Audioclasica

13-IV-2018 Voces que reclaman atención

Valencia Primavera 2018. Abono 31. Palau de la Música. Sala Iturbi. 40 Festival Ensems. ISMAEL CARRETERO, recitador. IBERIAN & KLAVIER, piano duo. JAVIER EGUILLOR, LUIS OSCA, percusión. ORQUESTA DE VALENCIA. PABLO RUS BROSETA, director. Obras de José Antonio Orts, Béla Bartók y Serguéi Prokófiev Aforo: 1.817 Asistencia: 75 % El concierto con el que la Orquesta de Valencia  participa en el Festival Ensems es uno de los actos más relevantes del ciclo por dos motivos: se estrena una obra a gran escala y aquello que se desarrolla en las salas inferiores del Palau de la Música o en el Centre…

Estreno de Poemari. José Antonio Orts. 40 Festival Ensems. Créditos: Eva Ripoll.

Estreno de Poemari. José Antonio Orts. 40 Festival Ensems. Créditos: Eva Ripoll.

Valencia

Primavera 2018. Abono 31. Palau de la Música. Sala Iturbi. 40 Festival Ensems.

ISMAEL CARRETERO, recitador. IBERIAN & KLAVIER, piano duo. JAVIER EGUILLOR, LUIS OSCA, percusión. ORQUESTA DE VALENCIA. PABLO RUS BROSETA, director.

Obras de José Antonio Orts, Béla Bartók y Serguéi Prokófiev

Aforo: 1.817 Asistencia: 75 %

El concierto con el que la Orquesta de Valencia  participa en el Festival Ensems es uno de los actos más relevantes del ciclo por dos motivos: se estrena una obra a gran escala y aquello que se desarrolla en las salas inferiores del Palau de la Música o en el Centre El Carme, para oídos curiosos y/o especializados, llega al gran público poco o nada habituado, aunque sea tímidamente. La atención a la música más reciente es una asignatura pendiente de este auditorio y para que deje de serlo Ramón Tebar ha instaurado la figura de compositor residente. El primero será Francisco Coll. Pero no siempre fue así. En los primeros años de funcionamiento del Palau (acaba de cumplir treinta) Manuel Galduf apoyó a los creadores locales con interés. Después, su presencia decayó hasta casi desaparecer.

Esta circunstancia ha dejado huella, tanto en el oyente como en el conjunto. No faltaron los asistentes que en el descanso salieron extrañados, por decirlo con suavidad, por el estreno de Poemari de José Antonio Orts. Así lo manifestaron. ¿Se imaginan una Berliner Philharmoniker en lo que ya se denomina “La era de Sir Simon Rattle” sin Hans Werner Henze, Thomas Adès, Jörg Widmann, Sofia Gubaidulina o Heiner Goebbels? La misma London Symphony Orchestra que actuó en la Sala Iturbi el día siguiente no hay temporada que no estrene dos o tres obras. Esta semana, Woven Space de Helen Grime. Y si las estadísticas no fallan, una de cada cuatro partituras programadas este curso por la Orquesta Nacional de España conjuga nombres como Enrique Rueda, Benet Casablancas, Pablo Miyar o Gabriel Erkoreka, a quien está dedicada su Carta Blanca por la que pasan importantes compositores de todo el mundo.

Poemari, como las obras de Bartók y Prokófiev, requiere grandes medios, además de recitador y una instalación sonora fabricada con sensores y tubos de pvc. El material musical proviene de versos sueltos de Jordi de Sant Jordi, Ausiàs March y Joan Roís de Corella, autores del Siglo de Oro valenciano. El recitador los enuncia a modo de introducción a la sección que la orquesta desarrolla a continuación a partir de su ritmo o entonación. En un trabajo de orfebrería el compositor explora la sonoridad de cada palabra, muchas veces mero aliento, para trasponerla a la orquesta. Su objetivo es hacerla hablar. Un hecho evidente, por ejemplo, en la intervención de los clarinetes al imitar la prosodia del texto. La pieza rezuma sensibilidad y requiere una sutilidad tímbrica que se vio empañada, a pesar del cuidado que se puso, por algunas aristas en diferentes familias.

Concierto para dos pianos, percusión y orquesta. Béla Bartók. 40 Festival Ensems. Créditos: Eva Ripoll.

Concierto para dos pianos, percusión y orquesta. Béla Bartók. 40 Festival Ensems. Créditos: Eva Ripoll.

Continuó el Concierto para dos pianos y percusión de Béla Bartók, en una transcripción del propio compositor de la Sonata para dos pianos y percusión de 1937. En ella dejó prácticamente intactas las partes de los cuatro solistas, en este caso Javier Eguillor, Luis Osca y el dúo Iberian & Klavier. El cuarteto resultó lucido por parte de los dos percusionistas pero desdibujado en los pianos. De igual manera sucedió con una orquesta de tímbrica mate, resistente al mordiente y a la pegada que esta música necesita.

La amable introducción de la Sinfonía nº 5 de Sergéi Prokófiev dio paso a una lectura temática muy clara, puesta de manifiesto en la recopilación del último movimiento, pero con intensidades tendentes al forte. La articulación del “Allegro marcato” pecó de blanda, por lo que faltó ese punto pizpireta que tiene esta sección cinética. A pesar de que Pablo Rus se empleó a fondo, tampoco hubo flexibilidad en los súbitos cambios de decorado de esa misma parte. Por el contrario, resultó bonita la sonoridad y el empaste de violas, clarinetes, fagotes y trompas y la orquesta sonó grande. Además de a los solistas de las maderas hay que destacar el papel del piano en el colorido del conjunto, así como la omnipresencia de una tuba, por lo general excesiva.

Pablo Rus Broseta. Orquesta de Valencia. 40 Festival Ensems. Créditos: Eva Ripoll.

Pablo Rus Broseta. Orquesta de Valencia. 40 Festival Ensems. Créditos: Eva Ripoll.

Al concierto le precedió la presentación en el Patio de los Bambús de una instalación comisariada y desarrollada por Ana Parra, con Josué Moreno como responsable de arte sonoro e investigación. On fragility: eco & narciso entronca con las instalaciones de José Antonio Orts. Como en ellas, una serie de espejos, a modo de río intermitente o pozos, moldea la imagen y la luz que proyectamos sobre ellos. Al mismo tiempo el sonido varía las formas del agua que en ellos reposa y sus reflejos. Sus autores aluden a la insalubridad sonora de la vida urbana y a la fragilidad de esos paisajes sonoros que ya no nos guían. Y si de Eco sólo quedó su voz al no entenderse con Narciso, de Ausiàs March aún retumba el obstinado “Vull que’m vulles” (Quiero que me quieras) con el que acabó Poemari. Toda una declaración de intenciones aplicable a la necesidad de abrirse a sonoridades poco frecuentadas y a escuchas desprejuiciadas. Ese es el lema de este Ensems: Camins de l’escolta (Caminos de la escucha).

 

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI

essay writing servicepay for essaybuy custom essays