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14.IV.2012. Ampliando repertorio

Ampliando repertorio. Théâtre du Châtelet. 14-IV-2012. John Adams: Nixon in China.   París. Temporada opera. Théâtre du Châtelet. 14.IV.2012.    POMPONI, KIM, ANDERSON, JO, SIDHOM, CHUN KIM, LELEU. SHERMAN, DE PONT DAVIES. CORO DEL TEATRO Y ORQUESTA DE CÁMARA DE PARÍS. ALEXANDER BRIGER, director. SHI-ZHENG, puesta en escena.    John Adams: Nixon in China.     Aforo: 2.500 Asistencia: 100%   La obra de Adams tiene aspecto de convertirse en parte aceptada, y con éxito, del ‘repertorio’. La nueva versión escénica (segunda en veinte años) de Shi-Zheng (autor de la magnífica coreografía del ballet del segundo acto –el momento quizá más ‘dramático’ de la…

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Ampliando repertorio. Théâtre du Châtelet. 14-IV-2012. John Adams: Nixon in China.

 

2 PARIS_04-14-2012París. Temporada opera. Théâtre du Châtelet.

14.IV.2012. 

 

POMPONI, KIM, ANDERSON, JO, SIDHOM, CHUN KIM, LELEU. SHERMAN, DE PONT DAVIES. CORO DEL TEATRO Y ORQUESTA DE CÁMARA DE PARÍS. ALEXANDER BRIGER, director. SHI-ZHENG, puesta en escena. 

 

John Adams: Nixon in China.

 

 

Aforo: 2.500 Asistencia: 100%

 

La obra de Adams tiene aspecto de convertirse en parte aceptada, y con éxito, del ‘repertorio’. La nueva versión escénica (segunda en veinte años) de Shi-Zheng (autor de la magnífica coreografía del ballet del segundo acto –el momento quizá más ‘dramático’ de la ópera) ha significado una fuerte baza, ya que a su colorido y dinamismo se suma el seguir bien el carácter reiterativo de esta partitura minimalista, aunque no sólo, que el público y la crítica recibieron con alabanzas por su adecuación al tema ‘contemporáneo’ (¿) y su inteligibilidad. La labor de Briger ha sido notable, quizás algo fuerte en volumen, pero orquesta y coro (preparado por Stéphen Betteridge) sonaron estupendos. Todos los intérpretes destacaron por su entrega y entusiasmo, y si el resultado vocal no fue tan feliz en el tirante Chou de Kyung Chun Kin, o si a Alfred Kim le pasó factura la escritura ‘para Heldentenor’ (Adams dixit) de Mao en el primer acto, este último sobre todo realizó una notable labor, como sus tres eficacísimas y ajustadísimas secretarias (Leleu, Serman, de Pont Davies). El Nixon de Pomponi tuvo que ejecutar difíciles pasajes vocales y escalar una impresionante estatua de Mao al final de la ópera (impresionante) y lo hizo sin que se advirtieran esfuerzos. Que dos consagradas ya veteranas, pero aún en posesión de la casi totalidad de sus facultades, como Anderson (Pat Nixon) y Jo (Sra.Mao), se animen con sus respectivas partes fuerza la admiración por los resultados y su inquietud artística, al tiempo que documenta que el título va adquiriendo adeptos entre intérpretes consagrados o encaminados a una excelente carrera. Por último, el farsesco Kissinger (como parecen quererlo libreto y música, que deliberadamente no insisten en los aspectos más siniestros de todos los protagonistas) de Sidhom redondeó en todos los sentidos el espectáculo.

 

Jorge Binaghi