Audioclasica

05-IV-2019 El primer gran éxito de Meyerbeer

BRUSELAS TEMPORADA OPERA. THÉATRE  DE LA MONNAIE DMITRY KORCHAK, NICOLAS COURJAL, LISETTE OROPESA, YOLANDA AUYANET, JULIEN DRAN. CORO (MARTINO FAGGIANI, DIRECTOR) Y ORQUESTA SINFÓNICA DEL TEATRO. EVELINO PIDÒ: director musical. Versión de concierto en el PALAIS DES BEAUX ARTS Meyerbeer: Robert le Diable Aforo:2100. Asistencia: 80% La Monnaie prosigue con lo que es, al parecer, un lento y discontinuo rescate de las obras principales de Meyerbeer. Tras la excelente propuesta de Py dirigida por Minkowski de Les Huguenots hace unos años ha llegado, ahora en forma de concierto al Palais des Beaux Arts, el título que fue su primer gran…

© Steven Harris

BRUSELAS

TEMPORADA OPERA. THÉATRE  DE LA MONNAIE

DMITRY KORCHAK, NICOLAS COURJAL, LISETTE OROPESA, YOLANDA AUYANET, JULIEN DRAN. CORO (MARTINO FAGGIANI, DIRECTOR) Y ORQUESTA SINFÓNICA DEL TEATRO. EVELINO PIDÒ: director musical. Versión de concierto en el PALAIS DES BEAUX ARTS

Meyerbeer: Robert le Diable

Aforo:2100. Asistencia: 80%

La Monnaie prosigue con lo que es, al parecer, un lento y discontinuo rescate de las obras principales de Meyerbeer. Tras la excelente propuesta de Py dirigida por Minkowski de Les Huguenots hace unos años ha llegado, ahora en forma de concierto al Palais des Beaux Arts, el título que fue su primer gran éxito en París, anterior a todos los otros.

Tres horas de música (lo que significa la partitura prácticamente integral, incluido el ballet) en las que tal vez se puedan advertir altibajos, pero que marcan un paso decisivo para el género operístico que no debería ignorarse (justamente, la ‘grand’opéra’) ni subvalorarse. Hay una orquestación formidable, una notable presencia del coro, y unas dificultades vocales para los cantantes, come suele ocurrir con el autor, y por ende no sólo hay que elogiar la intención sino los resultados, en conjunto buenos: podrían haber sido mejores si  Pidò –muy aplaudido- no hubiese llevado las dinámicas casi siempre hacia el forte o fortissimo en una sala enorme, no del todo llena, y con una acústica que es más agradecida para los instrumentos y el canto coral que para la voz humana tomada individualmente. La orquesta del Teatro respondió muy bien, así como lo hizo el coro, preparado en forma superlativa por Martino Faggiani.

El protagonista es el típico tenor de Meyerbeer con agudos y otros problemillas tremendos, como los largos fiatos, y se puede decir que Korchak se enfrentó gallardamente al desafío y salió victorioso, con una voz que tiene mucha incisividad y brillo en el registro agudo, mientras en el resto resulta un tanto mate y uniforme; y su francés fue francamente bueno. Y hablando de la lengua, el único francófono de los principales, Courjal, encarnaba a Bertram (padre de Robert, o sea el mismísimo diablo), y dio –con su bella voz de bajo cantante- una versión menos truculenta y más refinada que la que se suele proponer para el personaje (pero dejemos constancia de que su famosa invocación –uno de los dos fragmentos que aún gozan de cierta popularidad- no careció ni de energía ni de ‘maldad’). Entre las señoras el papel de Alice, prometida de Robert y causa de gran parte de sus males, es el más lírico y bello y no tan largo como el de la amiga del protagonista, Isabelle. El primero es para una soprano líricoligera (y su segunda aria es el otro momento que ha sobrevivido); el segundo de más fuerza y con páginas menos claramente virtuosas y por tanto de menor lucimiento en principio. Oropesa, que se presentaba por primera vez en Bruselas y debutaba en el papel de Isabelle obtuvo un éxito extraordinario: la parte le cae perfectamente a su tipo de voz y fue la única que, al menos en algunos momentos, logró hacerse oír por encima de la orquesta en los conjuntos y dúos. Auyanet, como Alice, parece haber decidido dejar definitivamente de lado los papeles más ligeros con que empezó por otros más pesados y, si no ha hecho mal, por ahora el grave no es bello ni redondo y algunos agudos no resultaban del todo controlados. Entre los demás, correctos, sobresalía en el rol breve pero nada fácil, de Raimbaut, enamorado de Isabelle, aunque demasiado sensible al oro, el joven tenor belga Dran. Grandes aplausos para todos, en especial para Oropesa.

Jorge Binaghi

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