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11.XII.2011. Suculencia coral

Temporada lírica 2011/2012. Teatro de la Zarzuela 12-XI-2011. Obras: grandes coros de zarzuela   Temporada lírica 2011/2012. Teatro de la Zarzuela   12-XI-2011. Obras: grandes coros de zarzuela  2-XII-2011. ORCAM. CORO TITULAR DEL TEATRO. MILAGROS MARTÍN, SOPRANO. ANTONIO ORDÓÑEZ, TENOR. ANTONIO FAURÓ, DIRECTOR DEL CORO. RUBÉN GIMENO, DIRECTOR Aforo: 1.200 Asistencia: 100%   Desde que en 2006 con motivo del 150 aniversario de su apertura el Teatro de la Zarzuela ofreciera dos galas líricas conmemorativas y al año siguiente un ciclo de conciertos que no gozó de continuidad, el coro titular del teatro no había vuelto a tener ocasión de lucirse…

Temporada lírica 2011/2012. Teatro de la Zarzuela
12-XI-2011. Obras: grandes coros de zarzuela

 

MADRID 11 12 11Temporada lírica 2011/2012. Teatro de la Zarzuela

 

12-XI-2011. Obras: grandes coros de zarzuela 

2-XII-2011. ORCAM. CORO TITULAR DEL TEATRO. MILAGROS MARTÍN, SOPRANO. ANTONIO ORDÓÑEZ, TENOR. ANTONIO FAURÓ, DIRECTOR DEL CORO. RUBÉN GIMENO, DIRECTOR

Aforo: 1.200 Asistencia: 100%

 

Desde que en 2006 con motivo del 150 aniversario de su apertura el Teatro de la Zarzuela ofreciera dos galas líricas conmemorativas y al año siguiente un ciclo de conciertos que no gozó de continuidad, el coro titular del teatro no había vuelto a tener ocasión de lucirse al margen de su actividad regular al servicio de la escena.

Es por ello una gran noticia que esta temporada dedique un monográfico a los coros de zarzuela, esos “pequeños grandes” momentos a los que muchos compositores dedicaron los más felices frutos de su inspiración. La presencia de dos solistas de relumbrón permitió el necesario juego entre un personaje y el conjunto coral sin quitar protagonismo al segundo. Así ocurrió, por ejemplo, con El juramento de Gaztambide, El anillo de hierro de Marqués, Pan y toros de Barbieri, Gigantes y cabezudos de Fernández Caballero o Bohemios de Vives, con Antonio Ordóñez haciendo su parte en todos ellos con su característica elegancia y mesura.

En otros casos los números tenían el protagonismo en el cantante siendo arropados sabrosamente por el coro: El último romántico de Soutullo y Vert o La tempranica de Giménez nos mostraron el garbo y la hondura de una Milagros Martín tocada esa noche por los dioses mientras que Alma de Dios permitió a Ordóñez arrancar la más emotiva ovación de la velada con la racial canción húngara de Serrano salida del fondo de su alma. El programa confeccionado y ensayado con mimo por Antonio Fauró acertó de pleno en el rescate de deliciosas rarezas (aparte de las ya mentadas, descuellan Mis dos mujeres de Barbieri o Mirentxu de Guridi) combinadas con grandes clásicos. Rubén Gimeno no supo matizar como la presencia sobre el escenario de la apabullante orquesta exigía. Se impone la instalación de una concha acústica si este ciclo, como todos esperamos, se afianza.

 

Ignacio Jassa Haro