Audioclasica

29-XI-2018 Un enano entre dos gigantes

VENECIA Temporada de ópera 2018/2019. Teatro la Fenice LUCA SALSI, VITTORIA YEO, SIMON LIM, STEFANO SECCO, MARCELLO NARDIS, ELISABETTA MARTORANA. Orquesta y Coro del teatro La Fenice. DAMIANO MICHIELETTO, Dirección Escénica. MYUNG-WHUN CHUNG, direción musical. Verdi: Macbeth Aforo: 1000 Asistencia: 95% Mucho Macbeth, la primera gran obra maestra de Giuseppe Verdi, este año para quien escribe esta crónica. Lo hemos escuchado en forma de concierto en Ravenna este verano bajo una dirección inmejorable e inolvidable del gran Riccardo Muti. Siempre en Ravenna, pocas semanas después, hemos tenido la ocasión de seguir por varios días los ensayos que el maestro napolitano…

©Michele Crosera. Vittoria Yeo y Luca Salsi en le final del secundo acto de Macbeth

VENECIA

Temporada de ópera 2018/2019. Teatro la Fenice

LUCA SALSI, VITTORIA YEO, SIMON LIM, STEFANO SECCO, MARCELLO NARDIS, ELISABETTA MARTORANA. Orquesta y Coro del teatro La Fenice. DAMIANO MICHIELETTO, Dirección Escénica. MYUNG-WHUN CHUNG, direción musical.

Verdi: Macbeth

Aforo: 1000 Asistencia: 95%

Mucho Macbeth, la primera gran obra maestra de Giuseppe Verdi, este año para quien escribe esta crónica. Lo hemos escuchado en forma de concierto en Ravenna este verano bajo una dirección inmejorable e inolvidable del gran Riccardo Muti. Siempre en Ravenna, pocas semanas después, hemos tenido la ocasión de seguir por varios días los ensayos que el maestro napolitano ha realizado, trabajando con sus alumnos, escogiendo esta obra para su Italian Opera Academy. Hemos encontrado este título otra vez a finales de noviembre cuando ha abierto la nueva temporada del La Fenice. Se trató de una nueva producción después de casi treinta años desde la última aparición de Macbeth en el teatro veneciano. La última vez fue en 1986 y yo miso asistí, con tan solo veinte años, a una inquietante y muy interesante puesta en escena del nunca olvidado Luca Ronconi. Un muro macizo y móvil dividía la escena entre el mundo de los vivos y el mundo fantástico de las brujas que predecían el futuro a Macbeth. Piero Capuccilli y Nicolai Ghiaurov, eran dos de los protagonistas y sus increíbles voces, pese a la ya avanzada edad, quedan todavía ancladas en la memoria. Macbeth es una obra compleja, obscura y obsesiva donde el poder, la lujuria y la inevitable codena atañe una pareja incapaz de resolver sus conflictos personales. Todo dentro de un marco fantástico que es un elemento clave para que las vicisitudes de Macbeth y Lady Macbeth adquieran una carga de inquietud que sofoca sus destinos y que parece originarse a causa de algo sobrenatural, pero que en realidad es sólo la consecuencia por sus mas profundos y aterradores miedos. Verdi con su increíble precisión en poner música a un texto y en valorizar con coherencia cada elemento dramatúrgico, consigue realizar su mejor adaptación de una obra de William Shakespeare. Dos gigantes, uno de la ópera, otro del teatro hablado, se unieron se vieron unidos para originar una obra maestra del melodrama.

©Michele Crosera. Vittoria Yeo y Luca Salsi en el tercer acto de Macbeth

En la nueva producción de la Fenice, entre esto dos gigantes se puso en medio un enano que tuvo que apoyares en las espaldas de Verdi y Shakespeare para poder llevar adelante su enésima provocación basada en ideas que no solamente aniquilaban el preciso e ineludible entramado dramático musical pensado por Verdi, sino que llevaban a una interpretación del texto shakesperiano muy discutible. Me refiero claramente al director de escena Damiano Michieletto ídolo de muchos teatros, pero que sigue en su camino interpretativo de la ópera, muy discutible, basado en acarrear el texto y la dramaturgia musical que lo define hacia unas ideas escénicas y unos movimientos de los actores que la mayoría de las veces no coinciden mínimamente con las intenciones del autor. Por lo contario, Michieletto somete todo a su mundo teatral basado en la exaltación de lo banal, lo estéticamente feo y desagradable y donde parece sea imposible dejar que la música trabaje por si sola para dar sentido a la escena. De aquí arias donde los solistas no dejan de ser distraídos por otros personajes (horror vacui), los coros de las brujas que resultan bastante anodinos mientras que para Verdi eran un verdadero personaje, movimientos que no siguen la coherencia teatral pensada por el compositor y finalmente ideas francamente discutibles, como la de niñas que invaden el escenario. Hubo mucho mundo infantil en el Macbeth de Michieletto (no en el de Verdi y Shakespeare) dentro de un marco escénico – pensada por Paolo Fantin – basado en una caja negra circundada de tubos de neón y de telas de plástico. Juguetes cerca de Lady Macbeth, columpios colgados en medio del escenario, globos y el hijo de Banco que viajaba por las tablas en un triciclo en medio de los sicarios reunidos para matar al padre.

©Michele Crosera. La escena final del cuarto acto de Macbeth

Distracciones visuales que parecían no molestarle demasiado al director Myung-Whun Chung, de esta manera corresponsable de la desagradable puesta en escena. Por suerte su dirección fue mucho mejor del trabajo de Michileletto, aunque no del todo convincente. Sin duda no faltó la habitual capacidad adamantina de Chung en concertar la partitura y en saber darle su justo ritmo dramático. Sin embargo, hubo también unos cambios de tempo bastante inexplicables (no presentes en partitura), así como una gestión del timbre orquestal muy anodina y plana.

Entre los cantantes, hastiados en su actuación por los absurdos movimientos exigidos por la puesta en escena, destacó sobre todo la Lady Macbeth de Vittoria Yeo. Como este verano en Ravenna, la cantante coreana exhibió una voz muy interesante, cortante como un lama, intensa dentro de una interpretación justamente malvada y sensual. Luca Salsi (Macbeth) estuvo esta vez por debajo de las expectativas; su habitual buena emisión – que sin embargo no emociona – tuvo esta vez que luchar con cierta dificultad en lo que se refiere a la dicción y la interpretación del texto. Simon Lim fue un Banco bien dibujado con una voz algo clara, mientras que Stefano Secco dió voz a Maduff con naturalidad y sin excesos. Muy bien los papales secundarios, así como la prestación de la orquesta y sobre todo del coro dirigido por Claudio Marino Moretti. Buena acogida a todos los interpretes al final de la velada con alguna protesta aislada para la puesta en escena.

Gian Giacomo Stiffoni

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