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13.IV.2012. El trabajo bien hecho

El trabajo bien hecho. Opéra comique (Salle Favart). 13-IV-2012. Daniel Auber: La muette de Portici.   París. Temporada opera. Opéra comique (Salle Favart). 13.IV.2012.      BORGOGNI, SPYERS, MIRONOV, GUTIÉRREZ, ALVARO, LAVOIE, TEITGEN, DEFONTAINE. CORO Y ORQUESTA DE LA MONNAIE DE BRUSELAS. PATRICK DAVIN, director. DANTE, puesta en escena.    Daniel Auber: La muette de Portici.     Aforo: 1.500 Asistencia: 100%   La excelente dirección de la sala sigue excavando en los tesoros de su gran tradición, como siempre habría debido ocurrir. En este segundo título de Auber que presenta, con la colaboración en foso y escena de los conjuntos de La Monnaie…

2 PARIS_04-13-2012

El trabajo bien hecho. Opéra comique (Salle Favart). 13-IV-2012. Daniel Auber: La muette de Portici.

 

2 PARIS_04-13-2012París. Temporada opera. Opéra comique (Salle Favart).

13.IV.2012. 

 

 

BORGOGNI, SPYERS, MIRONOV, GUTIÉRREZ, ALVARO, LAVOIE, TEITGEN, DEFONTAINE. CORO Y ORQUESTA DE LA MONNAIE DE BRUSELAS. PATRICK DAVIN, director. DANTE, puesta en escena. 

 

Daniel Auber: La muette de Portici.

 

 

Aforo: 1.500 Asistencia: 100%

 

La excelente dirección de la sala sigue excavando en los tesoros de su gran tradición, como siempre habría debido ocurrir. En este segundo título de Auber que presenta, con la colaboración en foso y escena de los conjuntos de La Monnaie (la obra en Bélgica causa aún pasiones aunque no tal vez las que llevaron, tras el dúo del segundo acto, a la mecha final de la revolución que desembocó en la creación del estado belga), tuvo la buena idea de confiar la parte escénica a Emma Dante. A la italiana se le pueden discutir detalles, pero no ideas. Su forma –y la de la coreografía de Sandro Maria Campagna– de integrar a la muda Fenella (bailarina) del título con los cantantes-actores fue extraordinaria, como lo fue la de la intérprete, Elena Borgogni. Entre los otros el más destacado fue el Masaniello del tenor Michael Spyers, que cantó con maestría y sobrado de recursos y de técnica y utilizó con felicidad un físico tal vez no ideal. Nadie rayó a su altura, aunque entre los comprimarios cabe consignar el buen hacer de Defontaine y Teitgen. Lavoie tuvo buenos momentos, pero un agudo aún inmaduro. El amigo primero y antagonista luego de Masaniello (Pietro) tuvo un buen intérprete en Laurent Alvaro que lamentablemente decidió en el último acto cantar a grito pelado. Maxim Mironov (Alfonso) tiene como siempre problemas de proyección y de emisión, y esta vez, en la primera parte, exhibió también escaso volumen. Eglise Gutiérrez fue el caso contrario: una Elvira con demasiada voz para una coloratura, buen centro y grave, pero agudos destemplados e imprecisión en los adornos y agilidades. La dirección de Davin fue muy buena, aunque, como en el caso del coro preparado por M.Faggiani, uno pudiera añorar más matices y colores.

 

Jorge Binaghi