Audioclasica

22-II-2019 Gomes entre Italia y Brasil

CAGLIARI TEMPORADA OPERA. TEATRO LIRICO PISAPIA/ DE CARO, VASSILEVA/ CÁRDENAS, BALBO/TASSINARI, BORGHINI/GIUGLIANI, KIM/ZONG, TERENZI/GIUGA. CORO Y OARQUESTA DEL TEATRO. DAVIDE GARATTINI RAIMONTI: dirección escénica. JOHN NESCHLING: director musical Gomes: Lo schiavo Aforo: 1600. Asistencia: 80% Como suele ser habitual, el Teatro Lirico de Cagliari presenta como inicio de temporada un título nuevo o raro, o ambas cosas, como es el caso presente de una ópera que debió estrenarse en Bolonia y terminó por hacerlo en Río de Janeiro, y esta constituye la primera versión escénica en Italia. El autor ha sido siempre un nombre conocido por su ‘exotismo’, o sea…

© Priamo Tolu

CAGLIARI

TEMPORADA OPERA. TEATRO LIRICO

PISAPIA/ DE CARO, VASSILEVA/ CÁRDENAS, BALBO/TASSINARI, BORGHINI/GIUGLIANI, KIM/ZONG, TERENZI/GIUGA. CORO Y OARQUESTA DEL TEATRO. DAVIDE GARATTINI RAIMONTI: dirección escénica. JOHN NESCHLING: director musical

Gomes: Lo schiavo

Aforo: 1600. Asistencia: 80%

Como suele ser habitual, el Teatro Lirico de Cagliari presenta como inicio de temporada un título nuevo o raro, o ambas cosas, como es el caso presente de una ópera que debió estrenarse en Bolonia y terminó por hacerlo en Río de Janeiro, y esta constituye la primera versión escénica en Italia. El autor ha sido siempre un nombre conocido por su ‘exotismo’, o sea su condición de nativo del Brasil pero educado y establecido por mucho tiempo en Italia, contemporáneo de los éxitos del último Verdi y de los más jóvenes ‘scapigliati’ (Ponchielli en particular). La coproducción con el Brasil se debe a un director de escena joven, pero que ya tiene varios títulos sobre sus espaldas, de variado tipo, pero siempre referidos a la producción itálica. En este caso, con un libreto terrible incluso como texto (Rodolfo Paravicini), unos decorados simples pero eficaces, unos vestidos interesantes y una iluminación poderosa, se logra mantener viva la atención del público aunque algunos miembros del coro y comparsas no parezcan demasiado implicados. John Neschling es un campeón del autor y la orquesta sonó muy bien aunque un tanto fuerte en más de un momento, sin tomar en cuenta las necesidades de los cantantes.

© Priamo Tolu

© Priamo Tolu

 

El coro tiene una parte muy importante y preparado por su maestro habitual, Donato Sivo, estuvo vocalmente irreprochable.Hubo un doble reparto, y el segundo fue más interesante, en conjunto, que el primero. Si Massimiliano Pisapia exhibe tablas y un agudo que aún responde (el resto no demasiado), Lorenzo DeCaro cumplió una labor relevante en el Americo hijo de un conde explotador (Dongho Kim, mejor que Shi Zong, que también cantaban la parte del caudillo Goitacá) que consigue finalmente a su idolatrada Ilàra (una esclava india), cantada muy bien por Diana Rosa Cárdenas y bastante mal por Svetla Vassileva, mientras los dos barítonos protagonistas (el esclavo Iberé, forzado a casarse con Ilàra, pero servidor liberado por Americo) fueron muy buenos, más expresivo Andrea Borghini (también más joven y con una voz que debe desarrollarse más) y el más experimentado pero más ‘verista’ Rodolfo Giugliani de un volumen vocal impresionante. Correctas las prestaciones de los demás y en particular del feroz capataz Gianfèra, bien interpretado por Daniele Terenzi y más aún por Gianni Giuga. El personaje un tanto superfluo (como todo el segundo acto) de la condesa de Boissy, soprano líricoligera, fue cantado con más brillo por Elisa Balbo y con mayor sentido escénico y mejor fraseo por Francesca Tassinari.

La obra en sí despierta perplejidad. Tiene dos actos finales muy interesantes, donde se apuntan influjos también wagnerianos y una orquestación notable, mientras los dos primeros, y en particular el segundo, son prescindibles y con una música que parece estar a punto de poder pero jamás cumple.

Jorge  Binaghi

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