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28-IV-2019 El teatro y el mito. Convence a medias Ariadne auf Naxos en al Scala

MILÁN Temporada de ópera 2018/2019. Teatro alla Scala KRASSIMIRA STOYANOVA, MICHAEL KOENIG, SABINE DEVIEILHE, MARKUS WERBA, DANIELA SINDRAM, ALEXANDER PEREIRA. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. FREDERIC WAKE-WALKER, dirección de escena. FRANZ WELSER-MÖST, dirección musical Strauss: Ariadne auf Naxos Aforo: 2.222 Asistencia: 75% Desde su aparición en el escenario de La Scala en 1950 – en una histórica producción que veía un joven Giorgio Strehler como director de escena – Ariadne auf Naxos es, entre los títulos más conocidos de Richard Strauss, el que menos ha pasado por las tablas del coliseo milanés con tan sólo cuatro producciones. Entre ellas hay que recordar…

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Krassimira Stoyanova y otros interpretes en la segunda parte de Ariadne auf Naxos

MILÁN

Temporada de ópera 2018/2019. Teatro alla Scala

KRASSIMIRA STOYANOVA, MICHAEL KOENIG, SABINE DEVIEILHE, MARKUS WERBA, DANIELA SINDRAM, ALEXANDER PEREIRA. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. FREDERIC WAKE-WALKER, dirección de escena. FRANZ WELSER-MÖST, dirección musical

Strauss: Ariadne auf Naxos

Aforo: 2.222 Asistencia: 75%

Desde su aparición en el escenario de La Scala en 1950 – en una histórica producción que veía un joven Giorgio Strehler como director de escena – Ariadne auf Naxos es, entre los títulos más conocidos de Richard Strauss, el que menos ha pasado por las tablas del coliseo milanés con tan sólo cuatro producciones. Entre ellas hay que recordar la del año 2000 con una inmejorable puesta en escena de Luca Ronconi y la dirección musical del nunca olvidado Giuseppe Sinopoli que fallecerá sólo un año después. La nueva producción propuesta por el director del teatro milanés Alexander Pereira (que actuó para la ocasión en el papel del Mayordomo), se sitúa dentro del proyecto de presentar en Milán, con frecuencia casi anual, las óperas más significativas de Strauss; ya han pasado por las tablas de La Scala Der Rosenkavalier en 2016 dirigido por Zubin Metha, Elektra en 2018 (con la famosa última puesta en escena de Cherau), mientras que en esta temporada será la vez del estreno absoluto en el teatro milanés de Die ägyptische Helena a la que se añadirá, en la próxima, de una nueva producción de Salome con la puesta en escena, seguramente provocadora, de Damiano Michieletto. Para la ocasión se ha optado una vez más por la segunda y más conocida versión de Ariadne auf Naxos, la que Strauss y el libretista Hugo von Hofmannsthal arreglaron para su estreno en Viena en 1916. La primera versión de 1911, que, en la parte inicial, antes de la puesta en escena de la ópera titulada Ariadne auf Naxos, presenta un genérico palacio donde se dispone la representación de la ópera en vez de la escenificación de El burgués gentilhombre de Moliere, de hecho, es muy difícil de ver en los teatros; existe sin embargo una grabación modélica a cargo de Kent Nagano editada por el sello Warner Classic.

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Una escena del Prologo de Ariadne auf Naxos

Protagonista de la nueva producción milanesa fue sin duda Krassimira Stoyanova, una Ariadne con voz segura y muy cálida, capaz además de superar sin problema alguno las dificultades de un papel si duda muy complejo pero que permite momentos de gran belleza como el monologo al inicio de la segunda parte y el magnifico dúo colocado en el final. Menos eficaz por lo contario fue Michael König (Bacco), que pese a poseer un agradable timbre no consiguió superar siempre con creces las dificultades de un rol marcado por la vocalidad típica del Heldentenor wagneriano. Sabine Devieilhe, muy esperada como Zerbinetta, fue junto a la Stoyanova la otra triunfadora de la velada; irónica y desenvuelta en todo momento, supo superar sin problemas la difícil prueba del famoso Rondó en la segunda parte, pese a una voz algo pequeña. Excelentes todos los otros interpretes en papeles menores con una nota de mérito para el de Markus Werba (Maestro de música) y sobre todo para el compositor de Daniela Sindram, segura en la voz y el gesto y a la que se debió el momento teatral más impactante cuando al finalizar el Prólogo fingió suicidarse recibiendo el aplauso de los otros personajes por su conseguida actuación.

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. La escena final del Prologo de Ariadne auf Naxos

Un breve relámpago, dentro de la puesta en escena bastante anodina de Frederick Wake-Walker, con las escenas de Jamie Vartan, que sobre todo en la sección de la ópera, ambientada en una isla abandonada, resultó aburrida y con proyecciones de luces que la mayoría de las veces distraían de la belleza de la música. Algo mejor fue la primera parte, gracias a una actuación de los cantantes más convincente y un mayor respeto de la letra del libreto desarrollando la acción dentro de un palacio dieciochesco, pero con elementos sacados de un estudio de televisión. Ariadne auf Naxos es un refinado destilado de cultura europea – desde el mito clásico hasta El burgués gentilhombre de Moliere – que vive gracias a una trabajo elegante y minucioso sobre la palabra y la dramaturgia de ese gran dramaturgo que fue Hugo von Hofmannsthal. Este aspecto lamentablemente desvaneció por completo dentro del trabajo algo superficial de Wake-Walker. Por suerte la dirección musical de Franz Welser-Möst fue contrariamente a la altura de la obra de Strauss y de la actuación de los cantantes dejándonos una interpretación muy conseguida (aunque non tan modélica como la de directores como Karajan, Sawallisch o Sinopoli), sobre todo capaz de subrayar con eficacia las diferencias entre dos mundos distintos (el teatro y el mito) y de crear un equilibrio admirable entre foso y escenario.

Largo y cálidos aplausos para todos los intérpretes marcaron el final de la representación pese a un teatro no completamente agotado.

Gian Giacomo Stiffoni

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