Audioclasica

13-X-2018 ‘Los Hugonotes’: ¿Finalmente?’

PARÍS TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARIS (Bastille) OROPESA, KANG, JAO, TESTÉ, DESHAYES, SEMPEY. GAY. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: MARIOTTI. Puesta en escena: KRIEGENBURG G. Meyerbeer: Les Huguenots Aforo: 2700. Asistencia: 100% El título tenía que reaparecer en la heredera de su ‘casa madre’ para la temporada de sus 350 años. Lo iba a hacer con todos los honores, una nueva producción y un reparto encabezado por dos nombres que parecían adecuadísimos, Diana Damrau y Bryan Hymel. Pero por distintos motivos (no explicados) y en distintos momentos (el tenor casi sobre la hora) se vieron reemplazados. Lisette Oropesa fue…

© Agathe Poupeney

PARÍS

TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARIS (Bastille)

OROPESA, KANG, JAO, TESTÉ, DESHAYES, SEMPEY. GAY. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: MARIOTTI. Puesta en escena: KRIEGENBURG

G. Meyerbeer: Les Huguenots

Aforo: 2700. Asistencia: 100%

El título tenía que reaparecer en la heredera de su ‘casa madre’ para la temporada de sus 350 años. Lo iba a hacer con todos los honores, una nueva producción y un reparto encabezado por dos nombres que parecían adecuadísimos, Diana Damrau y Bryan Hymel. Pero por distintos motivos (no explicados) y en distintos momentos (el tenor casi sobre la hora) se vieron reemplazados. Lisette Oropesa fue lo mejor de la noche aunque carezca del carisma y la densidad de timbre de Damrau. No sé si con ésta habríamos tenido mucho más porque la puesta en escena empezó por hacer de Margarita de Valois una especie de tontorrona. Tuvimos espectáculo, con el escenario muy utilizado a lo alto y a lo ancho, y en algunas escenas la impresión visual se impuso. En otras (como en el encuentro de hugonotes y católicos) y en todo lo que sea caracterización de personajes tuvimos unos decorados bastante pobres y feos, sobre todo de luces frías (hasta que llega la sangre), vestuario un tanto caótico en cuanto al período (la noche de San Bartolomé fue cuando fue; o se la descontextualiza totalmente o quedarse a mitad de camino no ayuda)…y poco más.

© Agathe Popupeney

Con Yosep Kang no se tuvo la misma suerte, ni podía ser. Ya programar un solo intérprete de Raoul para tantas funciones era una temeridad. No sé si el tenor resistirá hasta la última ni a qué precio. Fue poco generoso de una parte del público manifestar su desacuerdo al final. Obviamente si ya el Duque de Rigoletto le plantea problemas en una sala pequeña ¿qué no ocurrirá en este papel dificilísimo del que nada se ha suprimido? Se salvó en los dos primeros actos e hizo agua en el resto. Nicolas Testé fue un correcto Marcel (otro papel en que lo correcto es insuficiente) y sólo pareció echar los restos en el último acto. Que Saint-Bris (Paul Gay) tenga más volumen (aunque color menos grato) es otro sinsentido. Muy bien Florian Sempey en el ingrato papel de Nevers, también difícil. Karine Deshayes fue un desenvuelto paje Urbain aunque si la voz ha crecido lo ha hecho en forma metálica y ahora la figura no es la más conveniente a la parte (no se ejecutó el rondó del segundo acto, compuesto con posterioridad por Meyerbeer para lucimiento de la Alboni). Los comprimarios, que tienen partes pequeñas pero no siempre fáciles, estuvieron bien servidos. Elina Garança al parecer habría sido tentada con el papel de Valentina (aquí con su aria –bastante fea- que por lo general se suprime), pero si así fue renunció a hacerlo. Ermonela Jaho, aunque canta cuanto papel se le pone a tiro, tuvo que apelar a sus ‘piani’ (el único elemento indiscutiblemente bello que posee), pero al hacerlo convirtió al personaje en lo que no es. Con todo, y aunque llegó más de una vez al límite, los agudos plenos –pocos- estuvieron bien y es una buena intérprete (pero digamos que alternar Thais, Butterfly y Valentina en un año, con otros papeles, es una empresa homérica a la que personalmente no encuentro sentido).

El coro se lució como lo hace siempre que lo dirige José Luis Basso. Y la orquesta estuvo muy bien, muy precisa, y Michele Mariotti (pese a que algunos chovinistas también lo atacaran al fina) fue un excelente conductor y concertador que demostró saber qué es una ‘grand opéra’ y supo respetar las voces sin sacrificar el brillo o el efecto orquestal.

Jorge Binaghi

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