Audioclasica

28-I-2019 “Con onor muore…”

BARCELONA Gran Teatre del Liceu. Temporada 2018-2019 HAROUTOUNIAN, DE LEÓN, IBARRA, MORTAGNE, DEL CASTILLO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. GIAMPAOLO BISANTI, dirección musical. MOSHE LEISER, PATRICE CAURIER, dirección escénica. AGOSTINO CAVALCA, vestuario. CHRISTOPHE FOREY, iluminación. Giacomo Puccini: Madama Butterfly Aforo: 2286 Asistencia: 95% … chi non può serbar vita con onore”. Las dramáticas palabras con que Madama Butterfly inicia su suicidio ritual volvieron a resonar en el escenario del Gran Teatre del Liceu tras seis años de ausencia, y en la misma coproducción con el Covent Garden de su última programación, en 2013. Ya nos referimos…

© A. Bofill. Acto I-Maldición

BARCELONA

Gran Teatre del Liceu. Temporada 2018-2019

HAROUTOUNIAN, DE LEÓN, IBARRA, MORTAGNE, DEL CASTILLO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. GIAMPAOLO BISANTI, dirección musical. MOSHE LEISER, PATRICE CAURIER, dirección escénica. AGOSTINO CAVALCA, vestuario. CHRISTOPHE FOREY, iluminación.

Giacomo Puccini: Madama Butterfly

Aforo: 2286 Asistencia: 95%

… chi non può serbar vita con onore”. Las dramáticas palabras con que Madama Butterfly inicia su suicidio ritual volvieron a resonar en el escenario del Gran Teatre del Liceu tras seis años de ausencia, y en la misma coproducción con el Covent Garden de su última programación, en 2013. Ya nos referimos en Audioclásica a las virtudes de la propuesta de Moshe Leiser y Patrice Caurier, revalidadas en esta ocasión: su medido exotismo, visible en los coloridos vestuarios y el cromatismo suave de la escenografía, su concepción espacial minimalista, concentrada en el espacio doméstico, la matizada iluminación – especialmente feliz en la anhelante espera del retorno de Pinkerton por parte de la protagonista, a caballo entre los actos segundo y tercero– y el uso del fondo para insinuar profundidades nocturnas y agilizar el movimiento escénico.

© A. Bofill. Acto I-Haroutounian, De León y Mortagne

En su penúltima función, definitiva para el primer reparto, Lianna Haroutounian, que el pasado otoño encarnó el papel de Cio-Cio-San en la ópera vienesa, confirmó la expectación que había suscitado su debut liceísta: inocente y fresca en las dinámicas de su papel en el primer acto y poseedora de un amplio fraseo y matiz dramático en “Un bel dì vedremo”, rubricó un excelente centro del segundo tramo y ofreció, sin forzarlo, el apropiado acento verista del desenlace. Supo encontrar, además, la necesaria conjunción en su dúo con el Pinkerton de Jorge de León, de fácil agudo y cuidado vibrato, bien que con una presencia escénica un tanto envarada; y, entre los conprimarios, no fallaron la voz oscura y bien timbrada de Ana Ibarra (Suzuki), el paulatinamente asentado Sharpless de Damián del Castillo y el medido contrapunto cómico de Goro, bien servido por Christophe Mortagne.

© A. Bofill. Acto II-Haroutounian, Del Castillo

© A. Bofill. Acto III-Haroutounian, Ibarra

Junto a Haroutounian, el gran triunfador de la velada fue Giampaolo Bisanti, figura en alza en los últimos años en el repertorio italiano. Tras un vigoroso preludio del acto primero, más logrado que el último, el director milanés imprimió con batuta dúctil nervio rítmico y natural rubato a la participación de una orquesta suntuosa, brillante incluso en la gradación interna del dúo protagonista y en el amanecer sinfónico del acto conclusivo, y de un coro especialmente acertado en su intervención a boca chiusa del acto segundo; el intenso dramatismo del cierre de la ópera no podía obtener sino el cerrado aplauso con que un teatro entusiasta despidió a “la Butterfly”.

Germán Gan Quesada

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