Audioclasica

PHILIDOR

SANCHO PANZA Opera Lafayette Orchestra. Ryan Brown, director. Perry, Calleo, Sulayman, McCall NAXOS 8.660274 DDD CD 56:58 2010 Sonido: *** / Valoración: *** Distribución: Ferysa     Naxos vuelve a confiar en la labor de Ryan Brown al frente de su Opera Lafayette para dar a conocer una nueva primicia del barroco tardío francés. Después de prestar atención a Gluck (Orphée et Euridice), Sacchini (OEdipe á Colonne), Rameu (Arias de ópera), Lully (Armide), Rebel y Francoeur (Zélindor, roi des Sylphes) y Monsigny (Le Déserteur) es el turno de François-André Danican, conocido por el sobrenombre de Philidor (1726-1795).  Hombre de extraordinario…

A PhilidorSANCHO PANZA

Opera Lafayette Orchestra. Ryan Brown, director. Perry, Calleo, Sulayman, McCall

NAXOS 8.660274 DDD CD 56:58 2010

Sonido: *** / Valoración: ***

Distribución: Ferysa

 

 

Naxos vuelve a confiar en la labor de Ryan Brown al frente de su Opera Lafayette para dar a conocer una nueva primicia del barroco tardío francés. Después de prestar atención a Gluck (Orphée et Euridice), Sacchini (OEdipe á Colonne), Rameu (Arias de ópera), Lully (Armide), Rebel y Francoeur (Zélindor, roi des Sylphes) y Monsigny (Le Déserteur) es el turno de François-André Danican, conocido por el sobrenombre de Philidor (1726-1795). 

Hombre de extraordinario talento, campeón europeo de ajedrez y músico en la corte de Versalles, se aseguró un papel en la historia de la música contribuyendo al desarrollo del género de la opéra comique.

La exploración de su catálogo ya había traído Tom Jones, su mayor éxito, de la mano de Malgoire (DVD Dynamic). Toca el turno ahora a su Sancho Pança, gouverneur dans l’île de Barataria (1762), definida como opéra-bouffon en un acto, perteneciente a su primer período (1759-1765). Se trata de una ópera representativa del género, con una música amable, sencilla, carente de sofisticación ni afectación: que nadie espere más que una sucesión de melodías agradables, piezas muy breves, lo que ayuda a que avance la trama rápidamente. Desafortunadamente la grabación y el libreto se presentan sin los diálogos hablados que dan forma al género y son indispensables para el seguimiento de la acción, aunque su sencillez permite hacerlo razonablemente a través de los números musicales.

Como en las anteriores grabaciones, la Opera Lafayette Orchestra, con solistas destacados, constituye un elemento de valor bajo la dirección de Ryan Brown, alma mater del conjunto y de la empresa. El reparto, como es habitual, carece de nombres destacados, pero en esta ocasión parece menos conseguido que en otras. Al barítono Darren Parry, con un instrumento de espesor y extensión limitados, el protagonista le viene grande. Las sopranos Elizabeth Calleo y Meghan McCall cantan bien, pero ambas pecan de falta de claridad en la dicción –fundamental en el género– y vigor en la interpretación. El tenor Tony Boutté no está a la altura de su cometido. Realmente sólo se puede salvar al tenor Karim Sulayman, que parece saber lo que canta y cómo tiene que cantarlo. Y aunque no estaría mal ver lo que serían capaces de hacer los franceses en este caso, se agradece la iniciativa en cualquier caso.

 

Raúl González Arévalo