Audioclasica

31-VII-2019 Imperecedero Cimarosa

MARTINA FRANCA Festival della Valle d’Itria. Palazzo Ducale (Cortile) MARCO FILIPPO ROMANO, MARIA LAURA IACOBELLIS, BENEDETTA TORRE, ANA VICTORIA PITTS, VITTORIO PRATO, ALASDAIR KENT. PIER LUIGI PIZZI: dirección escénica. MICHELE SPOTTI: director musical Domenico Cimarosa: Il matrimonio segreto Aforo: 800. Asistencia: 90 % Es bien sabido que Il matrimonio segreto es una pequeña joya. Realmente un crimen que incluso hoy sea un título de Festival cuando hace mucho debería formar parte del repertorio de todo teatro que se respete (tal vez el problema consiste precisamente en eso). La producción dirigida por Pizzi en esta ocasión es más lograda, con un…

© Conserva. Torre-Prato

MARTINA FRANCA

Festival della Valle d’Itria. Palazzo Ducale (Cortile)

MARCO FILIPPO ROMANO, MARIA LAURA IACOBELLIS, BENEDETTA TORRE, ANA VICTORIA PITTS, VITTORIO PRATO, ALASDAIR KENT. PIER LUIGI PIZZI: dirección escénica. MICHELE SPOTTI: director musical

Domenico Cimarosa: Il matrimonio segreto

Aforo: 800. Asistencia: 90 %

Es bien sabido que Il matrimonio segreto es una pequeña joya. Realmente un crimen que incluso hoy sea un título de Festival cuando hace mucho debería formar parte del repertorio de todo teatro que se respete (tal vez el problema consiste precisamente en eso).

La producción dirigida por Pizzi en esta ocasión es más lograda, con un planteamiento moderno que consiente a los artistas una actuación natural. Había también gestos absolutamente anquilosados, archiconocidos, pero en conjunto en el escenario había movimiento, y no sólo porque sí.

© Conserva. Iacobellis-Pitts

© Conserva. Prato-Kent

Las indicaciones del jovencísimo maestro Spotti eran correctas, así como la agógica y la dinámica, pero hay que insistir una vez más en que la orquesta del Petruzzelli de Bari es buena y voluntariosa a falta de mayor cualidad tímbrica, en especial en las cuerdas (algo que se percibió ya en el comienzo mismo de la encantadora obertura).

© Conserva. Torre-Romano-Iacobelli-Pitts-Kent

© Clarissa Lapolla. Torre-Prato

Los seis intérpretes tienen todos partes magníficos, pero nada fáciles. Tal vez la prestación más completa era la Elisetta de Maria Laura Iacobellis (quien, por una vez, tenía la posibilidad de cantar su única y difícil aria en el segundo acto). Benedetta Torre mostraba un físico ideal para Carolina, e incluso quizá la voz, pero debe aún trabajar para encontrar una emisión segura y estable de las notas agudas. Ana Victoria Pitts era una Fidalma muy erótica y casi ninfómana con una voz interesante que ponía en evidencia sus mejores aspectos luego de una versión no muy cumplida de su aria (los graves no resultaban naturales ni bellos). Entre los caballeros,  Kent era un Paolino con una vocecita adecuada tal vez a otro tipo de roles y con problemas de cuidado (su prestancia non servía para hacer olvidar todo esto por más que nos lo presentaran en calzoncillos insinuantes, pantalones ajustados y con el pecho desnudo): su genial aria pasaba, en el mejor de los casos, desapercibida. Prato era un buen conde Robinson, un tanto desmañado en la interpretación, pero cantaba bien con una voz modesta pero grata. Bien asimismo Romano, óptimo cómico y cantante aunque lo recordaba con más volumen y sobre todo graves más sonoros. Mucho público, muy satisfecho.

Jorge  Binaghi

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