Audioclasica

LORRAINE HUNT

A TRIBUTE Freiburger Barockorchester, Philarmonia Baroque Orchestra. Nicholas McGegan, director HARMONIA MUNDI HMU 907471.72 DDD CD1 74:11 CD2 72:36 1989-1995 Sonido: **** / Valoración: **** Distribución: Harmonia Mundi   Cualquier audición en la que esté presente Lorraine Hunt Lieberson se convierte en una experiencia musical de primer orden. A cinco años de su trágica desaparición Harmonia Mundi rinde tributo a su memoria con un magnífico y acertado recopilatorio con Händel como centro, aunque McGegan no siempre esté a la altura de su genialidad. La americana poseía una voz de soprano corta, no particularmente bella ni exenta de aristas, pero sí…

B0006LorraineA TRIBUTE

Freiburger Barockorchester, Philarmonia Baroque Orchestra. Nicholas McGegan, director

HARMONIA MUNDI HMU 907471.72 DDD CD1 74:11 CD2 72:36 1989-1995

Sonido: **** / Valoración: ****

Distribución: Harmonia Mundi

 

Cualquier audición en la que esté presente Lorraine Hunt Lieberson se convierte en una experiencia musical de primer orden. A cinco años de su trágica desaparición Harmonia Mundi rinde tributo a su memoria con un magnífico y acertado recopilatorio con Händel como centro, aunque McGegan no siempre esté a la altura de su genialidad.

La americana poseía una voz de soprano corta, no particularmente bella ni exenta de aristas, pero sí rica y penetrante, con la que cargaba de una profundidad genuina cualquier personaje al que se acercara, desde la Octavia de L’incoronazione di Poppea de Monteverdi hasta la Myrtle de The Great Gatsby de Harbison.

La inusitada capacidad para transmitir emociones intensas la convertían en una candidata perfecta a papeles trágicos y atribulados; esa virtud, unida al dominio técnico y una musicalidad a prueba de bombas –elementos indispensables en el barroco– le permitió dotar de un dramatismo hasta entonces desconocido a los protagonistas de la ópera dieciochesca; así alcanzó unas cotas de intensidad emocional que se tradujeron en unos resultados inéditos hasta entonces, equiparables a los de Maria Callas en el belcanto. Basta escuchar las arias de dos oratorios händelianos, Theodora (memorable también como Irene desde Glyndebourne en DVD) y Susanna, como su Ariodante, aunque no puedo dejar de recomendar también su barroco francés, Phèdre de Hippolyte et Aricie de Rameau y, sobre todo, Médée de Charpentier, ambas en Erato con Christie. Siempre indispensable.

 

David Santacecilia