Audioclasica

25-III-2019 El cameo de Lang Lang en Les Arts

Valencia Temporada 2018-2019. Palau de Les Arts. Auditori LANG LANG, piano. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. JOSEP CABALLÉ DOMENECH, director. Obras de Carl M. von Weber, Ludwing van  Beethoven y Richard Strauss Aforo: 1490 Asistencia: 98% Tras superar una tendinitis en la mano izquierda que le ha apartado de los escenarios durante más de un año, Lang Lang (Shenyang, 1982) apareció en el Palau de Les Arts para hacer un cameo. Es decir, para interpretarse a sí mismo, como si de un capítulo de la serie Mozart in the jungle, por ejemplo, se tratase. Además, lo hizo cobrando el minuto…

Lang Lang tocó el Concierto para piano nº 2 de Beethoven en el Palau de Les Arts. Créditos: Palau de Les Arts.

Valencia

Temporada 2018-2019. Palau de Les Arts. Auditori

LANG LANG, piano. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. JOSEP CABALLÉ DOMENECH, director.

Obras de Carl M. von Weber, Ludwing van  Beethoven y Richard Strauss

Aforo: 1490 Asistencia: 98%

Tras superar una tendinitis en la mano izquierda que le ha apartado de los escenarios durante más de un año, Lang Lang (Shenyang, 1982) apareció en el Palau de Les Arts para hacer un cameo. Es decir, para interpretarse a sí mismo, como si de un capítulo de la serie Mozart in the jungle, por ejemplo, se tratase. Además, lo hizo cobrando el minuto a precio de oro, porque, según ha trascendido, el pianista no sólo fue contratado por el “Lang Lang artista, sino también por el Lang Lang personaje” y su influencia sobre el mercado chino (Levante-EMV). De esta manera, llevado el interés del concierto al ámbito crematístico, lo que el músico pudiera decir sobre el Beethoven que trajo era secundario.

Y lo que dijo del Concierto para piano y orquesta nº 2 en si bemol mayor, op. 19 fue más bien poco, o mejor dicho, nada. Lang mostró una mano izquierda sin peso, fraseos caprichosos que seccionaron tanto el discurso que perdió cualquier sentido, irregularidades rítmicas, articulaciones incoherentes y, a veces, un staccato feo. El inicio del “Andante”  resultó ramplón y su final de un pianísimo tan extremo como fofo y falto direccionalidad. Acabó el “Rondó”  amanerado y sin ninguna gracia. Josep Caballé siguió al pianista con atención y logró cohesionar un conjunto en el que los violines sonaron un tanto desmadejados y las violas (situadas en en la parte exterior-derecha de la orquesta) se desmandaron en la segunda exposición del ritornello del tercer movimiento. Con todo, el público, que abarrotó como pocas veces lo ha hecho la sala sinfónica del coliseo, aplaudió con entusiasmo, tanto en la salida del solista, como cuando concluyó los tres bises que ofreció. El primero fue la bagatela “Para Elisa”, interpretada la víspera en el Museo del Prado frente a La familia de Carlos IV, con gran expectación mediática.

Al Segundo concierto para piano del de Bonn le precedió la obertura Der Freischütz de Carl Maria von Weber. Con una orquesta aún fría, se vio demasiado el ataque del primer unísono y la acústica de la sala devolvía unas trompas algo desemparejadas. No obstante, la lectura resultó extremada en dinámicas y muy viva en los tempi.

La segunda parte estuvo dedicada a la música de Richard Strauss con Don Juan, op. 20 y Tod und Verklärung, op. 24, que junto a Macbeth, op. 23, forman el primer ciclo de poemas sinfónicos compuestos entre 1887 y 1889 e inauguran el modernismo musical. De ambos Caballé Domenech hizo una lectura bien perfilada y expresiva, en la que quizá pesó más el interés por demarcar con precisión las diferentes secciones en su continuidad sinfónica que su contenido narrativo. De nuevo, el director extremó las dinámicas consiguiendo unos pianísimos preciosos. Y pese a algunos roces en la afinación de las maderas, aquí sí brilló una orquesta compacta, flexible y poderosa, cuando necesitaba serlo.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI

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