Audioclasica

1-XII-2018 Flauta mágica antisistema

Valencia Temporada 2018/2019. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal DMITRY KORCHAK. MARK STONE. TETIANA ZHURAVEL. WILHELM SCHWINGHAMMER.  MARIANGELA SICILIA. MOISÉS MARÍN. JÚLIA  FARRÉS-LLONGUERAS. CAMILA TITINGER. OLGA SYNIAKOVA. MARTA DI STEFANO. DEJAN VATCHKOV. VICENT ROMERO. RICHARD WIEGOLD. LUCAS TINO. DAVID REBATO. KIRAN SUNDIP PATEL. DIONYSIOS SEVASTAKIS. GRAHAM VICK, director de escena. 70 CIUDADANOS. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCESC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. LOTHAR KOENIGS, director musical. Wolfgang A. Mozart: La flauta mágica Aforo: 1412 Asistencia: 98% “¿Quieres actuar en una ópera? ¿Te interesa colaborar en una actividad cultural y vivir una experiencia única?”. De esta manera…

La Flauta Mágica. Palau de les Arts. Créditos: Mikel Ponce y Miguel Lorenzo.

Valencia

Temporada 2018/2019. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal

DMITRY KORCHAK. MARK STONE. TETIANA ZHURAVEL. WILHELM SCHWINGHAMMER.  MARIANGELA SICILIA. MOISÉS MARÍN. JÚLIA  FARRÉS-LLONGUERAS. CAMILA TITINGER. OLGA SYNIAKOVA. MARTA DI STEFANO. DEJAN VATCHKOV. VICENT ROMERO. RICHARD WIEGOLD. LUCAS TINO. DAVID REBATO. KIRAN SUNDIP PATEL. DIONYSIOS SEVASTAKIS. GRAHAM VICK, director de escena. 70 CIUDADANOS. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCESC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. LOTHAR KOENIGS, director musical.

Wolfgang A. Mozart: La flauta mágica

Aforo: 1412 Asistencia: 98%

“¿Quieres actuar en una ópera? ¿Te interesa colaborar en una actividad cultural y vivir una experiencia única?”. De esta manera Les Arts llamaba la atención de la ciudadanía valenciana hace tres meses. El proyecto era una  Flauta mágica participativa. En el programa de mano del estreno, además del elenco y del equipo técnico habitual,  constan “setenta ciudadanos”, que hablan en castellano durante la función. Según Graham Vick, la lengua es un vehículo fundamental para llegar al público, por lo que no dudó en retocar y traducir parte de los recitativos.

La participación de voluntarios sin retribución produjo la protesta inmediata de los profesionales del ramo. Para justificarlo, el regista, que promueve este teatro experimental desde 1987, en la Birmingham Opera Company, apela al cine facturado con actores no profesionales y al carácter social de la propuesta: pretende democratizar la ópera. Pero treinta años después las sensibilidades son bien distintas. Una de las causas es la precarización del empleo. Es la llamada nueva economía o economía participativa de startups en la que los trabajadores de muchos ámbitos rozan la explotación. Ya sea de la cultura o no: operarios, conductores, técnicos, arriesgados riders o repartidores como Papageno, vestido de pollo para una cadena de asado a domicilio.

Es un capitalismo depredador y militarista, consentido por la banca y las grandes empresas, que, en el caso de las tecnológicas, además de vender el utensilio con el que Ud. lee esta reseña, comercian con los big data: nuestra identidad digital. Vick añade a la Iglesia. A todas las iglesias, que dijeron, como Pablo de Tarso: mulier taceat in ecclesia. De ahí que es Pamina quien guía a Tamino hasta completar su misión. Éste es un príncipe antisistema en chándal que llama a esas tres puertas. Mientras tanto, los ciudadanos, en manos de políticos corruptos y demagogos como Sarastro (convincente Wilhelm Schwinghammer), llenan la sala de pancartas.

También aparece la migración, que tanto molestó a miembros de la Liga Norte en la presentación italiana de esta coproducción entre Les Arts y el Festival Sferisterio de Macerata. Por eso, cuando la xenofobia e intolerancia campa a sus anchas en muchos lugares del mundo, el dúo entre Pamina y Papageno del primer acto resultó hermoso: una loa a la tolerancia. Mientras Mariangela Sicilia y Mark Stone lo cantan, parejas de diferente género y condición se abrazan en la platea.

Con tantos ingredientes, en forma de eslóganes de todo tipo, y atribulada escenografía, no es de extrañar que parte del público la abucheara antes de salir raudo, al tiempo que la otra aplaudía con denuedo. Precisamente aquí, en un auditorio construido a mayor gloria de una política delirante que paga sus desvaríos con sentencias judiciales. Una incomodidad, por otra parte, ajena a quien conoce la trayectoria de Vick, tan experto en poner el dedo en la llaga, como en rechazar a Aquiles Machado por su físico en un Rigoletto (Teatro Real, 2001). Una contradicción que también surge esta vez: si pretendía empoderar a la mujer y revertir el pecado original, ¿por qué destacar la hiperfeminidad de las tres damas, crear una insinuadora Reina de la Noche y casi violar a Pamina? Una de las denuncias de los colectivos feministas señala que la continuada presencia de este hecho en la ficción lo normaliza en la realidad.

El elenco se empleó a fondo, pero no evitó los notorios desajustes, como ocurrió en la presentación del pajarero encarnado por Stone. Éste fue divertido y de una vocalidad que bordeó los cánones del bel canto con alguna que otra nota rasgada. Le dio la vez Farrés-Llongueras, de bonito timbre y buena actuación como viejecita. Korchak fue expresivo. Mostró un sonido caudaloso, frío al inicio y justo en el agudo. Su pareja, Sicilia, debutaba en el rol y en el teatro con un canto pulido y matizado en color e intensidad: bello su piano en el dúo final con Tamino. Pasó convincentemente de niña ñoña a guía firme del príncipe. De lo mejor de la noche. A Zhuravel le faltó presencia sonora al principio. Después estuvo bien, aunque sin enfurecerse, en la famosa “Der Hölle Rache kocht”. Marín encarnó un acertado Monostatos. A las tres damas y a los niños (en una de sus intervenciones aparecen en monopatines eléctricos) se les echó en falta regularidad y peso en los graves.

La Flauta Mágica. Palau de Les Arts. Créditos: Mikel Ponce y Miguel Lorenzo.

Lothar Koenigs y los músicos, tapados por una pasarela, no lo tuvieron fácil. Aun así, el director sirvió fraseos expresivos y sacó los colores al coro y orquesta: los de clarinetes, fagot, trombones y celesta, que tantos matices aportan. El alemán puso de manifiesto su sentido narrativo en el locuaz acompañamiento del primer diálogo entre el orador y Papageno.

Concluyó el espectáculo (más entretenido en la primera parte que en la segunda) con una apoteosis vodevilesca que puso de manifiesto la farsa vivida. Un espejo con demasiadas aristas, al que Vick nos quiso enfrentar.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI

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