Audioclasica

18-XI-2018 Una batuta con fundamento

BARCELONA L’Auditori. OBC. Temporada 2018-2019. Sala Pau Casals ORQUESTA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. GARRICK OHLSSON, piano. SYLVAIN CAMBRELING, director. Obras de O. Messiaen, L. van Beethoven y H. Berlioz. Propina: F. Chopin, Nocturno op. 15/2 Aforo: 2203 Asistencia: 60% Director de larga trayectoria, Sylvain Cambreling visitaba el podio de la OBC con un programa de indudable interés, encabezado por la primera obra orquestal de Olivier Messiaen, de quien ya grabara para Hänssler en 2008 su integral sinfónica. Con gesto dominador, amplio sin aspavientos y comunicativo, consiguió en Les offrandes oubliées el difícil control de los momentos estáticos,…

© Yomiuri Nippon Symphony Orchestra

BARCELONA

L’Auditori. OBC. Temporada 2018-2019. Sala Pau Casals

ORQUESTA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. GARRICK OHLSSON, piano. SYLVAIN CAMBRELING, director.

Obras de O. Messiaen, L. van Beethoven y H. Berlioz. Propina: F. Chopin, Nocturno op. 15/2

Aforo: 2203 Asistencia: 60%

Director de larga trayectoria, Sylvain Cambreling visitaba el podio de la OBC con un programa de indudable interés, encabezado por la primera obra orquestal de Olivier Messiaen, de quien ya grabara para Hänssler en 2008 su integral sinfónica. Con gesto dominador, amplio sin aspavientos y comunicativo, consiguió en Les offrandes oubliées el difícil control de los momentos estáticos, sobre todo en la tercera sección, y un adecuado equilibrio entre familias orquestales en el inicio, subrayando el restallante dramatismo del núcleo de la composición y corrigiendo, con cuidado matiz, los desajustes de encuentro armónico de la cuerda –bien resuelta su difícil participación en esta obra– en la conclusión.

Un aplauso poco más que cortés condujo a la interpretación del Concierto para piano y orquesta n. 4 op. 58, de Beethoven: correcta conjunción con el solista, en una versión contenida, de sonido ligero, aunque robusto, en el “Allegro moderato” y grácil timbre camerístico en el “Rondó” final, de coda muy perfilada. Contribuyó a la intimidad de la concepción clasicista de Cambreling la natural y fluida pulsación y fácil legato, sin excesos de pedal y reguladores naturales, de Garrick Ohlsson, protagonista de un nítido movimiento central y ovacionado con justicia hasta lograr una “propina” chopiniana.

Era la Sinfonía fantástica de Berlioz el plato fuerte de la velada. Y rubricó de ella una versión muy satisfactoria la orquesta barcelonesa, que si demoró en alcanzar la precisión en el comienzo de “Sueños y pasiones” y sufrió algunas dudas en la primera parte de la coda de “Un baile”, hizo méritos de sobra para justificar la crecida ovación final, con reconocimiento específico a los solistas de viento madera: adecuado fraseo y buen empaste de la cuerda en el primer y tercer movimientos, impecable gradación de tempi en el segundo, justos acentos de metales y percusión en la “Marcha al suplicio” y un impecable e implacable “Sueño de una noche de Sabbat”, de magnífico episodio fugato y cuyas innovaciones instrumentales fueron subrayadas por el director de Amiens, tan conocedor de la música de nuestro tiempo como en sintonía con el pathos romántico.

Germán Gan Quesada

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