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18-III-2018 Buen nivel

PIACENZA Teatro Municipal SAIOA HERNÁNDEZ, FRANCESCO MELI, ANNA MARIA CHIURI, GIACOMO PRESTIA, AGOSTINA SMIMMERO, SEBASTIAN CATANA. Coro del Teatro y Orquesta Regional de Emilia-Romaña. FEDERICO BERTOLANI: dirección escénica. DANIELE CALLEGARI: director musical. Amilcare Ponchielli: La Gioconda Aforo: 1174. Asistencia: 100 % En el circuito de las regiones de Emilia y Romaña, en los teatros de Piacenza, Módena y Reggio Emilia se suelen programar títulos en común, alguno (s) siempre raros o poco representados. La única ópera de Ponchielli que ha permanecido en el repertorio hace tiempo que ha dejado de disfrutar de la popularidad y frecuencia de reposiciones de otros…

© Roberto Ricci

© Roberto Ricci

PIACENZA

Teatro Municipal

SAIOA HERNÁNDEZ, FRANCESCO MELI, ANNA MARIA CHIURI, GIACOMO PRESTIA, AGOSTINA SMIMMERO, SEBASTIAN CATANA. Coro del Teatro y Orquesta Regional de Emilia-Romaña. FEDERICO BERTOLANI: dirección escénica. DANIELE CALLEGARI: director musical.

Amilcare Ponchielli: La Gioconda

Aforo: 1174. Asistencia: 100 %

En el circuito de las regiones de Emilia y Romaña, en los teatros de Piacenza, Módena y Reggio Emilia se suelen programar títulos en común, alguno (s) siempre raros o poco representados. La única ópera de Ponchielli que ha permanecido en el repertorio hace tiempo que ha dejado de disfrutar de la popularidad y frecuencia de reposiciones de otros tiempos, y cada reposición es un acontecimiento. La razón, claramente, ya que el público que abarrotaba la maravillosa sala disfrutó y en buena medida parecía no conocerla, está en la dificultad vocal de la partitura y en la amplitud de sus requerimientos: no sólo orquesta, coro y puesta en escena, sino el escollo casi insalvable de la famosa ‘danza de las horas’. Naturalmente no todo rayó a la misma altura, pero el resultado fue más que digno, en algún aspecto descollante, y podría servir de lección a ‘primeros teatros’ del mismo u otros países. Seguramente ha sufrido más la parte escénica las restricciones económicas. Más que sobria, espartana, tuvo el mérito de mantener el carácter (con la omnipresencia del agua de la laguna, que en algunos momentos molestó un poco a los cantantes), en base a la utilización de las luces, de un grupo de comparsas muy notable (pienso sobre todo en los momentos corales de los actos primero y segundo), y de una marcación que, sin dejar de ser genérica, no resultó contraria a los personajes ni los obligó a contorsiones peligrosas. Un resultado correcto para Federico Bertolani y sus ayudantes en escenografía, trajes, y luces: Andrea Belli, Valeria Donata Bettella y Fiammetta Baldiserri, respectivamente).

Daniele Callegari parece estar encargado últimamente de varias de las no numerosas reposiciones del título. Lo hizo bien, con eficacia, sin gran imaginación, pero con un buen dominio de la escena y del foso, y la orquesta le respondió muy bien. También se lució lo suyo el coro (preparado por Corrado Casati) ayudado por las voces blancas del Coro Farnesiano de la ciudad (dirigidas por Mario Pigazzini).

© Roberto Ricci. El tenor Francesco Meli.

© Roberto Ricci. El tenor Francesco Meli.

De los comprimarios, todos correctos, convendría destacar a Nicolò Donini (un cantor) y a Simone Tansini (Barnabotto/Un piloto). Los seis principales, algo mucho más complicado aún que en Il trovatore verdiano, tuvieron en conjunto un buen rendimiento. Giacomo Prestia (Alvise) fue el más veterano, y se notó en sus agudos y en la estabilidad de su canto, pero no en su bello color de bajo y su autoridad. Agostina Smimmero (La Cieca)es una joven mezzo de color oscuro (no muy bello, pero adecuado para el papel, que es más para una auténtica contralto) que seguramente se consolidará en el aspecto técnico y actoral. Sebastian Catana (anunciado enfermo) tuvo algunos problemas con su Barnaba, sobre todo de texto, que inventó o cambió en algunas ocasiones evidentes, y una actuación muy primitiva, pero el canto fue eficaz aunque no siempre pulido. Anna Maria Chiuri exhibió competencia, buena figura, dicción en su Laura aunque algún extremo agudo le haya costado. Francesco Meli hizo su debut como Enzo, sumamente feliz, y consiguió que su bello instrumento sonara preciso y suficiente sin tener que acudir siempre al canto de fuerza. Este último fue el gran patrimonio de la protagonista, Saioa Hernández, de quien hay que destacar sobre todo la valentía del canto y el volumen de voz, de veras torrencial. La cantante tiene buena figura y se mueve bien y sólo rehuyó las notas filadas –no muchas pero fundamentales- consiguiendo incluso manejar las agilidades del breve dúo final. Muchos aplausos a partir del segundo acto y sobre todo al final.

Jorge Binaghi

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