Audioclasica

30-V-2019 Inmejorable festejo

VIENA TEMPORADA OPERA. STAATSOPER CAMILA NYLUND, NINA STEMME, EVELYN HERLITZIUS, STEPHEN GOULD, WOLFGANG KOCH, SEBASTIAN HOLECEK, MARIA NAZAROVA. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. VINCENT HUGUET: dirección escénica. CHRISTIAN THIELEMANN: director musical R.Strauss: La mujer sin sombra Aforo:1.709. Asistencia: 100% Una nueva producción en versión memorable para celebrar los cien años de este título y los ciento cincuenta del Teatro. Entradas agotadísimas, público internacional pero sobre todo local (como debe ser). Grandes aplausos al final de cada acto con una recepción triunfal al finalizar que se acercó a los veinte minutos de ovaciones continuadas y la gente no marchaba. Tenía razón.…

© Wiener Staatsoper. Nylund y Stemme

VIENA

TEMPORADA OPERA. STAATSOPER

CAMILA NYLUND, NINA STEMME, EVELYN HERLITZIUS, STEPHEN GOULD, WOLFGANG KOCH, SEBASTIAN HOLECEK, MARIA NAZAROVA. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. VINCENT HUGUET: dirección escénica. CHRISTIAN THIELEMANN: director musical

R.Strauss: La mujer sin sombra

Aforo:1.709. Asistencia: 100%

Una nueva producción en versión memorable para celebrar los cien años de este título y los ciento cincuenta del Teatro. Entradas agotadísimas, público internacional pero sobre todo local (como debe ser). Grandes aplausos al final de cada acto con una recepción triunfal al finalizar que se acercó a los veinte minutos de ovaciones continuadas y la gente no marchaba. Tenía razón. Así se entiende un festejo. Con una obra cada vez más lozana si se cuenta con los mimbres para hacerla. Y quienes lo pensaron lo hicieron más que muy bien. Thielemann es un gran director, pero salvo en su Lohengrin de Dresde no lo había escuchado yo así (ni en su anterior versión de la misma obra en Salzburgo hace ocho años), y si se me apura aquí estuvo aún mejor. No es una sorpresa el sonido de la Filarmónica de Viena; sí que lo haga con una gama infinita de colores y volumen y una expresividad enorme. El coro, preparado como habitualmente por Thomas Lang, puso lo suyo. Y los cantantes…Será difícil volver a ver un conjunto de protagonistas tan notable aunque no invariablemente parejo.  Stemme (la Tintorera) es la primera que hay que nombrar porque en su debut en el rol estuvo formidable (para los que expresan alguna reserva sobre su actuación, fue excelente). Nylund no tuvo un solo problema con la tesitura de la emperatriz; un agudo glorioso y extenso con bellos filados y quizá un centro menos potente, pero también notable actriz. Como intérprete, sin embargo, predominó la cruel Nodriza de Herlitzius, que incorpora un rol de mezzo aguda (lo que no le evita alguno de sus agudos gritados, que aquí poco importan). Gould (El emperador) tiene todas las notas para su endiablado papel, y como no se le requiere mayor ductilidad actoral es ideal para la parte. De los principales el más débil vocalmente (nunca sido una gran voz y ahora ha perdido algo de volumen) es el Barak de Koch, pero es más que suficiente y en algunos momentos alcanza a sus inalcanzables compañeros. Muy buenos también Holecek (el mensajero) y Nazarova (sorprendentemente oscura para el doble papel de la voz del halcón y la guardiana del templo) en cometidos más breves. Los demás estuvieron muy bien y merece mencionarse Benjamin Bruns (la primera vez que me convence del todo en la voz de un joven, una parte pequeña pero de gran dificultad).

© Wiener Staatsoper. Nylund, Gould y Koch

No gustó (o no mucho) el espectáculo preparado por Huguet. Es raro que un discípulo de Chéreau resulte tan ‘convencional’, pero no obstaculizó ni el desarrollo de una trama misteriosa y a veces confusa (pese al gran texto de Hofmannsthal) ni puso en aprietos a los artistas y creó, de manera poco original es cierto, la atmósfera adecuada de fábula. Claro que con una versión de concierto me habría quedado igual de satisfecho.

Jorge  Binaghi

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