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CARTELLIERI

GIOAS, RÈ DI GIUDA Detmolder Kammerorchester. Gernot Schmalfuβ, director. Kammerloher, Hoppe, Herzog, Quasthoff MDG GOLD MDG 338 0748-2 DDD CD1 46:57 CD2 49:18 1996 Sonido: **** / Valoración: *** Distribuidor: Diverdi     Fuera de los territorios transitados de los grandes nombres, justamente recurrentes, la historia de la música está plagada de compositores indispensables para profundizar en el panorama creativo de la creación musical. De ahí al interés que reviste la figura de Antonio Casimir Cartellieri, digno discípulo de Salieri y nombre destacado en el horizonte vienés, al servicio del príncipe Lobkowitz.  El aristócrata, uno de los mayores mecenas del…

A CartellieriGIOAS, RÈ DI GIUDA

Detmolder Kammerorchester. Gernot Schmalfuβ, director. Kammerloher, Hoppe, Herzog, Quasthoff

MDG GOLD MDG 338 0748-2 DDD CD1 46:57 CD2 49:18 1996

Sonido: **** / Valoración: ***

Distribuidor: Diverdi

 

 

Fuera de los territorios transitados de los grandes nombres, justamente recurrentes, la historia de la música está plagada de compositores indispensables para profundizar en el panorama creativo de la creación musical. De ahí al interés que reviste la figura de Antonio Casimir Cartellieri, digno discípulo de Salieri y nombre destacado en el horizonte vienés, al servicio del príncipe Lobkowitz. 

El aristócrata, uno de los mayores mecenas del continente, quedó deslumbrado en el estreno de este oratorio Gioias, Re di Giuda (1795), de indiscutible calidad e interés, y en el que nada menos que Beethoven participó tocando la viola. No en vano, lo compuso en el culmen de su capacidad creativa, aprovechando la disposición de una orquesta grande, a la que pide un alto nivel de virtuosismo.

El texto de Metastasio, cuya narración muchos conocerán por la Athalia händeliana, fue sometido a diversas alteraciones, como la reducción del recitativo a una décima parte, con la consiguiente dificultad para seguir la acción de manera coherente, y se prescindió prácticamente del recurso al da capo, demostrando la perfecta asimilación de las nuevas formas, en su evolución desde el barroco hasta el clasicismo. Un buen ejemplo de la calidad de la música y las posibilidades que ofrece a los intérpretes son la plegaria de Gioias o el aria de la locura de Atalia. No hay excesivas exigencias en materia de coloratura, pero sí en el campo de la expresividad para mostrar el estado anímico de los personajes conforme se desarrolla la acción.

El reparto está plagado de buenos profesionales que realizan carreras notables en centroeuropa. Entre todos ellos destaca, por calidad vocal, el barítono Thomas Quasthoff. Las mujeres (la mezzos Katharina Kammerloher como protagonista y las sopranos Gesa Hoppe e Ingeborg Herzog) son todas solventes y con un estilo impecable, aunque se eche en falta una mayor personalidad interpretativa. Muy bien el Bachchor Gütersloh y la Detmolder Kammerorchester, aunque no pueda por menos de preguntarme qué resultados habría obtenido un conjunto de instrumentos antiguos, que hace tiempo han ofrecido resultados novedosos en este campo. La dirección de Gernot Schmalfuß es igualmente acertada, resaltando la elegancia de la música y subrayando perfectamente la labor de los intérpretes.  

 

Raúl González Arévalo