Audioclasica

LA NAO DE CHINA

MÚSICA DE LA RUTA ESPAÑOLA A EXTREMO ORIENTE La Folía. Pedro Bonet y Belén González Castaño, flautas COLUMNA MÚSICA 1CM0260 DDD 52:27 2010 Sonido: **** / Valoración: *** Distribuidor: Diverdi       Si hasta 1492 Ultramar significó en las fuentes medievales las regiones que hoy llamaríamos Próximo Oriente, y particularmente los Santos Lugares, después de esa fecha reventó el concepto, pasando a ser tanto los continentes americanos, nuevos para los europeos, como el Extremo Oriente, un viejo conocido (aunque poco y mal), pero al que se podía acceder desde la nueva plataforma “descubierta”. Cada vez vamos sabiendo más del…

B LaNaoChinaMÚSICA DE LA RUTA ESPAÑOLA A EXTREMO ORIENTE

La Folía. Pedro Bonet y Belén González Castaño, flautas

COLUMNA MÚSICA 1CM0260 DDD 52:27 2010

Sonido: **** / Valoración: ***

Distribuidor: Diverdi

 

 

 

Si hasta 1492 Ultramar significó en las fuentes medievales las regiones que hoy llamaríamos Próximo Oriente, y particularmente los Santos Lugares, después de esa fecha reventó el concepto, pasando a ser tanto los continentes americanos, nuevos para los europeos, como el Extremo Oriente, un viejo conocido (aunque poco y mal), pero al que se podía acceder desde la nueva plataforma “descubierta”.

Cada vez vamos sabiendo más del desarrollo del ambiente musical en la América administrada por los imperios español y portugués desde finales del siglo XVI hasta el XVIII, una historia rica como las propias tierras, de lo que advertían los primeros cronistas, sorprendidos de la capacidad de asimilación de los nativos ante las músicas que los conquistadores presentaban, en todas sus facetas, desde la lutería a la composición. Mucho menos se conoce de lo que pasó en las lejanas tierras chinas, o japonesas, a las que accedieron solo misioneros, alguno de los cuales ocasionalmente también era músico. Las fuentes son menos accesibles, por supuesto los contactos culturales entre ellos y la península Ibérica y su evolución posterior. No fuimos metrópoli. Aquí radica el doble interés de este disco. Por un lado, las músicas grabadas; por otro, las extensas notas (18 páginas), que alumbran un panorama al que apenas hay acceso desde la bibliografía (casi nada en castellano, y poco en lenguas al uso). La única limitación, que por otro lado es un atractivo, es la formación instrumental elegida para la selección de treinta piezas en un disco que no llega a una hora de duración, pero que escancia unos repertorios que intuyen la riqueza de un todo al que apuntan: dos flautas dulces, en labios de Pedro Bonet, director de La Folía, y Belén González Castaño, una de las solistas de ese grupo. Entre ambos, se reparten nada menos que 18 flautas, copias de instrumentos de los siglos XVI, XVII y XVIII, para tañer piezas ibéricas, de las que oyeron los primeros españoles que llegaron a América (Cancionero de Uppsala y Cabezón), y fuentes americanas del siglo XVIII conservadas en manuscritos de remotos archivos (mexicanos, bolivianos), o de autores españoles allí copiadas, como una de Martínez Compañón (Las Lanchas para baylar). Este aliciente etnomusicológico, o estrictamente musical por el arreglo de lo que se hacía en Europa, se repite en la selección de piezas vinculada a la corte imperial china. Allí la música occidental interesó, y quedan en los archivos piezas de Blavet, Pedrini o Dupuits, en estilo galante, de las que hay una pequeña muestra. Finalmente, esta propuesta, bellamente presentada por el sello Columna Música (con Notas en castellano, inglés y chino), se complementa con un encargo a un compositor contemporáneo, La encina de Jade, de David del Puerto, para dos flautas dulces. Todo un acierto. Últimamente asistimos a la grabación de discos que vinculan los dos extremos del planeta, y este nos atrevemos a decir que es de los más interesantes.

 

Josemi Lorenzo Arribas