Audioclasica

31-I-2019 ‘Les Troyens’: La música sólo, y con moderación

PARÍS TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARIS (bastille) EKATERINA SEMENCHUK, STÉPHANIE D’OUSTRAC, BRANDON JOVANOVICH, STÉPHANE DEGOUT, AUDE EXTRÉMO, CYRILLE DUBOIS, CHRISTIAN VAN HORN, MICHELLE LOISIER, BROR MAGNUS TODENES. Coro y Orquesta del Teatro. DIMITRI CHERNIAKOV:  Puesta en escena. PHILIPPE JORDAN: Director. Les Troyens, de H.Berlioz. Aforo: 2700. Asistencia: 90% Se trata de el otro título francés que tenía que reaparecer en esta temporada, no sólo por tratarse del mismo que hace treinta años inaugurara este teatro, sino por el aniversario de su autor. Pero la verdad es que ni París ni en particular la institución faro de la ópera en Francia…

© Vincent Pontet

PARÍS

TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARIS (bastille)

EKATERINA SEMENCHUK, STÉPHANIE D’OUSTRAC, BRANDON JOVANOVICH, STÉPHANE DEGOUT, AUDE EXTRÉMO, CYRILLE DUBOIS, CHRISTIAN VAN HORN, MICHELLE LOISIER, BROR MAGNUS TODENES. Coro y Orquesta del Teatro. DIMITRI CHERNIAKOV:  Puesta en escena. PHILIPPE JORDAN: Director.

Les Troyens, de H.Berlioz.

Aforo: 2700. Asistencia: 90%

Se trata de el otro título francés que tenía que reaparecer en esta temporada, no sólo por tratarse del mismo que hace treinta años inaugurara este teatro, sino por el aniversario de su autor. Pero la verdad es que ni París ni en particular la institución faro de la ópera en Francia se habían comportado bien con él hasta muy recientemente. En este caso se ofreció una nueva producción, confiada a la genialidad y los caprichos de Cherniakov, y lamentablemente –como le suele pasar cuando no se ocupa de repertorio ruso- los segundos superaron de lejos a la primera. Pase por una primera parte en una ciudad destrozada por la guerra (muy actual, obviamente), pase porque uno de los grandes monólogos de Casandra sea una declaración para la tele ante una entrevistadora idiota, pero transformar a este gran personaje en una rebelde ante su familia por los avances lascivos de su padre no responde a nada y abarata todo. La casa troyana parece algo entre la dictadura de Ceaucescu y la ‘democracia’ naranja actual en Washington. Y de paso podemos preguntarnos para qué se contrata a cantantes importantes como Véronique Gens o Paata Burchuladze (sobre cuyo estado vocal más vale no detenerse) para personajes menores como Hécuba y Príamo.

© Vincent Pontet

La segunda parte es el colmo: Cartago se convierte en centro de rehabilitación psicológica para víctimas de la guerra. Si Dido y Eneas son dos chiflados de los que los otros se ríen, si Ana pasa de hermana a psicoterapeuta (como Narbal o Iopas), si Ascanio es un botarate, el ‘extrañamiento’ es tal que uno se desinteresa del todo. Mejor ni hablar de la cacería real, aunque uno también se pregunta por las danzas suprimidas y la escena de los dos soldados troyanos que quedó para mejor ocasión. No entiendo cómo Jordan pudo permitirlo. Su dirección fue buena, pero en demasía ‘moderada’, cuando Berlioz pide lo contrario. Está bien que haya que tratar de acomodarse al tamaño modesto de ciertas voces, pero no al punto de quedarse a mitad de camino. En eso resultó mejor la segunda parte. D’Oustrac es una buena Casandra, pero con una voz de dimensiones reducidas, y nada de una trágica. Esto mismo le pasa a Semenchuk (Garança se apeó de la producción, a saber por qué, lo mismo que Hymel, que repitió lo de Hugonotes), la voz más importante y bella de todas aunque de dicción no siempre clara, como le ocurre a Jovanovich, quien sin embargo está cada vez más seguro en el rol de Eneas, y, con ciertas argucias, hace frente a todos los agudos y aunque intenta de vez en cuando alguna media voz, esta sí que parece una batalla perdida.

© Vincent Pontet

Degout es un punto lírico para Corebo, pero está extraordinario. Extrémo es una muy buena Ana, en tanto que Van Horn sólo un discreto Narbal. De los dos tenores o tenorinos, prevalece la dicción y el fraseo en Dubois (Iopas) y el timbre sobre el resto en Todenes (Hylas). Losier está correcta y del resto se destacan Thomas Dear (la sombra de Héctor) y Christian Helmer (Panteo). La orquesta está muy bien y el coro (preparado por José Luis Basso) excepcional. En la tercera función todavía seguían, mucho menos virulentas, las protestas ante la puesta en escena que el día del estreno parecen haber alcanzado cotas sólo capaces de competir con los adefesios que suele propinar Warlikoski.

Jorge Binaghi

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