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26-X-2018 Troyanos y fenicios cada vez más universales

VIENA TEMPORADA OPERA. STAATSOPER ANNA CATERINA ANTONACCI, JOYCE DI DONATO, MARGARITA GRITSKOVA, BRANDON JOVANOVICH, ADAM PLACHETKA, PAOLO FANALE, JONGMIN PARK, RACHEL FRENKEL, BENJAMIN BURNS. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DAVID MCVICAR: dirección escénica. ALAIN ALTINOGLU: director musical. Berlioz: Les Troyens Aforo:1.709. Asistencia: Aforo completo Berlioz nunca se habrá imaginado que su ‘opus magnum’ en lírica acabaría abriéndose paso más de un siglo después. Lenta y obstinadamente esta gran ópera en más de un sentido se está imponiendo pese a sus ingentes dificultades de todo tipo. Está claro que no está al alcance de cualquier teatro, y aún los de primera…

© Michael Pöhn. Joyce DiDonato y Brandon Jovanovich

VIENA

TEMPORADA OPERA. STAATSOPER

ANNA CATERINA ANTONACCI, JOYCE DI DONATO, MARGARITA GRITSKOVA, BRANDON JOVANOVICH, ADAM PLACHETKA, PAOLO FANALE, JONGMIN PARK, RACHEL FRENKEL, BENJAMIN BURNS. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. DAVID MCVICAR: dirección escénica. ALAIN ALTINOGLU: director musical.

Berlioz: Les Troyens

Aforo:1.709. Asistencia: Aforo completo

Berlioz nunca se habrá imaginado que su ‘opus magnum’ en lírica acabaría abriéndose paso más de un siglo después. Lenta y obstinadamente esta gran ópera en más de un sentido se está imponiendo pese a sus ingentes dificultades de todo tipo. Está claro que no está al alcance de cualquier teatro, y aún los de primera fila remolonean a la hora de programarla, pero este mismo año, además de ésta, tenemos otra producción en París. La deuda en España sigue por saldar. Aquí asistimos a lo que se considera la primera nueva producción de la temporada, que es la que ya se ha visto en Londres y Milán, por ese orden, y que en su momento fueron puntos álgidos de las respectivas temporadas, aunque en la primera algún famoso tenor decidiera finalmente no cantar la abrumadora parte de Eneas. Primer elemento común, entonces, la puesta en escena de McVicar, que será demasiado clásica para algunos y no suficientemente tradicional para otros, pero es clara, narra bien, entra bien por los ojos, es espectacular cuando se requiere, presenta coloridos trajes en la segunda parte –más propios de la época del autor o de la idea colonial que se tenía entonces y persiste ahora en muchos casos sobre las partes ‘más civilizadas’ del África- y una atmósfera claustrofóbica en la primera donde predomina el negro. El espectacular caballo que se transforma en una imagen de la muerte y que reaparecerá al final de la ópera, cuando Dido profetiza el ascenso y caída de Cartago, se convierte así en un elemento inquietante y angustioso en ambos finales (recordemos que la primera parte es la caída de Troya y la segunda los amores desdichados de Dido y Eneas en Cartago, mientras el héroe troyano busca en Italia dónde fundar una nueva Troya).

© Michael Pöhn. Anna Caterina Antonacci

Segundo elemento común, ‘la’ Antonacci, que es y sigue siendo ‘la’ Casandra por antonomasia de nuestra época desde que Gardiner tuvo la visión magistral de apostar por ella en la versión parisina –cuando el Châtelet se ocupaba tan bien del género lírico- que se puede ver en dvd. No hay palabras para describir el impacto que el canto, la dicción, el gesto y la expresión producen. Yo debería de estar ya acostumbrado (es la cuarta edición que le veo), y no: siempre me sorprende con un matiz, una frase, una mirada y con ese timbre tan denso y mediterráneo.

Di Donato es una magnífica Dido, quizás poco ‘regia’ en el primer acto, pero muy humana en los siguientes: su interpretación crece en la medida en que la reina se inquieta por su felicidad y luego se desmorona. Incluso, pese a su ‘vibratello’ cada vez más notorio consigue grandes momentos vocales y las escenas finales le granjean la admiración de la sala.

Jovanovich canta como de costumbre: volumen, timbre oscuro, monotonía y a veces algún riesgo de accidente (su peculiar emisión le juega una mala pasada al inicio y con grandes trucos le permite salir airoso de la espeluznante escena final de Eneas). El intérprete está ayudado por su presencia, pero hace un personaje monolítico. Plachetka es un buen Corebo: si se mostarara más flexible en el canto y se moviera menos maquinalmente iría a más porque la voz es bella y poderosa.

© Michael Pöhn. Anna Caterina Antonacci

En el enorme número de personajes los hay que cantan un par de líneas y otros que cantan muchas más, pero nunca en la cantidad que los protagonistas. Sin embargo, una parte puede ser breve, o relativamente breve, y estar erizada de problemas. El marinero Hylas canta sólo una canción (maravillosa), pero Burns tiene problemas en el pasaje del centro al agudo. El poeta Iopas en cambio tiene en Fanale a un intéprete ejemplar por canto, dicción y figura. Lo mismo se puede decir del Narbal de Park y casi lo mismo de la Anna –la hermana de Dido- que debutaba en esta oportunidad Gritskova (alguna nota opaca no empaña su buen desempeño). Pero tampoco pasan desapercibidos Igor Onishchenko (sobre todo como Mercurio), Anthony Schneider (Sombra de Héctor) o Peter Kellner (Panteo). El papel de Ascanio, hijo de Eneas, confiado a una voz femenina, queda correctamente dibujado por Frenkel. El coro preparado por Thomas Lang estuvo sensacional, excelentes los bailarines en la muy buena coreografía de Lynne Page), la orquesta sonó en toda su magnificencia y las riendas las tomó sin dejarlas nunca, pero con gran flexibilidad y total aplomo Altinoglu en un trabajo de gran relieve, que le valió la ovación más prolongada de la noche dentro del éxito desbordante que acogió a todos. Entradas agotadas para todas las funciones. Berlioz se lo merece.

Jorge Binaghi

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