Audioclasica

MUSORGSKY

BORIS GODUNOV Orquesta y Coro del Teatro Regio de Turín. Gianandrea Noseda, director. Anastassov, Storey, Vaneev, Matorin Opus Arte OA 1053 D DVD 165 MIN 2010 Subtítulos en inglés, francés, alemán, español NTSC 16:9 PCM 2.0 DTS 5.1 Imagen: **** / Valoración: *** Distribución: Ferysa     Conocíamos en DVD la versión original de Boris Godunov (1869) a través de la certera aunque tosca visualmente (y sin subtítulos) de Kolobov en el Teatro Stanislavsky de Moscú (Videoland, 2005). La producción turinesa de 2010 que recoge este DVD (con subtítulos, pero no en castellano) recrea dicha versión, a la que añade…

D MusorgskyBORIS GODUNOV

Orquesta y Coro del Teatro Regio de Turín. Gianandrea Noseda, director. Anastassov, Storey, Vaneev, Matorin

Opus Arte OA 1053 D DVD 165 MIN 2010

Subtítulos en inglés, francés, alemán, español

NTSC 16:9 PCM 2.0 DTS 5.1

Imagen: **** / Valoración: ***

Distribución: Ferysa

 

 

Conocíamos en DVD la versión original de Boris Godunov (1869) a través de la certera aunque tosca visualmente (y sin subtítulos) de Kolobov en el Teatro Stanislavsky de Moscú (Videoland, 2005). La producción turinesa de 2010 que recoge este DVD (con subtítulos, pero no en castellano) recrea dicha versión, a la que añade la Escena revolucionaria incluida en la revisión de 1874, aunque no en el orden establecido por el compositor.

Encomendada al director de cine ruso Andrei Konchalovsky, la producción destaca por su esteticista superposición de naturalismo –vestuario, dirección de actores– y austeridad –decorados, iluminación–, con resultados que son más felices en lo estrictamente visual que en lo dramático. Gianandrea Noseda dirige con rigor la partitura –de orquestación menos masiva y más naïf que sus sucesoras–, subrayando su originalidad y sus puntos de barbarie, aunque se muestro esquivo a magnificar los clímax (Escena de la catedral de San Basilio, entre otras).

Menos convincente resulta la parte vocal, empezando por un juvenil y dotado Orlin Anastassov en el rol titular, pero que opta por bramar –antes que cantar, una pena– su parte, hasta el extremo de hacernos dudar de si llegará al final de la ópera. Tampoco convence la opaca voz de Ian Storey como pretendiente –por fortuna, no debe afrontar el acto polaco–, aunque el resto del reparto –especialmente los expertos Vaneev y Matorin como Pimen y Varlaam– alcanza un mejor nivel. Para aquéllos que deseen conocer la versión de 1869 de este irrepetible título.

 

Rafael Fernández de Larrinoa