Audioclasica

14-X-2018 Primera mundial

PARÍS TEMPORADA OPERA. PALAIS GARNIER SKOVHUS, HANNIGAN, LUDLOW, MILES, JULIEN BEHR y SCHENFELD. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. CLAUS GUTH: dirección escénica. PHILIPPE JORDAN: director musical M. Jarell: Bérénice Aforo:1.900. Asistencia: 100% Buena idea la de juntar a la exhumación debida de Les Huguenots un estreno absoluto. Casi una ópera de cámara (aunque hay un coro desde las bambalinas, preparado por Alessandro Di Stefano, que sonó bien aunque su cometido sea breve) basada en la tragedia homónima de Racine que el propio autor adaptó para su partitura. Puede decirse que la música es ecléctica, ya que recurre a varios elementos…

© Monika Rittershaus

PARÍS

TEMPORADA OPERA. PALAIS GARNIER

SKOVHUS, HANNIGAN, LUDLOW, MILES, JULIEN BEHR y SCHENFELD. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. CLAUS GUTH: dirección escénica. PHILIPPE JORDAN: director musical

M. Jarell: Bérénice

Aforo:1.900. Asistencia: 100%

Buena idea la de juntar a la exhumación debida de Les Huguenots un estreno absoluto. Casi una ópera de cámara (aunque hay un coro desde las bambalinas, preparado por Alessandro Di Stefano, que sonó bien aunque su cometido sea breve) basada en la tragedia homónima de Racine que el propio autor adaptó para su partitura. Puede decirse que la música es ecléctica, ya que recurre a varios elementos acústicos heterogéneos, pero Philippe Jordan la hace funcionar teatralmente y la orquesta cumple un trabajo sobresaliente, ovacionado con razón. Claus Guth se ha demostrado por una vez cauto y se ha valido de una simple y bella escengrafía de Christian Schmidt y de trajes ‘intemporales’ debidos al mismo Schmidt y a Linda Redlin. Las luces de Fabrice Kebour son fundamentales para los distintos momentos de este drama de adiós forzado y el uso del video es oportuno y ajustado (Rocafilm).

© Monika Rittershaus

El compositor ha tenido presente las posibilidades vocales de sus solistas, empezando por los tres centrales. Si la princesa extranjera está hecha a medida para los agudos y sobreagudos y ‘messe di voce’ de Barbara Hannigan (que es, como se sabe, también un animal de escena a la que sólo hay que reprocharle que mucho no se le entienda, aunque no creo que la culpa sea de su francés sino de la tesitura), el papel del emperador Tito, que debe obligarla a partir, fue un regalo para un sensacional Bo Skovhus: no sé a esta altura de su carrera si en roles más ‘conocidos’ o ‘tradicionales’ podría causar el mismo efecto que en éste, pero tampoco importa: resultado impresionante. Menos ‘perfecto’, pero muy adecuado el otro amante del triángulo, Antíoco (Ivan Ludlow), correcto el comprimario rol de Arsace (Julien Behr), bueno el confidente implacable de Tito (Alastair Miles) y extraña su contraparte femenina en el caso de Berenice, Phénice, una Rina Schenfeld que tiene un papel enteramente hablado y en hebreo (al parecer para recordar la ‘alteridad’ de la reina en Roma). No hay arias ni dúos en sentido estricto, pero sí situaciones que nos remiten a ellos, y todos se lucen. Vaya si se lucen. Grandes aplausos y lleno absoluto.

Jorge Binaghi

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