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01-XII-2018 Primer título de gran formato

BÉRGAMO OPERA. TEATRO SOCIALE SONIA GANASSI, ANNA BONITATIBUS, LEVY SEKGAPANE, FRANCESCO CASTORO, LUCA TITTOTO. ORQUESTA ‘ACADEMIA MONTIS REGALIS’ Y CORO DEL TEATRO. ALESSANDRO DI MARCHI: director musical. SILVIA PAOLI: directora de escena Donizetti: Enrico di Borgogna Aforo: 480. Asistencia: 85% Si en una obra de 1829 la personalidad de Donizetti no parecía del todo formada o establecida, ¿qué puede esperarse de una de 1818?  Una ópera seria (o, si se quiere, semiseria por el final feliz y la presencia de un personaje bufo puesto allí casi como por casualidad) con libreto voluntarioso de Merelli, mejor conocido por su capacidad y…

© Gianfranco Rota

BÉRGAMO

OPERA. TEATRO SOCIALE

SONIA GANASSI, ANNA BONITATIBUS, LEVY SEKGAPANE, FRANCESCO CASTORO, LUCA TITTOTO. ORQUESTA ‘ACADEMIA MONTIS REGALIS’ Y CORO DEL TEATRO. ALESSANDRO DI MARCHI: director musical. SILVIA PAOLI: directora de escena

Donizetti: Enrico di Borgogna

Aforo: 480. Asistencia: 85%

Si en una obra de 1829 la personalidad de Donizetti no parecía del todo formada o establecida, ¿qué puede esperarse de una de 1818?  Una ópera seria (o, si se quiere, semiseria por el final feliz y la presencia de un personaje bufo puesto allí casi como por casualidad) con libreto voluntarioso de Merelli, mejor conocido por su capacidad y olfato como empresario que regiría los destinos de la Scala, no podía ser más que ‘rossiniana’. Y si se juzga con severidad excesiva a veces Un giorno di regno de Verdi como un Rossini de segunda, aquí tal vez se podría afirmar lo mismo sin que esa misma severidad parezca exagerada. Está bien conocerla, pero para haberlo hecho y olvidarla. En cambio se trata de una coproducción con Venecia, cosa que no ocurre con Il castello di Kenilworth, en todo caso más interesante musicalmente. Parte del público salió contenta por la forma en que se había resuelto la trama, ‘porque era imposible hacerla en serio’. Puede ser o no, pero transformar en una bufonería algo que no fue pensado como tal parece significar que se arroja la esponja antes de procurar no traicionar al autor. A mí, y a algunos (críticos o no) nos pareció un enfoque inadecuado (seguramente no somos mayoría). Personalmente he encontrado también discutible la parte musical. De Marchi pasa por un especialista rossiniano, pero su forma de encarar esta música sigue pareciéndome gruesa, más que enfática, tal vez aquí menos molesta que cuando se enfrenta a una obra maestra como La cenerentola. Bonitatibus es una muy buena intérprete del barroco.

© Gianfranco Rota

© Gianfranco Rota

En un teatro de esta capacidad puede funcionar aunque la voz parece fatigada y permanentemente viciada por un tremolo que en el agudo por momentos molesta. Es musical y buena artista, pero eso no basta para el protagonista en travesti (otra vez la impronta rossiniana), el heredero de la corona de Borgoña ocultado como pastor para salvarlo de la furia homicida del tirano de turno. Ganassi, que ya no tiene la flexibilidad para afrontar con soltura agilidades y ornamentos, está mucho más suelta vocal e interpretativamente, conoce el repertorio y pese a los cambios de color (tiene hoy dos registros opuestos) saca adelante su amante desdichada, que es aquí más que nada una ‘primadonna’ caprichosa (se supone que todo pasa en el Teatro San Luca de Venecia, donde se estrenó, que no creo que fuera un teatro de provincia). Sekgapane confirma su escaso volumen, poco atractiva vocalidad y algún agudo estratosférico no parece suficiente para concederle la calificación de ‘estrella emergente’ con que se lo ha acogido.

© Gianfranco Rota

En términos vocales es superior Castoro (de nuevo los dos tenores) quien técnicamente tiene en cambio problemas o limitaciones en la zona aguda y en algunos graves. Si Vitali, la ‘secundaria’ Geltrude que el día anterior era una dama de compañía con poco texto, aquí se luce más como artista sobre todo y parece tener buen material, y Matteo Mezzaro es un más que correcto Nicola (pequeño papel), el Brunone de Lorenzo Barbieri es, para ser eufemísticos, insuficiente. En resumen, sólo Tittoto, en Gilberto, el personaje bufo (que en sí mismo no hace reír mucho), pareció en gran forma y con sobradas fuerzas para hacer frente a su parte. Hubo algo menos de público que el día anterior, pero muy entusiasta.

Jorge Binaghi

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