Audioclasica

05-X-2019 Concierto en claroscuro

BARCELONA L’Auditori. OBC. Temporada 2019-2020. Sala Pau Casals ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. STEFAN VLADAR, piano. KAZUSHI ONO, director. Obras de J. Brahms, O. Respighi y B. Bartók. Propina: F. Liszt, Consolación n. 3 S. 172. Aforo: 2203 Asistencia: 55% Irregular actuación la ofrecida por la OBC y su titular, Kazushi Ono, como segundo concierto de la temporada en el Auditori barcelonés: dubitativos perfiles dinámicos y un palpable desequilibrio interno general presidieron la versión del Concierto para piano y orquesta n. 1 op. 15, de Brahms, que ocupó la primera parte y de cuya parte sinfónica podrían,…

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BARCELONA

L’Auditori. OBC. Temporada 2019-2020. Sala Pau Casals

ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. STEFAN VLADAR, piano. KAZUSHI ONO, director.

Obras de J. Brahms, O. Respighi y B. Bartók. Propina: F. Liszt, Consolación n. 3 S. 172.

Aforo: 2203 Asistencia: 55%

Irregular actuación la ofrecida por la OBC y su titular, Kazushi Ono, como segundo concierto de la temporada en el Auditori barcelonés: dubitativos perfiles dinámicos y un palpable desequilibrio interno general presidieron la versión del Concierto para piano y orquesta n. 1 op. 15, de Brahms, que ocupó la primera parte y de cuya parte sinfónica podrían, sin embargo, rescatarse el marcato de la acentuación de metales en el primer movimiento, una mayor precisión en el “Adagio” (salvo en los acordes inaugural y conclusivo) y los episodios fugati y la coda del “Rondó”. El pianista vienés Stefan Vladar, de rubato no abusivo, capeó la falta de diálogo con seguras octavas, un fraseo acusadamente lírico en el segundo movimiento y ataques nítidos y ágiles en el movimiento final, con los que obtuvo un aplauso nutrido.

Comenzó a hacerse la luz tras el descanso, con una tercera suite de las Antiche arie e danze, de Respighi –que vino a sustituir, sin mayor explicación, la prevista interpretación de una página reciente de Ivan Fedele (Lexicon III)–, que sí encontró una ejecución más compacta y clara, intensa en la “Passacaglia” y con suficiente contraste en sus heterogéneas “Arie di corte”. Y, finalmente, dominó la claridad –Ono se encuentra bien à son aise en el repertorio modernista de entreguerras– en la suite del bartókiano El mandarín maravilloso, saludada con prolongada ovación tras una ejecución musculosa, brillante, aguzada (¡bravo por los clarinetes, el metal grave y la percusión!) y meticulosa en el diseño de cambios de tempi, construcción y mantenimiento de ostinati y gradaciones dinámicas. Una B(artók) redimió a otra B(rahms) para acabar en empate crítico…

Germán Gan Quesada

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