Audioclasica

WALLACE

MARITANA RTÉ Concert Orchestra. Proinnsías Ó Duinn, director. Cullagh, Lee, Clarke, Caddy NAXOS 8.660308-09 DDD CD1 64:19 CD2 44:44 1995 Sonido: *** / Valoracion: *** Distribución: Ferysa      Hay géneros musicales nacionales que no superan los confines de los países que los vieron nacer. De la misma manera que es raro que la zarzuela se represente fuera de España y la opereta fuera de Alemania y Austria, la ópera romántica británica rara vez supera los límites de las Islas Británicas.  Se suele afirmar que la ópera inglesa nace con Purcell y Händel le da una forma definitiva en el…

A WallaceMARITANA

RTÉ Concert Orchestra. Proinnsías Ó Duinn, director. Cullagh, Lee, Clarke, Caddy

NAXOS 8.660308-09 DDD CD1 64:19 CD2 44:44 1995

Sonido: *** / Valoracion: ***

Distribución: Ferysa 

 

 

Hay géneros musicales nacionales que no superan los confines de los países que los vieron nacer. De la misma manera que es raro que la zarzuela se represente fuera de España y la opereta fuera de Alemania y Austria, la ópera romántica británica rara vez supera los límites de las Islas Británicas. 

Se suele afirmar que la ópera inglesa nace con Purcell y Händel le da una forma definitiva en el siglo XVIII, para desaparecer hasta la llegada de Britten en el siglo XX, pero lo cierto es que en el siglo XIX el ópera romántica tuvo un momento de fulgor, de la mano de autores como Balfe, Benedict o, precisamente, Wallace.

Del puñado de títulos que alcanzaron un alto grado de popularidad entre el público británico, Maritana fue el que conoció el mayor éxito, siendo representada incluso en Viena y Nueva York. Tanto éxito merecía, cuanto menos, una grabación y una escucha al menos curiosa. Bienvenida pues la iniciativa de Naxos que, después de sacar al mercado su Lurline –bajo la batuta nada menos que de Richard Bonynge–  sigue contribuyendo brillantemente a la globalización de la música con la reedición de esta Maritana, previamente publicada por el sello Marco Polo.

En la música de Wallace se encuentran melodías amables, cortas, incluso pegadizas, lo que explica la popularidad de piezas como “Scenes that are brightest” o “Yes! Let me like a soldier fall”. Los ritmos marciales o el tono edulcoradamente romántico, con ecos evidentes de autores italianos (especialmente Donizetti), hacen que se escuche con agrado, no faltan las oportunidades de lucimiento en materia de coloratura para la soprano, ni frases heroicas para el tenor. En definitiva, los elementos para asegurar un éxito rápido y fulgurante si el compositor conoce los entresijos de su oficio. Y aunque sea de manera más artesanal que genial, el buen hacer está presente, como muestra el obligato de violín del aria del rey “Hear me, gentle Maritana”. Si alguien quiere poner de pega una trama absurda (la misma del Don César de Bazán de Massenet), sólo hay que recordar otras como la de Il trovatore… claro que la ausencia de los diálogos hablados no ayuda a seguir la acción, y Wallace no es Verdi.

Proinnsías Ó Duinn dirige con espíritu, de manera acertada, con tiempos cantables sin renunciar al ritmo, y resaltando con brío todos aquellos aspectos más populares en vez de intentar otorgar una profundidad a la música que, en realidad, ni tiene, ni aspira a tenerla. En el reparto destacan los dos protagonistas, precisamente los que tienen que afrontar los papeles más comprometidos. Paul Charles Clarke en 1995 era una buena promesa y tenía un registro agudo más fácil de lo que sobrevendría posteriormente, cuando el timbre y el vibrato ingratos y la emisión seca han lastrado las buenas intenciones. Sin embargo, nada hacía presagiarlo aún. Majella Cullagh, antes de convertirse en la diva titular de Opera Rara a principios de la década del 2000, ya desplegaba unos medios bellos –no exentos de desigualdades y cierta aspereza en el registro agudo– con facilidad para la coloratura y temperamento.

 

Raúl González Arévalo