Audioclasica

20-X-2018 Delicioso homenaje a Bernstein

BARCELONA Gran Teatre del Liceu JORDI BOIXADERAS, narrador. KEVIN BURDETTE, dr. pangloss. PAUL APPLEBY, candide. MEGHAN PICERNO, cunegonde. JOSEP-RAMON OLIVÉ, maximilian. DORIS SOFFEL, vieja dama. INÉS MORALEDA, paquette. CHRIS MERRITT, gobernador. ORQUESTA SINFÓNICA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. director,JOHN DEMAIN. Bernstein: Candide, opereta cómica en dos actos. Libreto de H. Wheeler basado en la sátira de Voltaire. Aforo: 2.292 Asistencia: 90% Feliz idea la de homenajear a Leonard Bernstein en el centenario de su nacimiento poniendo en escena –aunque sea en versión de concierto y con ciertas modificaciones estructurales– esta Candide. Bernstein se atrevió a poner música a…

© Antoni Bofill

BARCELONA

Gran Teatre del Liceu

JORDI BOIXADERAS, narrador. KEVIN BURDETTE, dr. pangloss. PAUL APPLEBY, candide. MEGHAN PICERNO, cunegonde. JOSEP-RAMON OLIVÉ, maximilian. DORIS SOFFEL, vieja dama. INÉS MORALEDA, paquette. CHRIS MERRITT, gobernador. ORQUESTA SINFÓNICA Y CORO DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. director,JOHN DEMAIN.

Bernstein: Candide, opereta cómica en dos actos. Libreto de H. Wheeler basado en la sátira de Voltaire.

Aforo: 2.292 Asistencia: 90%

Feliz idea la de homenajear a Leonard Bernstein en el centenario de su nacimiento poniendo en escena –aunque sea en versión de concierto y con ciertas modificaciones estructurales– esta Candide. Bernstein se atrevió a poner música a la hilarante sátira de Voltaire en 1956 –por cierto, justo un año antes de su West side story, con la que no faltan puntos en común–, creando a su vez una sátira musical en la que se repasan irónicamente formas y lenguajes clásicos y se confrontan con referentes contemporáneos y populares. Así, a medio camino entre la opereta y el musical, entre las bromas y las veras, la obra recrea y actualiza en última instancia unos conflictos morales inherentes al pensamiento volteriano –frente al optimismo postulado por Leibniz–, pero perfectamente universales: el bien, el mal y el perdón; la ambición y la lujuria; en fin, la posibilidad –o no– de progreso moral de la humanidad. Todo ello hábilmente diluido en una trama delirante regida en todo momento por la serendipia y el absurdo.

Para las dos sesiones programadas –que se antojan pocas, desde luego, habida cuenta de su interés– se ha contado con un director pintiparado: John DeMain fue discípulo directo de Bernstein, y es un profundo conocedor de la obra de su maestro: su conducción fue en todo momento idónea, subrayando con precisión los acentos mestizos de las melodías, pero también su vertiente más mordaz. A sus órdenes contó con un elenco vocal competente, aunque desigual en algún rol: muy de destacar fue la intervención de Kevin Burdette, un bajo de estupenda técnica vocal y enorme vis comica, que compuso un Dr. Pangloss inolvidable; Paul Appleby respondió con pulcritud a los reiterados pianissimi que la partitura marca al personaje de Candide; y Meghan Picerno resultó una Cunegonde de emisión más que suficiente y teatralidad realmente atractiva. Junto a ellos es imperativo agradecer la presencia de dos ilustres veteranos: Doris Soffel construyó una Vieja Dama de imponente elegancia y el legendario Chris Merritt se enseñoreó del escenario con la sorprendente paleta vocal que le hizo paradigma de los tenores rossinianos serios, ahora claramente empalidecida, pero todavía más que suficiente para constituir un lujo en el reparto. La narración de Jordi Boixaderas, extraordinaria, contribuyó en todo momento a guiar al público a través de los laberínticos vericuetos del argumento.

En resumidas cuentas, el espectáculo reunió todos los ingredientes necesarios para revisitar la faceta más desenfadada del gran Bernstein y, al mismo tiempo, para homenajearle con un rotundo y justificado éxito de público.

Javier Velaza

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