Audioclasica

8-IV-2018 Un triunfo colectivo

© Antoni Bofill

BARCELONA Gran Teatre del Liceu ILDAR ABDRAZAKOV, Attila. VASILY LADYUK, Ezio. ANNA PIROZZI, Odabella. JOSEP BROS, Floresto. JOSEP FADÓ, Uldino. IVO STANCHEV, Leone. ORQUESTA SINFÓNICA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. dirección del coro, CONXITA GARCIA. directora, SPERANZA SCAPPUCCI. Verdi: Attila, drama lírico en un prólogo y tres actos. Libreto de T. Solera. Aforo: 2.292 Asistencia: 85% Era de justicia que la fotografía que acompañase a esta crónica recogiese en actitud triunfal a todos los artistas que han participado en este Attila liceísta. Y es que el magnífico resultado del espectáculo se debe, como pocas veces, a la excelente…

© Antoni Bofill

© Antoni Bofill

BARCELONA

Gran Teatre del Liceu

ILDAR ABDRAZAKOV, Attila. VASILY LADYUK, Ezio. ANNA PIROZZI, Odabella. JOSEP BROS, Floresto. JOSEP FADÓ, Uldino. IVO STANCHEV, Leone. ORQUESTA SINFÓNICA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. dirección del coro, CONXITA GARCIA. directora, SPERANZA SCAPPUCCI.

Verdi: Attila, drama lírico en un prólogo y tres actos. Libreto de T. Solera.

Aforo: 2.292 Asistencia: 85%

Era de justicia que la fotografía que acompañase a esta crónica recogiese en actitud triunfal a todos los artistas que han participado en este Attila liceísta. Y es que el magnífico resultado del espectáculo se debe, como pocas veces, a la excelente contribución de todos y cada uno de ellos por igual. Tal es así que saben a poco las dos sesiones programadas del título e incluso que no se haya puesto en versión escenificada.

A priori, la principal atracción de la propuesta era la presencia en el papel protagonista de Ildar Abdrazakov, el bajo que se ha constituido en el Atila de referencia en los últimos años: impecable de técnica y de emisión, con un volumen más que adecuado para las exigencias del rol y, en fin, pletórico de fiatto –memorable su “Mentre gonfiarsi l’anima” y la cabaletta consiguiente–, el artista ruso ha demostrado sin lugar a dudas que se pueden esperar grandes cosas de su voz en una carrera que se encuentra todavía en sus estadios iniciales. Y algo parecido puede afirmarse de Ana Pirozzi: la soprano napolitana es una de las revelaciones de los últimos años, en los que ha sorprendido en grandes escenarios internacionales como Abigaille, Amelia o Lady Macbeth, entre otros papeles. Su voz tiene una naturaleza belcantista que cuadra perfectamente a esta Odabella verdiana, con la que brilló especialmente en los pasajes de coloratura, pero se mostró también más que resolutiva en los concertantes. Para el Foresto se contaba con Josep Bros, el ya veterano tenor catalán que puso de manifiesto que continúa en un momento magnífico, con la belleza de su timbre y su límpido fraseo intactos. El cuarteto protagonista se completó con la presencia del barítono Vasily Ladyuk como Ezio, y es preciso señalar que su prestación fue también sobresaliente, en especial en su aria y cabaletta del acto segundo Dagl’immortali vertici… È gettata la mia sorte, son pronto ad ogni guerra–. Junto a los mencionados primarios, el Uldino de Josep Fadó y el Leone de Ivo Stanchev rayaron también a la altura necesaria. Y a todo ello deben unirse las intervenciones estupendas de un coro al que Conxita Garcia está guiando de manera muy notable.

Ahora bien, por más que las voces sean altamente competentes, una ópera no acaba de funcionar si no va servida por una orquesta dirigida con sabiduría. Y la directora italiana Speranza Scappucci hizo una conducción sencillamente brillante, atentísima a los cantantes, a su volumen y a sus entradas, juiciosa con las dinámicas y detallista con las texturas. Una batuta que habrá que seguir con mucha atención también en los próximos años y que dio soporte y completó un éxito colectivo de enorme mérito.

Javier Velaza