Audioclasica

18.II.2012. Con claroscuros

Con claroscuros. L’Auditori. 18-II-2012. Antonín Dvorák: Carnaval op. 92. Robert Schumann: Concierto para piano y orquesta op. 54. Dmitri Shostakovich: Sinfonía n. 12 op. 112 “El año 1917”.   Barcelona. L’Auditori. Temporada  OBC 2011/2012. Sala Pau Casals. 18.II.2012.   Antonín Dvořák: Carnaval op. 92. Robert Schumann: Concierto para piano y orquesta op. 54. Dmitri Shostakovich: Sinfonía n. 12 op. 112 “El año 1917”. Propina. Franz Schubert: Sonata para piano en La M D664, “Andante”; Edward Elgar: Variaciones Enigma op. 36, “Tema”.   ELISABETH LEONSKAJA, Piano. ORCHESTRE NATIONALE DU CAPITOLE DE TOULOUSE. TUGAN SOKHIEV, Director.    Aforo: 2.203 Asistencia: 78%   Muy esperada visita…

1 BARCELONA_02-18-2012_©Matt_Hennek

Con claroscuros. L’Auditori. 18-II-2012. Antonín Dvorák: Carnaval op. 92. Robert Schumann: Concierto para piano y orquesta op. 54. Dmitri Shostakovich: Sinfonía n. 12 op. 112 “El año 1917”.

 

1 BARCELONA_02-18-2012_©Matt_HennekBarcelona. L’Auditori. Temporada  OBC 2011/2012. Sala Pau Casals.

18.II.2012.

 

Antonín Dvořák: Carnaval op. 92. Robert Schumann: Concierto para piano y orquesta op. 54. Dmitri Shostakovich: Sinfonía n. 12 op. 112 “El año 1917”.

Propina. Franz Schubert: Sonata para piano en La M D664, “Andante”; Edward Elgar: Variaciones Enigma op. 36, “Tema”.

 

ELISABETH LEONSKAJA, Piano. ORCHESTRE NATIONALE DU CAPITOLE DE TOULOUSE. TUGAN SOKHIEV, Director.

  

Aforo: 2.203 Asistencia: 78%

 

Muy esperada visita a la temporada de la OBC la de la ascendente estrella de la dirección Tugan Sokhiev, de quien se recordaba un muy expresivo Réquiem alemán brahmsiano el pasado mayo en el Palau de la Música Catalana: gesto comunicativo, en ocasiones primando lo visual sobre la precisión, algo peligroso para una orquesta, como la tolosana, aún en vías de maduración (graves algo borrosos, metales poco timbrados, maderas con ciertos problemas de afinación y cuerda más elegante que densa).

Para la ocasión, un programa “a la vieja usanza”: muy apropiada para las fechas, la apertura con la obertura Carnaval de Dvořák, antaño muy presente en las programaciones, que obtuvo una versión de buen impulso dramático en los tutti y una clara tendencia hacia las dinámicas al alza, dentro de una concepción general de trazo más bien grueso. Tampoco llegó a convencernos la labor de acompañamiento en el concierto schumanniano, pesante de tempi (“Allegro affettuoso”) hasta la exageración –como en el segundo tema del “Allegro vivace”–, falto de perfil y tibio en lo expresivo a lo largo de todo su discurso; lo mortecino del discurso, apenas animado en momentos aislados del último movimiento, afectó a la labor solista de Leonskaja, que, al menos, mostró intención de acento y de ataque grazioso, así como de diversidad tímbrica, muy superior a la de la parte orquestal.

Shostakovich y su duodécima sinfonía fueron cosa bien distinta: construida con acierto en la circulación del material temático, gesto más directo, aunque comedida y notable prestación solista en fagot, clarinete, trompa o trombón para una versión en que tanto orquesta como director se volcaron con generosidad y buenos resultados en la tensión y turbulencia de “Petrogrado revolucionario” y en el justo espíritu de “Aurora”, de crescendo muy controlado hacia el musculoso triunfo de “El amanecer de la Humanidad. La espectacularidad de la coda no podía sino traducirse, como ocurrió, en un similarmente tumultuoso aplauso…

 

Germán Gan Quesada

 

Crédito: Matt Hennek