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18.IV.2012. La Didone salvada

Didone Cavalli

París. Théâtre des Champs-Elysées. Temporada 2011-2012  18.IV.2012.  Franceso Cavalli: La Didone ANNA BONITATIBUS, KATHERINE WATSON, MARIA STREIJFFERT, CLAIRE DEBONO, MARIANA REWERSKI, TEHILA NINI GOLDSTEIN, TERRY WEY, XAVIER SABATA, KREŠIMIR ŠPICER, NICOLAS RIVENQ. CLÉMENT HERVIEU-LÉGER, puesta en escena. LES ARTS FLORISSANTS. WILLIAM CHRISTIE, director musical.   Aforo: 1.900 Asistencia: 95%   Decidirse a interpretar y poner en escena La Didone de Cavalli es, a día de hoy, un acto tan arriesgado como admirable. En una época en la cual las convenciones dramatúrgicas eran poco flexibles, esta ópera, una de las primeras del teatro de ópera veneciano (1641), les hace frente sin respetar…

Didone Cavalli

París. Théâtre des Champs-Elysées. Temporada 2011-2012 

18.IV.2012. 

Franceso Cavalli: La Didone

ANNA BONITATIBUS, KATHERINE WATSON, MARIA STREIJFFERT, CLAIRE DEBONO, MARIANA REWERSKI, TEHILA NINI GOLDSTEIN, TERRY WEY, XAVIER SABATA, KREŠIMIR ŠPICER, NICOLAS RIVENQ. CLÉMENT HERVIEU-LÉGER, puesta en escena. LES ARTS FLORISSANTS. WILLIAM CHRISTIE, director musical.

 

Aforo: 1.900 Asistencia: 95%

 

Decidirse a interpretar y poner en escena La Didone de Cavalli es, a día de hoy, un acto tan arriesgado como admirable. En una época en la cual las convenciones dramatúrgicas eran poco flexibles, esta ópera, una de las primeras del teatro de ópera veneciano (1641), les hace frente sin respetar la unidad de lugar ni de tiempo: pasando de Troya (prólogo y acto I) a Cartago (acto II y III).

Quizás por esta razón la puesta en escena de Hervieu-Léger se presenta discontinua: en una gama de colores oscuros y opacos aparecen las ruinas de Troya, una ciudad destruida por la guerra. En Cartago predomina por el contrario la luz que ilumina el mar y la playa en la que desembarca Eneas (que, como siempre, han de ser imaginadas porque obviamente no se han tomado el trabajo de representarlas) o el palacio de Dido. Los troyanos van vestidos de oscuro, los cartagineses resplandecen con sus amarillos, rojos y ocres, casi queriendo significar que estos dos mundos no están destinados a mezclarse porque los dioses han decidido que esto no ocurra.

En realidad quizás habría otros matices dignos de ser tomados en consideración, como la evolución psicológica de los dos personajes principales, Eneas y Dido, quienes, por el contrario, aparecen siempre relativamente fijos en las mismas actitudes. Desde un punto de vista vocal, Anna Bonitatibus (Dido) transmite la impresión de una cierta incomodidad al pasar del registro medio-grave, que domina perfectamente, al agudo, a veces un poco forzado. Kresimir Spicer (Eneas) aparece sin embargo siempre al borde de deberse contener: se advierte la amplitud de una voz quizá más adaptada al repertorio dieciochesco.

Destaca por encima de todos el Iarba de Xavier Sabata: personaje regio y complejo, es el pretendiente rechazado por Dido que se hunde en una locura que da vida a una escena memorable, para, a continuación, volver a recuperar el brío heroico que lo llevará a salvar a la infeliz reina de querer quitarse la vida. Todos estos contrastes se reflejan vocalmente en una escritura cambiante en la cual Sabata muestra toda su finura como intérprete. Les Arts Florissants mantienen invariable su nivel de orquesta de referencia en la interpretación de este repertorio, y nunca estaremos suficientemente agradecidos a William Christie por no haber lastrado la partitura de Cavalli con invenciones y experimentos de dudoso gusto que, por desgracia, se presentan a menudo a manos de otros intérpretes. Christie demuestra de forma convincente que se puede confiar al cien por cien en un partitura aparentemente descarnada, una vez que nos hayamos apropiado del valor dramatúrgico de la ópera.

Barbara Nestola

Fotografía: Anna Bonitatibus y Mariana Rewerski en un momento de la representación.

Crédito: Pascal Gély.