Audioclasica

05-V-2019 Convicción intermitente

BERLÍN TEMPORADA OPERA. DEUTSCHE OPER STEPHEN GOULD, EMMA BELL, SIMON KEENLYSIDE, ANTE JERKUNICA, y otros. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. STEFAN BLUNIER: Dirección musical. KIRSTEN HARMS. Dirección escénica. Wagner: Tannhäuser Aforo: 1859. Asistencia: 75% No cualquier ciudad tiene tres casas de ópera a escasos kilómetros de distancia y siempre en el ahora dilatado centro de Berlín. La Deutsche Oper es la más reciente y tiene una programación extensa y envidiable aunque con tanta representación y tanto título ocurra muchas veces lo que pasa en teatros ‘de repertorio’ que en varios momentos el nivel es variable.  Esta era la 46ª reposición…

© Bettina Stöβ

BERLÍN

TEMPORADA OPERA. DEUTSCHE OPER

STEPHEN GOULD, EMMA BELL, SIMON KEENLYSIDE, ANTE JERKUNICA, y otros. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. STEFAN BLUNIER: Dirección musical. KIRSTEN HARMS. Dirección escénica.

Wagner: Tannhäuser

Aforo: 1859. Asistencia: 75%

No cualquier ciudad tiene tres casas de ópera a escasos kilómetros de distancia y siempre en el ahora dilatado centro de Berlín. La Deutsche Oper es la más reciente y tiene una programación extensa y envidiable aunque con tanta representación y tanto título ocurra muchas veces lo que pasa en teatros ‘de repertorio’ que en varios momentos el nivel es variable.  Esta era la 46ª reposición de una puesta en escena estrenada hace once años y debida a Harms, de quien jamás antes había visto nada. Hay cosas buenas en algunos cuadros (la presentación de los caballeros-cantores, toda la primera escena del segundo acto y casi toda la segunda aunque algún vestuario resulte poco armónico), un pastorcillo que no lo parece, una Venus-Elisabeth que como casi siempre no funciona en el plano dramático y menos en el vocal, un Venusberg alicaído (se ofrecía además la versión original de Dresde), infantil pese a los desnudos femeninos y con un solo hombre (el protagonista, objeto del deseo de tantas señoras).

© Bettina Stöβ

El tercer acto es un dislate en el que estamos en un hospital y los peregrinos son los enfermos en tanto que Elisabeth es quien los cuida, muere y resucita en forma de Venus para irse al final con Tannhäuser perdonado (supongo que como Elisabeth, pero nada autoriza a pensarlo) no sé bien adónde. Otro punto, probablemente más importante, fue la dirección bastante impersonal aunque correcta de Blunier. Orquesta y coro (dirigido por Jeremy Bines) muy buenos. Entre los cantantes si hay que empezar por Gould, una voz ideal para el rol, habrá que decir que ni por actuación ni intención en el decir destaca mucho. Esto último se encontró sólo en el canto magistral de Keenlyside, que incluso logró sobreponerse a las tonterías que debe hacer con el cadáver de Elisabeth en el último acto, y ofreció su habitual clase magistral en Wolfram. Jerkunica es una buena voz para el Landgrave, pero sus agudos sonaron invariablemente tirantes. Bell es una cantante que puede o no gustar (a mí no me gusta su timbre, borroso y no lo bastante oscuro para Venus ni lo bastante claro para Elisabeth). Actúa bien, pero sin casi diferenciar a ambos personajes, y algunos de sus agudos son, como suele, ácidos y metálicos.

El público que no colmaba la sala en una función vespertina aplaudió atronadoramente a todos por igual. Bien los otros con particular mención para Seth Carico (Biterolf) y Clemens Bieber (Walther).

Jorge Binaghi

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