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5.XI.2011. Grandes voces y poco más

.. Grandes voces y poco másTemporada 2010/2011. Teatro alla Scala   05.XI.2011   Rossini: La donna del lago 5-XI-2011. JUAN DIEGO FLÓREZ, TENOR. JOYCE DIDONATO, SOPRANO. DANIELA BARCELLONA, CONTRALTO. JOHN OSBORN, TENOR. ORCHESTRA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. LLUIS PASCUAL, DIRECTOR DE ESCENA. ROBERTO ABBADO, DIRECTOR Aforo: 2.222 Asistencia: 100%   Digámoslo claramente: encontrar un cuarteto formado por Joyce DiDonato, Juan Diego Flórez, Daniela Barcellona y John Osborn es lo máximo que se puede desear en el panorama de la voces rossinianas. Y así ha sido en la nueva producción de la Scala que ha vuelto a presentar La donna…

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MILAN 05 11 2011Grandes voces y poco más
Temporada 2010/2011. Teatro alla Scala

 

05.XI.2011

 

Rossini: La donna del lago

5-XI-2011. JUAN DIEGO FLÓREZ, TENOR. JOYCE DIDONATO, SOPRANO. DANIELA BARCELLONA, CONTRALTO. JOHN OSBORN, TENOR. ORCHESTRA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. LLUIS PASCUAL, DIRECTOR DE ESCENA. ROBERTO ABBADO, DIRECTOR

Aforo: 2.222 Asistencia: 100%

 

Digámoslo claramente: encontrar un cuarteto formado por Joyce DiDonato, Juan Diego Flórez, Daniela Barcellona y John Osborn es lo máximo que se puede desear en el panorama de la voces rossinianas. Y así ha sido en la nueva producción de la Scala que ha vuelto a presentar La donna del lago diecinueve años después de la producción dirigida por Muti en 1992. Entre los intérpretes la mejor sin duda fue la Di Donato, una excelente Elena, no solo por su prodigiosa forma de controlar todos los matices vocales, sino también por su gran presencia escénica.

Este aspecto le faltó en parte a Flórez, que aún teniendo todo lo necesario para ser un Giacomo perfecto, gracias a su magnífica voz, sigue convenciéndonos poco en Rossini donde aparece algo frío y falto de sutilezas interpretativas. Potente y vocalmente sin fisuras el Rodrigo de Osborn y finalmente, admirable el Malcom de Daniela Barcellona gracias a su modo excelente de realzar la expresividad de la coloratura rossiniana.

 

Lamentablemente tanto esplendor vocal no estuvo acompañado de una dirección adecuada. Roberto Abbado no supo matizar de forma convincente las sutilezas presentes en la orquestación, utilizando tiempos demasiado lentos –ineficaces a la hora de resolver airosamente las tensiones dramatúrgicas presentes en la obra– y sobre todo poco atentos al fraseo de las voces. Igualmente resultó algo plana la puesta en escena de Lluis Pasqual. La idea preliminar podía ser interesante: coro de frac y cantantes en traje de época duplicados por figuras fantasmales que recorrían los diferentes pisos de un teatro ideal. Sin embargo el conjunto careció de eficacia, a falta de detalles que dejaran en evidencia las ideas del trabajo interpretativo. Grandes aplausos para los interpretes con algún que otro abucheo para el director.

 

Gian Giacomo Stiffoni