Audioclasica

29-VII-2019 Concierto inaugural

MARTINA FRANCA Festival della Valle d’Itria: Recital. Palazzo Ducale (Cortile) OLGA PERETYATKO, canto. GIULIO ZAPPA, piano. Obras de Fauré, Offenback, Bizet, Rimski, Rachmaninov, Respighi, Schumann, y Rossini Propinas: Gounod, Arditi, y Dell’Acqua Aforo: 800. Asistencia: 80 % He podido ver, por primera vez, casi toda la edición del Festival (Lamentablemente no me fue posible asistir a la exhumación del Orfeo de Porpora). La primera velada se reservó a un concierto de belcanto –así llamado aunque había también páginas de cámara. El programa era similar – aunque no igual- al de hace un año en el Palau de la Música de…

© Clarissa Lapolla

MARTINA FRANCA

Festival della Valle d’Itria: Recital. Palazzo Ducale (Cortile)

OLGA PERETYATKO, canto. GIULIO ZAPPA, piano.

Obras de Fauré, Offenback, Bizet, Rimski, Rachmaninov, Respighi, Schumann, y Rossini

Propinas: Gounod, Arditi, y Dell’Acqua

Aforo: 800. Asistencia: 80 %

He podido ver, por primera vez, casi toda la edición del Festival (Lamentablemente no me fue posible asistir a la exhumación del Orfeo de Porpora). La primera velada se reservó a un concierto de belcanto –así llamado aunque había también páginas de cámara. El programa era similar – aunque no igual- al de hace un año en el Palau de la Música de Barcelona, pero en esta ocasión los resultados, por lo general, eran mejores. Superiores sin duda las ejecuciones del aria de presentació de la Semiramide rossiniana y el vas de Juliette de la ópera de Gounod, pero no en cambio la bellísima  ‘J’ai vu passer l’hirondelle’ de Dell’Acqua. Fue una sorpresa que el otrora célebre ‘Il bacio’ de Arditi, verdadero caballo de batalla de las coloraturas, haya resultado pobre en sobreagudos. Y si el aria de Norina del Don Pasquale donizettiano fue excepcional acometer a continuación toda la escena final de Anna Bolena fue poco sensato, ya que sólo el aria en sí se encuentra dentro de las posibilidades vocales y dramáticas de la soprano, no así el recitativo precedente ni la cabaletta posterior. La gran aria de Matilde del Guillaume Tell (en este caso sin el recitativa) fue objeto de una versión correcta, pero no se entiende qué puede añadir un rol como éste a la carrera de Peretyatko.

© Clarissa Lapolla

© Clarissa Lapolla

En cuanto al resto del programa sobresalía en las canciones rusas de Rachmaninov y de Rimski (salvo cuando exigían mucho de los registros grave y central). Las de Fauré (‘Les roses d’Ispahan’ y ‘Après un rêve’) se entendían poco y en inicio del recital la voz no había tenido tiempo de calentarse lo suficiente. Mucho mejor (en el fondo la soprano es claramente una cantante operística y no de cámara) las arias de Antonia de Los cuentos de Hoffmann de Offenbach, y sobre todo el momento más bello de la velada, la gran aria de Leyla de Los pescadores de perlas di Bizet (‘Comme autre fois’ con el recitativo ‘Me voilà seule dans la nuit’). Zappa actuaba en dos momentos en solitario, como se estila cada vez más en los conciertos vocales, en una óptima versión de Respighi (‘Valse caressante’) y una poco convincente de la Arabesque de Schumann. Mucho público y sonoros aplausos.

Jorge  Binaghi

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