Audioclasica

16-VII-2019 Belleza estéril

MUNICH NATIONALTHEATER/BAYERISCHE  STAATSOPER NINA STEMME, STEFANO LA COLLA, GOLDA SCHULTZ, ALEXANDER TSYMBALIUK. ORQUESTA Y CORO DE LA OPERA DEL ESTADO DE BAVIERA. CARLUS PADRISSA: director de escena. THOMAS SONDERGARD: director musical Puccini: Turandot Aforo: 2100. Asistencia: 100% La Fura dels Baus presenta espectáculos muy complejos técnicamente, cada vez más, con mucha, muchísima gente (demasiada; muchos no se sabe qué hacen), y cada vez menos interpretación o realización del texto. Ocurre con esta última ópera de Puccini, que se da en la forma en que la estrenó Toscanini, es decir, hasta donde orquestó el maestro (la muerte de Liù), pero que…

© W. Hoesl

MUNICH

NATIONALTHEATER/BAYERISCHE  STAATSOPER

NINA STEMME, STEFANO LA COLLA, GOLDA SCHULTZ, ALEXANDER TSYMBALIUK. ORQUESTA Y CORO DE LA OPERA DEL ESTADO DE BAVIERA. CARLUS PADRISSA: director de escena. THOMAS SONDERGARD: director musical

Puccini: Turandot

Aforo: 2100. Asistencia: 100%

La Fura dels Baus presenta espectáculos muy complejos técnicamente, cada vez más, con mucha, muchísima gente (demasiada; muchos no se sabe qué hacen), y cada vez menos interpretación o realización del texto. Ocurre con esta última ópera de Puccini, que se da en la forma en que la estrenó Toscanini, es decir, hasta donde orquestó el maestro (la muerte de Liù), pero que no era la forma en que Puccini quería terminarla. Y se nota. Los finales que se han escrito en base a las notas del compositor no serán, ninguno de ellos, admirables en todo o en parte, pero llevan la obra hacia su final.

© W. Hoesl

Además, como había que colgar alguna vez a Liù, muere (auto)empalada, y como para dar razón  a los que hablan del machismo en Puccini, Calaf le suelta un sonoro bofetón cuando lo está por defender (luego de saludar como en un ring cuando resuelve los enigmas con la ayuda de Internet). Lo mejor fue el cuadro de las máscaras (un tanto beodas por tanta muerte –y eso está bien y divierte) aunque tampoco ellas se vieron privada de ser alzadas  en un momento  para cantar, supongo, con más comodidad.

© W. Hoesl

La versión de Sondergard fue muy buena, una vez superado el escollo de la escena final del primer acto, donde no resistió el deseo de hacer sonar demasiado a la excelente orquesta. Muy apreciable la labor del coro, esta vez preparado por Sören Eckhoff. Protagonista indiscutible la Stemme, poderosa y de bellos centros y graves sin olvidar las medias voces, y buena artista en la medida en que pudo serlo. La Colla es un tenor ‘italiano’ por color; lamentablemente también por la cada vez mayor tendencia a cantar todo fuerte e igual y no siempre con resultados felices. Schultz fue, como siempre con Liù, la más aplaudida por un público que la adora: es buena cantante y tiene buena voz; otra cosa es que ese canto emocione y tenga el peso y el color que debería tener. Tsymbaliuk sigue con su hermoso timbre, pero también con notas apretadas que no le recordaba en Timur. De los demás, aparte un buen mandarín (Bálint Szabó, ¿pero por qué un bajo?) y un insuficiente Altoum (Ulrich Ress), destacaron las máscaras, Kevin Conners, Galeano Salas (que dobló como voz del príncipe de Persia) y sobre todo el Ping de Mattia Olivieri, de voz siempre firme y rozagante, y con capacidad para expresar la dualidad entre funcionario imperial cínico y embrutecido y persona capaz de afectos. Entradas agotadas y público aplaudidor diría en exceso, o al menos sin ninguna discriminación.

Jorge Binaghi

essay writing servicepay for essaybuy custom essays