Audioclasica

07-X-2019 Mahler comme il faut

BARCELONA Palau de la Música Catalana. Palau 100. Temporada 2019-2020. PHILHARMONIA ORCHESTRA. ESA-PEKKA SALONEN, DIRECTOR Gustav Mahler: Sinfonía n. 9 en Re mayor Aforo: 2000 Asistencia: 95% Gran expectación ante la visita de Salonen y la Philharmonia Orchestra al ciclo Palau 100: ni siquiera la exacta coincidencia horaria con la inauguración oficial de la temporada liceísta impidió la casi total ocupación de la sala por parte de un público, ¡ay!, extremadamente bullicioso en las pausas entre movimientos –circunstancia aprovechada para la nueva afinación de la orquesta a mitad de concierto– y protagonista involuntario, entre toses y tonos móviles, de momentos…

© Eva Guillamet

BARCELONA

Palau de la Música Catalana. Palau 100. Temporada 2019-2020.

PHILHARMONIA ORCHESTRA. ESA-PEKKA SALONEN, DIRECTOR

Gustav Mahler: Sinfonía n. 9 en Re mayor

Aforo: 2000 Asistencia: 95%

Gran expectación ante la visita de Salonen y la Philharmonia Orchestra al ciclo Palau 100: ni siquiera la exacta coincidencia horaria con la inauguración oficial de la temporada liceísta impidió la casi total ocupación de la sala por parte de un público, ¡ay!, extremadamente bullicioso en las pausas entre movimientos –circunstancia aprovechada para la nueva afinación de la orquesta a mitad de concierto– y protagonista involuntario, entre toses y tonos móviles, de momentos de desazón en el tramo final de la versión brindada de la imponente Novena sinfonía mahleriana, ya llevada al disco, con gran repercusión crítica, por los mismos intérpretes para Signum Classics a inicios de esta década.

Nada pudo perturbar, sin embargo, la extraordinaria disciplina de la formación londinense ni su convicción en el seguimiento de la propuesta de Salonen, quien, con gesto amplio y muy expresivo, desarrolló una visión analítica y renuente a la exasperación dramática que, sin renunciar a una sonoridad compacta, subrayó la modernidad tímbrica y las discontinuidades formales de la sinfonía, aprovechando –cuanto lo permite el escenario del Palau– el espacio acústico interno de la orquesta. Así, sonó con precisión el paso desde la atomización motívica inicial al primer tutti del “Andante comodo”, así como su dispersión final, aquejada de leves desajustes compensados por al laudable comportamiento de los metales y la naturalidad del fraseo.

© Eva Guillamet

Por su parte, el anguloso humor grueso del segundo movimiento, con maderas justamente ácidas, se equilibró mediante la elegante concepción de las secciones lentas, para dar lugar a un rondó impetuoso, entre lo grotesco y lo nostálgico, cuyos pasajes fugados fueron conducidos diestramente antes de una apabullante coda, en términos sonoros y de concepción rectora. Magnífico preludio para un “Adagio” final solemne y hondo, sin vacuo patetismo, de clímax impactantes y extraordinaria respuesta conjunta de la cuerda, más entonada en este movimiento que una madera vacilante en la sección central; mácula menor, pese a todo, de una interpretación que recibió a su fin –tras el largo silencio impuesto por Salonen desde el podio– un atronador aplauso, con buena parte de la audiencia en pie.

Germán Gan Quesada

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