203 Asistencia: 90% Tan fiel como Gergiev al ciclo de Ibercamera lo es su público a sus acostumbradas visitas, en esta ocasión al frente de su Orquesta Mariinsky y con el imprescindible y muy acertado concurso del Cor Ibercamera para afrontar, ante la masiva expectación y el aplauso no menos masivo de un Auditori extraordinariamente concurrido, la interpretación de la segunda sinfonía de Mahler, uno de los autores predilectos…

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BARCELONA

L’Auditori. Ibercamera. Temporada 2017-2018. Sala Pau Casals

ORQUESTA SINFÓNICA DEL TEATRO MARIINSKY. COR IBERCAMERA. ANASTASIA KALAGINA, soprano. YULIA MATOCHKINA, mezzosoprano. VALERY GERGIEV, director.

Gustav Mahler: Sinfonía n. 2 ‘Resurrección’

Aforo: 2203 Asistencia: 90%

Tan fiel como Gergiev al ciclo de Ibercamera lo es su público a sus acostumbradas visitas, en esta ocasión al frente de su Orquesta Mariinsky y con el imprescindible y muy acertado concurso del Cor Ibercamera para afrontar, ante la masiva expectación y el aplauso no menos masivo de un Auditori extraordinariamente concurrido, la interpretación de la segunda sinfonía de Mahler, uno de los autores predilectos por el director ruso.

Conviene, en efecto, su gesto nervioso y grandilocuente al universo musical mahleriano, donde en ocasiones logra equilibrar súbitas transparencias –como la irrupción de la tonalidad mayor al inicio del “Allegro maestoso” o la ligereza casi mendelssohniana de la sección central de un “Andante moderato” con un tempo al alza – con rutilantes tutti y escalofriantes resoluciones de las tensiones climáticas, caso de la desembocadura en la reexposición del primer movimiento, muy coherente en la dosificación de accelerandi; la nitidez del viento madera y variedad de color de la cuerda, ora turbia (cuerda grave del inicio de la sinfonía), ora profunda e ingenua (secciones extremas del movimiento lento) se aliaron con la seguridad de los metales en un scherzo realmente “fliessender” y bien nutrido de sorpresas dinámicas.

El tramo final de la sinfonía mostró, sin embargo, algunas carencias: el comienzo algo insípido y el frecuente desequilibrio de planos sonoros de “Urlicht” –donde sobresalió la prestación solista de Kalagina– condujo a un “Finale” que derrochó robustez y énfasis, pero en que, a nuestro juicio, quedó subrayado en exceso su carácter episódico y comprometida por momentos su afinación global; escollos que se solventaron una vez iniciado el tramo coral, más convincente en arco expresivo y dotado de un clímax tan rotundo como espacioso.

Germán Gan Quesada

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