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18-V-2019 La vuelta a los escenarios de La straniera de Bellini

FLORENCIA LXXXII Maggio Musicale Fiorentino 2019. Opera di Firenze SALOME JICIA, DARIO SCHMUNCK, SERBAN VASILE, LAURA VERRECCHIA, SHUXIN LI, ADRIANO GRAMIGINI, DAVE MONACO. Orquesta y Coro del MAGGIO MUSICALE FIORENTINO. MATEO ZONI, dirección Escénica. FABIO LUISI, direción musical Bellini: La straniera Aforo: 1800 Asistencia: 95% Meritoria ha sido la recuperación de La straniera por parte del Maggio Musicale Fiorentino, el más antiguo festival de Europa. La straniera es un título fundamental dentro de la evolución de la obra de Vincenzo Bellini y que lamentablemente ha desaparecido casi del todo del repertorio actual de los teatros. Estrenada en la Scala en…

© Michele Monasta. Salome Jicia en el final del primer acto de La straniera

FLORENCIA

LXXXII Maggio Musicale Fiorentino 2019. Opera di Firenze

SALOME JICIA, DARIO SCHMUNCK, SERBAN VASILE, LAURA VERRECCHIA, SHUXIN LI, ADRIANO GRAMIGINI, DAVE MONACO. Orquesta y Coro del MAGGIO MUSICALE FIORENTINO. MATEO ZONI, dirección Escénica. FABIO LUISI, direción musical

Bellini: La straniera

Aforo: 1800 Asistencia: 95%

Meritoria ha sido la recuperación de La straniera por parte del Maggio Musicale Fiorentino, el más antiguo festival de Europa. La straniera es un título fundamental dentro de la evolución de la obra de Vincenzo Bellini y que lamentablemente ha desaparecido casi del todo del repertorio actual de los teatros. Estrenada en la Scala en 1829, esta obra nace bajo la enorme presión que pesaba sobre las espaldas del joven compositor después del impresionante éxito obtenido por su obra anterior, Il pirata (estrenado en La Scala en 1827). Las dos óperas a menudo son ambas citadas como la encarnación de la fase más experimental y ‘romántica’ de la producción del compositor siciliano. Sin embargo, muchas son las diferencias; ante todo el cambio algo anómalo del triangulo romántico tenor-soprano-barítono. Alaïde (reina alejada de la corte y obligada a mantener el incognito) tiene los elementos de la heroína trágica marcada por la frustración amorosa, pero esto es entrelazado con un novedoso y devastador sentido de culpa; Valdeburgo, el barítono, no es el tradicional antagonista usurpador, sino una figura noble y desafortunada que protege la hermana y el amigo; mientras Arturo, el tenor, se caracteriza con un original personaje desesperado y excesivamente paranoico. La novedad más interesante de La straniera es sin embargo sobre todo su estructura dramatúrgica, esencialmente dialógica: prevalen los ensambles, se evitan momentos estáticos y meditativos típicos del belcanto de la ópera italiana de la época. Bellini privilegia el “canto declamando” que subraya rotundamente el perfecto libreto de Felice Romani sin renunciar a su peculiar lirismo que se extiende también a los recitativos. La sobriedad vocal, cercana al clasicismo en esta forma especifica, significó un experimento nuevo en la ópera italiana del siglo XIX que sin duda influenció Verdi y entusiasmó a compositores como Berlioz y Wagner. No faltan en La straniera, sin embargo, también sugestiones de tipo romántico donde se desprende un pathos que amplifica las sombrías atmósferas escénicas, expresadas en el cuadro escénico (paisajes naturales, ambientaciones góticas) como en los preludios orquestales.

© Michele Monasta. Salome Jicia en el segundo acto de La straniera

Lamentablemente muchos de estos aspectos escaseaban en la producción propuesta por la Ópera de Florencia, empezando por la puesta en escena del debutante Mate Zoni. La tentativa de colocar la obra en una atemporalidad de matiz casi surrealista, si por un lado podía ser sugestiva (claros son los elementos psicoanalíticos que atañen a los personajes), por otro careció de la necesaria sugestión visiva, con pocos momentos logrados (por ejemplo, la entrada en escena de Alaïde) y muchos otros francamente banales, incapaces de recrear el matiz romántico de la obra y francamente confusos. Pecado original imperdonable este último a la hora de presentar una obra casi desconocida a la mayoría de los espectadores. No menos anodina fue la iluminación de la escena a cargo de Daniel Ciprí, fundamental para recrear las necesarias sugestiones románticas de la partitura, así como algo incongruentes con el carácter de los personajes fueron los trajes de Stefano Ciammitti y francamente banales y nada sugerentes las escenas de Tonino Zera y Renzo Bellanca.

© Michele Monasta. Serban Servil y Laura Verrecchia en el primer acto de La straniera

La dirección musical de Fabio Luisi tampoco supo valorizar en la justa medida los aspectos más interesantes y peculiares del estilo de Bellini. Los repentinos e incomprensibles cambios en el ‘tempo’, así como la incapacidad en sustentar de forma adecuada las voces – el sostén de la orquesta es esencial para valorizar la peculiar melodía y declamación belliniana –, terminaron por ofrecer una lectura algo superficial, poco teatral, fría y esencialmente sin pathos de la partitura; pese a una actuación sin fisuras de la orquesta y sobre todo del coro del Maggio Musicale. Mejor fue la actuación de los cantantes. Salome Jicia realizó intachablemente el personaje de Alaïde con una línea de canto perfecta en todo momento dentro del estilo belliniano y con una expresividad admirable y digna de un personaje tan complejo. No menos eficaz fue Serban Vasile; el joven barítono rumano, pese a algunos fallos a la hora de realizar unas innecesarias variaciones a la melodía de Bellini que restaban su natural elegancia al canto, supo afrontar con el justo equilibrio y una buena actuación escénica el personaje de Valdebrugo. Menos convincente fue contrariamente el Arturo de Dario Schumunck. La voz sería la adecuada, no obstante, el tenor argentino no consiguió encarnar eficazmente los desajustes psicológicos de su personaje al borde de una especie de victimismo autístico. En crescendo la Isoletta de la mezzo Laura Verrecchia, con una interpretación modélica de su aria en el segundo acto, y apenas suficiente la actuación de los comprimarios. Feliz éxito al final de la velada, con aplausos justamente convencidos sobre todo para los intérpretes vocales.

Gian Giacomo Stiffoni

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