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13.XI.2011. Las musas salieron a bailar

.. Las Musas salieron a bailarTemporada 2011/2012. Palau de la Música. Sala Iturbi   13-XI-2011. Ludwig van Beethoven: Las Criaturas de Prometeo, Romanza para violín y orquesta nº 2; Joseph Haydn: Sinfonía “Londres” 2-XII-2011. AKADEMIE FÜR ALTE MUSIK BERLIN. RENÉ JACOBS, DIRECTOR Aforo: 1.817 Asistencia: 90%   Por más que se hable de alguna sinfonía, muchas veces, en términos casi esotéricos, hay que tener en cuenta que cuando Haydn o Beethoven estrenaron las suyas se trataba de un género comercial muy del gusto del público del momento. Haydn tuvo la habilidad de detectar qué tendencias marcaba éste –o su desafección– y…

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VALENCIA 13 11 2011Las Musas salieron a bailar
Temporada 2011/2012. Palau de la Música. Sala Iturbi

 

13-XI-2011. Ludwig van Beethoven: Las Criaturas de Prometeo, Romanza para violín y orquesta nº 2; Joseph Haydn: Sinfonía “Londres”

2-XII-2011. AKADEMIE FÜR ALTE MUSIK BERLIN. RENÉ JACOBS, DIRECTOR

Aforo: 1.817 Asistencia: 90%

 

Por más que se hable de alguna sinfonía, muchas veces, en términos casi esotéricos, hay que tener en cuenta que cuando Haydn o Beethoven estrenaron las suyas se trataba de un género comercial muy del gusto del público del momento. Haydn tuvo la habilidad de detectar qué tendencias marcaba éste –o su desafección– y fue innovando constantemente.

Beethoven, por el contrario, más conservador, se aseguró su favor sin arriesgar; tardó ocho años en escribir su primera sinfonía, cuyo éxito le llevó a escribir una segunda, redacción que se vio interrumpida por el encargo del bailarín, coreógrafo y compositor cosmopolita Salvatore Viganó. Se trataba de un ballet para el Burgtheater, una música de menor consideración para los románticos, que el de Bonn supo aprovechar, pues suponía la oportunidad de llevar su obra por toda Europa. Viganó y su esposa, la española María Medina, convirtieron a Las Criaturas de Prometeo en un clamoroso éxito. Jacobs, con su peculiar forma de dirigir, difuminó cualquier diferencia estilística entre ambas piezas del concierto e hizo una versión deliciosa tanto de la Sinfonía “Londres” de Haydn como del ballet de Beethoven.

 

Las dos obras se acercaron mucho en el carácter bailable –en caso de la sinfonía en su minueto y último movimiento– y se vio resaltado lo que en ellas hay de popular. Destacaron flauta, fagot y clarinete –el corno di basseto no expresó lo que hubiera podido por problemas técnicos. La cuerda (6-6-5-4-3) sonó compacta, tersa y bellísima. Trompas y timbal, un lujo. Entre ambas obras el concertino Bernhard Fork hizo volar a la hermosa melodía de la Romanza nº 2 de Beethoven en un tempo ligero. Ambos, solista y director, parecieron conjurados para hacer que Terpsícore, Melpómene, Talía, Euterpe y compañía bailasen, literalmente, esa tarde en el Palau.

 

Daniel Martínez Babiloni