Audioclasica

03-V-2019 Otra versión de un mito eterno

GINEBRA OPERA. GRAND THÉÂTRE ANNA CATERINA ANTONACCI, CYRIL AUVITY, WILLARD WHITE, KERI FUGE, etc. CAPPELLA MEDITERRANEA Y CORO DEL TEATRO. LEONARDO GARCÍA ALARCÓN: director musical. DAVID MCVICAR: director escénico Charpentier: Médée Aforo:1500. Asistencia: 95% No se entiende por qué esta única incursión de un autor mayor del barroco en el género lírico es tan infrecuente de ver. Es larga y con ballets, pero muchas óperas francesas del período lo son. Y esta no sólo tiene un libreto interesante del hermano menor de Corneille, con modificaciones interesantes del mito tal como se lo conoce  (la presencia de otro pretendiente para Creusa,…

© GTG / Magali Dougados

GINEBRA

OPERA. GRAND THÉÂTRE

ANNA CATERINA ANTONACCI, CYRIL AUVITY, WILLARD WHITE, KERI FUGE, etc. CAPPELLA MEDITERRANEA Y CORO DEL TEATRO. LEONARDO GARCÍA ALARCÓN: director musical. DAVID MCVICAR: director escénico

Charpentier: Médée

Aforo:1500. Asistencia: 95%

No se entiende por qué esta única incursión de un autor mayor del barroco en el género lírico es tan infrecuente de ver. Es larga y con ballets, pero muchas óperas francesas del período lo son. Y esta no sólo tiene un libreto interesante del hermano menor de Corneille, con modificaciones interesantes del mito tal como se lo conoce  (la presencia de otro pretendiente para Creusa, Oronte, y una relación entre Creonte y Medea mucho más elaborada); posee una música bellísima y dramática (en particular a partir del tercer acto, cuando la ‘bárbara’ enloquece), un final abrupto como cabe esperar, pero claramente no acepta cualquier tipo de intérpretes. La puesta en escena es algo que queda más abierto y molesta poco o nada (y mucho ayuda) la de McVicar, que ha trabajado muy bien los espacios, absolutamente todos los personajes, aunque llevándolo a las guerras del siglo XX sin que las ‘incogruencias’ lo parezcan. También la coreografía deliberadamente irónica de los ballets (coreografía de Lynne Page) ayuda a que no haya momentos de suspensión de la acción.

© GTG / Magali Dougados

No es la primera vez que McVicar trabaja con Antonacci, un encuentro felicísimo sea en Berlioz o Britten y ahora aquí. La gran artista (en toda la extensión del término) que ya había sido soberbia intérprete de la Medea de Cherubini en italiano ahora presenta una maga distinta, más sutil y reflexiva hasta el momento de perder los estribos (en una labor tan absorbente y magnífica, el momento de invocación a las furias es algo estremecedor que merece una mención), y vocalmente va sobrada. Los demás no llegan a su nivel (ni siquiera en su espectacular dicción francesa), pero a excepción de la veteranía vocal de White, disimulada con la interpretación, están todos en un gran momento, sean las partes grandes o pequeñas. Auvity puede tener notas fijas y blancas en algún momento, pero es un tenor ideal para Jasón, como Rice un barítono para Oronte (agudamente caracterizados de modo contrapuesto). Fuge es una frívola y astuta Creusa, y también uno de los fantasmas que atormentan a su padre (una soprano entre lírico y ligera). Y luego están los roles menores (por extensión, pero no por dificultad): muchos encarnan a más de un personaje. Sin pretensión de agotar con nombres mencionemos el Amor de Magali Léger,  la Nérine de Alexandra Dobos-Rodríguez, los Celos de Jérémie Schûtz, la italiana de Mi-Young Kim (miembro del coro). Del coro hablando, excelente su actuación vocal y escénica (preparación musical de Alan Woodbridge). La orquesta, como de costumbre un conjunto especializado en estas lides, era la notable Cappella Mediterranea dirigida con fervor e inteligencia por su fundador, García Alarcón. Una sla prácticamente llena, absolutamente entregada a lo que veía y oía, con mucho aplauso al final es en este caso un fiel reflejo de la experiencia vivida.

Jorge Binaghi

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